Quejas de los partidos de alto nivel

De igual manera, le indicaron que si no se ampliaba el listado de miembros de la comitiva para participar en la reunión, a fin de que de tres pasara a siete representantes vecinales y de los ... la posibilidad de monitoreo de los programas de opinión de mayor audiencia. 5. Acusan que la Comisión de Quejas y Denuncias ha otorgado medidas cautelares según el partido o persona que las ... En total, los siete partidos nacionales presentaron mil 371 quejas en 2012. En el proceso anterior de 2009, hubo 361 quejas. Sin embargo, no todo resultó en sanciones económicas. En 2012 se ... Estos resultados dan cuenta de cómo 'el PRD brinca con garrocha: de 50 a 127, es decir, ¡150% de escaños adicionales a los del año 2000!, mientras que el PRI desbarranca a un agujero profundo, con un descenso a la mitad de su representación'. 42 En cuanto a los partidos que participaron coaligados, el PVEM consiguió 17 diputaciones ... El sindicato internacional de futbolistas ha avisado del riesgo en la salud de los jugadores de alto nivel por las exigencia de un calendario cada más comprimido y ha elaborado un estudio en el ... El equipo de Jorge Vergara realizó un nuevo contrato con Televisa para la transmisión de sus partidos y mantiene la alianza con Claro, de Carlos Slim. Amaury Vergara, CEO de Chivas TV nos cuenta ... Tratamiento de las quejas. La existencia de mecanismos efectivos y transparentes para atender y dar respuesta a las quejas e impugnaciones relacionadas con la logística electoral, promueve la rendición de cuentas por parte del organismo electoral y coadyuva a que los resultados de las elecciones sean aceptados por los contendientes políticos y el público en general.

Haciendo memoria Errejón & Pablo Iglesias

2016.12.10 13:25 Jamilio12 Haciendo memoria Errejón & Pablo Iglesias

http://emilio-alambique.blogspot.com.es/2016/12/haciendo-memoria-errejon-pablo-iglesias.html
Estoy inscrito en Plaza Podemos, posterior a las elecciones Europeas y previo a Vista Alegre. Tiempos aquellos donde los que habitábamos frecuentemente este foro éramos bastantes mas, mas del triple. Era un foro mucho mas vivo, no solo por mas habitado, también lo era por lo plagado de propuestas y debates, debates sobre proyectos y debates de ideas, debates libres, unos mas amistoso y otros mas encarnizados, pero sin mirarnos constantemente al espejo, ausentes de postureos y plagados de ilusión y de ganas de convencer.
Debatíamos sobre como reivindicar a la ciudadanía, pisoteada y olvidada por las élites políticas del momento, debatimos de como rescatar a los desahuciados de la sociedad, por esa crisis que infringieron unos y nos exigen la paguemos todos, debatíamos como denunciar y hacer pagar a los que nos roban, de como desprofesionalizar la política para hacerla desde la calle y no desde los despachos, pero sobretodo no nos preocupaba que nos llamaran radicales ni antisistema, es mas, creo que en ese momento, nos preocuparía que no nos lo llamaran, pues teníamos clarísimo que el sistema no nos gustaba y que había que cambiarlo. No nos preocupaba gritar bien alto y bien claro lo que no nos gustaba y lo que queríamos, con independencia de su viabilidad inmediata o de si esta fuera mucho mas a largo plazo, eramos todos conscientes y conocedores de que las grandes metas solo se consiguen cuando se persiguen utopías y el que mas y el que menos trasladaba a este foro la idea de su sueño para compartirlo. Era este un foro sobretodo lleno de ilusión.
Pues bien, entro ahora y me encuentro un foro no solo diezmado en número, también o incluso mas castigado por la escasez de propuestas y la ausencia de debates sobre las ideas, un foro que aunque mucho mas ausente de pasión, está mucho mas crispado, donde se habla siempre a la defensiva y previo mirar se y mucho al espejo y ensayar mil y un poses, un foro ausente o de muy esporádica presencia de espontaneidad, mucho mas preocupados por los juicios ajenos que por los propios, donde la discrepancia está casi criminalizada, pues no sea algún medio lo utilice para inventarse un cisma o una crisis. Un foro que aún habiendo nacido entre otros motivos para combatir el partidismo de los medios de comunicación, está tan pendiente de ellos que al final se ha convertido en prisionero de sus propios recelos, en donde hemos dejado de expresarnos libremente, para hacerlo siempre en torno a la utilización que se pueda hacer desde los medios y del que dirán de los ajenos, como si derrepente algo hubiera cambiado y dejáramos de ser el enemigo y hubiéramos encontrado la manera de que nos favorezcan, como si ahora que ya estámos en el sistema, quisiesemos ser parte de el y ya fuésemos aliados, para que dejen de atacarnos. Pero sobretodo entro en un foro en donde cuesta encontrar la ilusión que antes rebosaba, en donde avanzamos en quejas y reproches y a pesar de lo favorable de nuestros resultados, y de ser un hito histórico, en cuanto a resultados y a impregnación social, demostrando que al contrario de lo que nos pronosticaran, somos algo mas que un fuego fatuo, se refleja mucho mas en este foro la desilusión de no haber alcanzado el cielo, que el ímpetu por seguir en la lucha para lograrlo. Es como si ya nos hubiéramos cansado y si solo fuéramos capaces de resolver las guerras en una sola batalla, o si la política no fuera un constante estar en la lucha y fuera solo algo que se resuelve el día de las elecciones.
Por otro lado y a tenor de lo suscitado por el segundo Vista Alegre, decir que los partidos no los hace ni siquiera los definen sus líderes, ni siquiera el PP es un partido distinto al que eligieron sus bases, ni va por otro derrotero que el que sus bases consienten, tanto el partido como sus líderes es el fiel reflejo de sus votantes y de los afiliados que los alimentan. No podemos seguir escurriendo el bulto y culpando a nuestros líderes de hacer lo que nosotros les consentimos o a lo que incluso les alentamos, con nuestra desidia y nuestras ausencias y pasotismos, no podemos seguir focalizando en ellos la inoperancia, cuando somos nosotros mismos los que la provocamos por la falta de participación y de vigilancia en el cumplimiento de lo comprometido o de lo acordado. Somos nosotros con nuestra participación o nuestra abstención los que nombramos líderes y aprobamos reglamentos, pero somos nosotros con nuestra participación los únicos que podemos vigilar que se cumplan los compromisos y las normas y no podemos culpar exclusivamente a nuestros representantes de no cumplirlas, cuando nosotros mismos les seguimos apoyando con nuestro voto o nuestra abstención y nuestro desinterés en el seguimiento a quienes incumplen. "Un partido al uso" no lo hacen sus líderes, como el propio termino indica, lo hace el uso que de el hagan sus afiliados y votantes, un partido lo define la participación de sus militantes y lo representan sus líderes, cuando es al revés es por que sus militantantes no participan y delegan absolutamente en sus representantes, por lo que les resta legitimidad alguna a criticar a aquellos en los que por desidia y dejadez han delegado, incumpliendo ellos en primer término sus obligaciones como militantes y/o votantes responsables, en los que cae ineludiblemente la obligación de velar por sus propios intereses, vigilando en primer término y no delegadamente el nivel de cumplimiento y de compromiso de sus representantes, para llegado el momento y con conocimiento de causa, poder renovar o no la confianza en ellos.
Para terminar y resumiendo, tenemos que rescatar nuestros sueños para volver a llenar esta plaza de proyectos e ideas, que vuelvan a hacerla rebosar de ilusión y desterrar los pudores y los que dirán, recobrando la confianza en nosotros y como en el primer Vista Alegre, dotarnos del mejor proyecto, ya que en la elaboración y discusión del mismo, saldrán a su vez los nombres para liderarlo y llevarlo a término. Usemos el partido y participemos, para ser nosotros el principal garante de no ser un partido mas al uso. ¿Quién dijo que en este Vista Alegre, Iglesias y Errejón van a formar parte de un proyecto distinto? ¿Quien o quienes han decidido que a partir de ahora en PODEMOS ya no manda la ciudadanía?
Para que no decidan por ti, es imprescindible que manifieste tu decisión. PARTICIPA Y DECIDE, aqui y entre todos, si PODEMOS.
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
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2016.06.07 03:19 ShaunaDorothy Del boicot electoral al pacto CNTE-AMLO - Trotskismo vs. populismo radical sobre la democracia burguesa ¡Defender a la CNTE! ¡Romper con AMLO! ¡Por un partido obrero! (Noviembre de 2015)

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Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
La indignación masiva tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014 intersecó el descontento ante la creciente miseria, la enorme desigualdad, la represión constante y la sucesión de “reformas” dirigidas contra la clase obrera y todos los pobres —como la reforma educativa—. En los meses previos a las elecciones intermedias del 7 de junio, las acciones a tomar por parte de los opositores al gobierno fueron el centro del debate en asambleas de estudiantes y profesores, en la prensa burguesa e incluso en programas de televisión. Bajo estas circunstancias el llamado de la CNTE, los normalistas y los padres de los desaparecidos por el boicot electoral encontró eco.
Por su parte, el gobierno trataba de convencer a la población de que las elecciones son el único medio para efectuar un cambio. Pero mientras el INE emitía comunicados en los que se declaraba “por paz y libertad”, Peña Nieto despachaba a miles de elementos adicionales del ejército, la marina y la policía federal para ocupar Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. El día de los comicios hubo decenas de detenidos entre los boicotistas. Un ataque contra manifestantes en Tlapa, Guerrero, dejó un maestro muerto y varios lesionados. La venganza contra el magisterio siguió con órdenes de aprehensión contra al menos 19 maestros.
Aun así, los combativos profesores llevaron a cabo un paro nacional magisterial a mediados de octubre contra la reforma educativa; la SEP anunció sanciones contra más de 85 mil maestros que se unieron al paro, y cuatro de ellos fueron detenidos el 29 de octubre mientras participaban en un plantón en Oaxaca y fueron enviados al penal de alta seguridad del Altiplano. Nosotros decimos: ¡Libertad inmediata a todos los maestros detenidos!
Varias de las protestas del último año en torno a Ayotzinapa han tenido un carácter masivo; sin embargo, en la medida en que se puede hablar de un movimiento, éste es extremadamente heterogéneo: desde organizaciones religiosas y elementos de la pequeña burguesía urbana acomodada hasta activistas izquierdistas, campesinos, maestros y estudiantes rurales pobres. La clase obrera no se ha movilizado sino como individuos atomizados, excepto por trabajadores universitarios (STUNAM, SITUAM) y ocasionales contingentes de telefonistas.
Impresionados por la magnitud de algunas de las movilizaciones, muchos activistas, dirigentes magisteriales y otros hablan continuamente de la “crisis política”. Al menos hasta hace unos meses, muchos discurrían sobre la inminente caída de Peña Nieto debido a su “ilegitimidad” y a la “descomposición del estado”. A pesar del descontento evidente y del llamado al boicot electoral de la CNTE y sus aliados, en las elecciones de junio —donde se eligieron nuevos diputados federales, nueve gobernadores y una miríada de cargos locales—, el PRI se consolidó como la primera fuerza política al nivel nacional; casi un tercio de quienes votaron lo hicieron por este partido. El PRI ganó el “carro completo” en varios estados.
En cuanto a las elecciones de diputados federales, en muchos de los principales centros industriales del país —como Cuautitlán Izcalli y Tultitlán en el Estado de México, todos los municipios de la zona conurbada de Monterrey, León y Silao en Guanajuato, Tepeapulco (Ciudad Sahagún) en Hidalgo, la zona conurbada de Puebla y la de Querétaro— ganaron el PAN o el PRI, en algunos casos arrasando en las votaciones.
El PRD burgués parece ir en picada, habiendo obtenido la segunda votación más baja de su historia con poco más del 10 por ciento de los votos. De manera significativa, el PRD pasó a ser segunda fuerza en su bastión histórico, la Ciudad de México, donde fue derrotado por el Morena de AMLO, que ha surgido como pieza de recambio del desacreditado PRD para mantener el descontento dentro de los límites de la democracia burguesa electorera.
Si bien se mostró cierto hartazgo con los partidos burgueses tradicionales (PRI, PAN, PRD), éste no necesariamente estuvo encaminado en una dirección izquierdista. En la competencia para la gubernatura de Nuevo León, por ejemplo, arrasó un candidato “independiente”, Jaime Rodríguez “El Bronco”, en realidad un priísta de carrera (más de tres décadas en el PRI) que renunció a su viejo partido apenas unos meses antes de la elección. “El Bronco” es un populista de derecha con una pose de macho en la “guerra contra el crimen”, que alardea una imagen de kulak (campesino rico) “emprendedor” —en pocas palabras, un Fox regio—.
Sin duda, muchos izquierdistas deben estar decepcionados por estos resultados y por el escaso efecto del movimiento por el boicot electoral. De hecho, el nivel de participación —alrededor del 48 por ciento— fue el más alto para elecciones intermedias en casi dos décadas, e incluso el voto nulo fue más bajo que en 2009. Si uno no sale del marco de la democracia burguesa, parecería que Peña Nieto y el PRI están perfectamente “legitimados”. Se necesita romper ese marco; el camino hacia delante se encuentra en los métodos de la lucha de clases, una perspectiva que depende del combate por un nuevo tipo de dirigencia obrera. En el curso de esa lucha, será posible forjar un partido obrero revolucionario, como los bolcheviques de Lenin y Trotsky, que sea el tribuno de todos los oprimidos en el camino hacia nuevas revoluciones de Octubre.
¡Romper con AMLO y el Morena burgués!
El principal obstáculo para la movilización del poder de la clase obrera en México es el populismo nacionalista burgués. Con López Obrador como su principal representante en México —o el difunto Hugo Chávez en Venezuela—, el populismo es simplemente una política alternativa para administrar el capitalismo. Con el objetivo de borrar toda distinción de clases, la ideología nacional-populista manipula la realidad del yugo imperialista sobre los países neocoloniales y la justa aspiración de las masas por la emancipación nacional. Así, el nacionalismo burgués sirve como el principal cemento ideológico para mantener al proletariado atado a la burguesía. El imperialismo es un sistema de dominación y explotación mundial; la economía mexicana entera está subordinada a los imperialistas, y ningún ala de la burguesía nacional es capaz de romper con ellos. Lo más que buscan los populistas burgueses es renegociar los términos de su propia subordinación con sus amos imperialistas, buscando apoyo en el proletariado local. A través de concesiones a obreros y oprimidos y mediante retórica “antineoliberal”, el populismo fortalece las ataduras de los explotados con sus explotadores en casa y ayuda a perpetuar este brutal régimen.
La perspectiva política de la mayoría de las organizaciones de la izquierda mexicana parte de la misma negación populista de la división fundamental de la sociedad en dos clases antagónicas con intereses irreconciliables: el proletariado y la burguesía. El populismo sustituye este entendimiento científico con una división simplista entre pobres y ricos, y oscurece el papel central de la clase obrera como el agente fundamental del cambio social. El programa populista se reduce pues a reformas democráticas dentro del marco capitalista y es nacionalmente estrecho. Así, independientemente de su combatividad e intenciones, los populistas radicales terminan orbitando inevitablemente en torno al PRD o, ahora, al Morena de AMLO.
Uno de los casos más ejemplíficos es el de la Sección XXII de la CNTE-SNTE en Oaxaca, que ha soportado estoicamente los embates gubernamentales y ha llevado a cabo múltiples paros y movilizaciones en la última década. En 2006, en el punto más álgido de la lucha de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), organizada e impulsada por la Sección XXII, los maestros llamaron por un voto de castigo al PRI y al PAN en las elecciones federales, es decir (y no veladamente), un voto por el PRD y su candidato AMLO. Ahora, tras llamar por el boicot en las elecciones intermedias la Sección XXII ha concertado, según diversas fuentes, una alianza electoral con el Morena burgués para el 2016.
Los actuales dirigentes de la clase obrera —trátese de las grotescamente serviles burocracias priístas o las venales burocracias supuestamente “independientes” y en realidad atadas al PRD o al Morena burgueses— no buscan más, en el mejor de los casos, que mejorar las condiciones de explotación de la clase obrera bajo el capitalismo. Atando a los obreros a sus enemigos acérrimos, los falsos dirigentes sindicales malgastan el poder social del proletariado ante la ofensiva patronal.
La democracia burguesa, un engaño para explotados y oprimidos
La democracia capitalista es una de las formas políticas que asume la dictadura de la burguesía. Bajo este sistema, la clase obrera se ve reducida políticamente a individuos atomizados. La burguesía puede manipular eficazmente al electorado gracias a su control sobre los medios de comunicación, el sistema educativo y otras instituciones que forman la opinión pública. En todas las democracias capitalistas, los funcionarios del gobierno, elegidos o no, están esencialmente en el bolsillo de los bancos y las grandes corporaciones.
En 1888, Paul Lafargue, el yerno de Marx, definió así la “democracia” actual:
“El parlamentarismo es un sistema gubernamental que da al pueblo la ilusión de que rige por sí mismo los destinos del país, cuando realmente todo el poder está concentrado en manos de la burguesía, y ni siquiera de toda la burguesía, sino de algunas capas sociales ligadas a esa clase...
“En la sociedad burguesa, cuanto más considerable es el patrimonio social, menor es el número de los que se lo apropian. Lo mismo ocurre con el poder: a medida que crece la masa de ciudadanos que gozan de derechos políticos y de gobernantes nombrados por elección, el poder efectivo se concentra y llega a ser el monopolio de un grupo de personalidades cada vez más reducido”.
—citado en Trotsky, Terrorismo y comunismo (Anti-Kautsky), 1920
La democracia parlamentaria —que existe principalmente en los países imperialistas ricos y que en el Tercer Mundo es una delgada capa de revestimiento a la brutalidad policiaco-militar cotidiana— le da al grueso de la población la oportunidad de decidir cada cierto número de años qué representante de la clase dominante va a reprimirla. Como explicó Lenin en su polémica de 1918 La revolución proletaria y el renegado Kautsky:
“No hay ningún estado, ni siquiera el más democrático, cuya constitución no presente algún resquicio o salvedad que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., ‘en caso de alteración del orden’ y, en realidad, en caso de que la clase explotada ‘altere’ su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos”.
Estrategia y tácticas en torno a las elecciones
El entendimiento marxista de que la democracia tiene un carácter de clase no excluye que los comunistas tomen parte en elecciones. Sin embargo, nuestra actitud hacia éstas emana de nuestro fin estratégico: la conquista del poder estatal por el proletariado mediante la revolución socialista. Así, los espartaquistas apoyamos la participación de la clase obrera en la política, pero esto no significa escoger entre las candidaturas que nos presenta la burguesía. Nos oponemos por principio a votar por cualquier partido burgués —PRI, PAN, PRD, Morena y sus satélites—. Independientemente de las formas, sus candidatos defienden la propiedad privada de los medios de producción, y no actuarán contra sus propios intereses —la preservación de este sistema de explotación—. Estamos por la participa- ción independiente de los obreros. En este momento, no existe en México un partido obrero, ni un candidato que trace siquiera una tenue línea de clases. Bajo estas circunstancias no podemos más que hacer propaganda marxista en la lucha por quitar los obstáculos ideológicos en el camino al futuro partido independiente del proletariado.
Los comunistas podemos participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos como tribunos revolucionarios de la clase obrera, es decir, no con el fin del “trabajo práctico” legislativo reformista, sino para la agitación y la propaganda revolucionarias, para convencer a los obreros y campesinos de que el parlamento —esa institución hostil del enemigo de clase— merece ser disuelto por ellos mismos.
Por otro lado, nos oponemos a que los marxistas se postulen para puestos ejecutivos del estado capitalista —como presidente, gobernador, alcalde, etc.— y, evidentemente, a que los ocupen. A diferencia del parlamento, el poder ejecutivo no puede ofrecer ninguna tribuna para la agitación y la propaganda revolucionarias. La autoridad ejecutiva manda sobre los “destacamentos especiales de hombres armados” que conforman el núcleo del aparato estatal; la destrucción revolucionaria de ese estado implica necesariamente un ajuste de cuentas con el ejecutivo. El problema con postularse para puestos ejecutivos es que presta legitimidad a las concepciones dominantes y reformistas respecto al estado —la ilusión de que el estado burgués puede ponerse al servicio de la clase obrera—. Todo nuestro propósito es llevar a los obreros el entendimiento de que en cualquier revolución socialista el estado burgués debe ser destruido y remplazado por la dictadura del proletariado. Participar en elecciones para puestos ejecutivos representa, pues, un obstáculo a nuestra meta estratégica.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
Lo que distingue a la clase obrera, independientemente de su nivel de vida, de otras capas de la sociedad, como los campesinos, es que los obreros son los agentes directos de la producción. La clase obrera produce la mayoría de los bienes y servicios que hacen funcionar a la sociedad, lo cual le da un enorme poder social. No siendo dueña más que de su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés alguno en la conservación del orden burgués. Así, el poder social obrero puede utilizarse no sólo para echar atrás ataques particulares, sino para poner fin a todo el sistema capitalista inhumano centrado en la búsqueda de ganancias.
En su lucha contra el capitalismo, el proletariado tiene un interés vivo en erigirse como el dirigente de todos los explotados y oprimidos —los campesinos pobres, la pequeña burguesía urbana arruinada, las mujeres, los indígenas, los homosexuales y otras minorías—, pero para que esto sea posible es necesario luchar por la independencia de clase del movimiento obrero frente a todas las alas de la burguesía nacional. Ésta es la esencia programática de la teoría de la revolución permanente, que explica que las aspiraciones de los obreros y campesinos —los derechos democráticos y nacionales y la emancipación social— sólo pueden conseguirse mediante una revolución proletaria que destruya al estado burgués y establezca la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado —un gobierno obrero y campesino— sobre la base de la colectivización de los medios de producción. La revolución debe extenderse internacionalmente, especialmente a los países capitalistas avanzados, pues una economía planificada internacionalmente es el único medio a través del cual se podrá comenzar a eliminar realmente la escasez y la miseria que aquejan hoy al grueso aplastante de la humanidad.
Lo que escribió Trotsky en su artículo de 1939, “Tres concepciones de la Revolución Rusa”, tiene total vigencia para el mundo subdesarrollado hoy día:
“La victoria total de la revolución democrática en Rusia es inconcebible de otra manera que a través de la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado. La dictadura del proletariado, que inevitablemente pondrá a la orden del día no sólo tareas democráticas sino también socialistas, dará al mismo tiempo un poderoso impulso a la revolución socialista internacional. Sólo el triunfo del proletariado en Occidente evitará la restauración burguesa y permitirá construir el socialismo hasta sus últimas consecuencias”.
Asamblea constituyente y “poder popular” vs. poder soviético
El llamado por el “poder popular” representa la perspectiva nacional-populista imperante entre quienes se han movilizado contra el gobierno en el último año, en tanto que borra la división de la sociedad en clases a favor de la abstracción del “pueblo”. Por otro lado, el renovado uso de la consigna por una asamblea constituyente da concreción al ansiado “poder popular”. Ésta es la terminología en boga para expresar la ilusión en la reforma democrática del estado capitalista.
Los espartaquistas nos oponemos, como cuestión de principios, al llamado por una asamblea constituyente; la razón fundamental es que se trata de un gobierno burgués. La noción de una “asamblea constituyente revolucionaria” tiene raíz en el periodo en que la burguesía era una clase revolucionaria enfrentada con el orden feudal, y evoca en particular a la Gran Revolución Francesa. Para finales del siglo XIX, el advenimiento del imperialismo significó que el periodo revolucionario de la burguesía había quedado atrás al nivel global. Dado el carácter reaccionario de la burguesía en nuestra época imperialista, no puede haber un parlamento burgués revolucionario.
Al imaginar que los explotados y oprimidos participarán efectivamente en la administración estatal —el “poder popular”— por medio de una asamblea constituyente, estos izquierdistas hacen abstracción del poder real en la sociedad burguesa, que no está en el parlamento, sino en la bolsa y en los bancos, con su ejército y su policía armados hasta los dientes —el núcleo del estado al lado de los tribunales y las cárceles—. Pasan por alto también una verdad innegable: la clase obrera y los pobres no tendrán ningún poder efectivo en tanto que se mantenga la dictadura del capital, en tanto que la economía entera esté destinada a engordar los bolsillos de unos cuantos capitalistas.
Sólo la revolución socialista integrará genuinamente a la clase obrera y sus aliados en la administración estatal. Los soviets o consejos —surgidos en Rusia en 1905 y de nuevo en 1917 como los organismos de lucha del proletariado y el campesinado— son los órganos de la democracia obrera, las asambleas donde los obreros y campesinos discuten y toman las decisiones de la política y la administración de los bienes del estado obrero. La democracia soviética es un tipo de democracia más elevado, una forma de la dictadura del proletariado, una forma de dirigir el estado sin la burguesía y contra la burguesía.
Corrigiendo nuestra posición sobre el boicot
El llamado por el boicot a las elecciones del 7 de junio tenía como demandas centrales la presentación con vida de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y la derogación de la reforma educativa. Dependiendo de las posibilidades percibidas y la perspectiva política propia, el boicot significaba para muchos un simple llamado a no votar o a anular su voto, en tanto que para otros, centrados en la CNTE de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, era un llamado explícito a impedir las elecciones. Tras la negativa de la CNTE a apoyar a AMLO en las elecciones, en un volante fechado el 30 de abril (“¡Ni un voto a los partidos de la burguesía!”), escribimos:
“El llamado por el boicot...es tanto una protesta contra la brutalidad estatal como una expresión del hastío con los partidos electoreros y el circo electoral entero... Los espartaquistas nos solidarizamos con el boicot. Para nosotros, el llamar a no votar en este país no es nada nuevo... Todos los partidos involucrados en la contienda electoral son partidos de la burguesía. Por esta razón fundamental, llamamos a la clase obrera y a todos los explotados y oprimidos a no votar”.
El problema fundamental con estas líneas es que confunden nuestra oposición principista a votar por partidos burgueses con el boicot electoral de la CNTE y sus aliados, una acción coyuntural basada en el hartazgo con la represión y corrupción del PRI, el PAN y el PRD. Ante la inmovilidad de los sindicatos más poderosos —dirigidos por burocracias perredistas o priístas— y el empeño del gobierno en imponer su reforma educativa cueste lo que cueste, las a menudo combativas acciones de la CNTE —que tiene un poder social sumamente escaso— son un reflejo no de un entendimiento clasista, sino de rabia muy justificada y desesperación. Nuestra perspectiva de lucha por la independencia política del movimiento obrero respecto de la burguesía y su estado está contrapuesta a la política dominante en la CNTE y el heterogéneo movimiento de Ayotzinapa; haberlas amalgamado significó embellecer la conciencia actual de las masas en lucha.
Por otro lado, para los marxistas el boicot electoral, entendido como una táctica activa, puede ser un método legítimo y a veces esencial de lucha. Pero, como sucede con cualquier otra táctica, su aplicabilidad debe buscarse en las condiciones objetivas. Para nosotros, el boicot activo significa una ofensiva obrera generalizada —incluyendo huelgas políticas, manifestaciones y otras acciones— contra las instituciones de la democracia burguesa; es una antesala y preparación consciente de la insurrección. Una táctica como ésa sólo tiene posibilidades de triunfar en el contexto de un nivel cualitativamente más alto de lucha de clases del que ha existido en México en muchas décadas, quizá en toda su historia.
En 1907, Lenin argumentó poderosamente contra la aplicación de la táctica del boicot electoral activo en Rusia, que estaba siendo impulsada, irónicamente, por el magisterio y sus dirigentes populistas del partido socialrevolucionario (eserista). La Revolución de 1905 había sido derrotada, y el movimiento obrero ruso luchaba por reagruparse y sobreponerse a la desmoralización en medio de la persecución policiaca, las ejecuciones y la pobreza agudizada por cierres patronales. El boicot, argumentó Lenin, es una negativa a reconocer el viejo régimen, no en palabras sino en hechos:
“Resulta, pues, evidente la relación entre el boicot y un amplio ascenso revolucionario. El boicot es un medio de lucha de lo más decidido, un medio de lucha que no niega las formas orgánicas de una institución determinada, sino la existencia misma de tal institución. El boicot es una franca declaración de guerra al viejo poder, un ataque directo contra él. No cabe ni hablar siquiera de éxito del boicot fuera de un amplio ascenso revolucionario, fuera de una agitación de masas que en todas partes desborde la vieja legalidad”.
—“Contra el boicot”, julio de 1907
Si bien la perspectiva de los maestros mexicanos se mantiene dentro del marco democrático-burgués, y sus objetivos al llamar por impedir las elecciones eran limitados, este intento significaba un enfrentamiento directo con las fuerzas represivas del estado capitalista. En las circunstancias del México actual, el llamado a impedir las elecciones no podía haber triunfado sin la movilización de la clase obrera. Las acciones contra las elecciones se redujeron a algunos municipios principalmente en tres estados rurales del país. Unas 600 casillas de votación no se instalaron o se cerraron por diversos motivos en todo México, de un total de cerca de 150 mil. El saldo, por otro lado, fue de decenas de detenidos y lesionados en enfrentamientos con la policía, además de un maestro asesinado. Correctamente defendimos —y defendemos hoy— a la CNTE contra la represión estatal y los plumíferos de la burguesía escandalizados por la injuria a la sacrosanta democracia, pero debimos haber argumentado y advertido francamente contra el uso de esta táctica bajo las condiciones actuales.
El cinismo “radical” del Grupo Internacionalista
El Grupo Internacionalista (GI) se dedica a ensalzar las luchas existentes, adaptándose al populismo radical y a la falsa conciencia actual de los trabajadores. A lo largo de sus casi 20 años de existencia, el GI ha procurado embellecer a la burocracia de la CNTE —y a las demás burocracias perredistas o del Morena— al inventar una distinción de clase entre esta dirigencia “genuina” y el resto del SNTE, el cual, debido a su subordinación al PRI, sería “el enemigo de clase”. Entusiasmado por el llamado al boicot de la CNTE, el GI veía en las movilizaciones heterogéneas y políticamente amorfas del último año, así como en las acciones del magisterio, “la peor crisis de ‘gobernabilidad’ burguesa del último medio siglo en México” (“México: ¡Repudiar las elecciones bajo la bota militar!”, internationalist.org, junio de 2015). Implicando que los maestros habían trascendido sus ilusiones en la reformabilidad de este sistema —y en particular cualquier ilusión en AMLO y cía.—, el artículo señala: “Como han podido comprobar los normalistas, profesores y trabajadores guerrerenses, todas las formaciones políticas burguesas son corresponsables de las matanzas y medidas de hambre”.
Eufórico, el GI llamaba por ir “del boicot electoral a la huelga nacional” y por generalizar la lucha “en una rebelión de los trabajadores del estado” de Oaxaca. El GI imagina que a fuerza de repetir sus llamados grandilocuentes, éstos se volverán realidad. La aproximación por encantamiento del GI recuerda la del viejo jefe galés Owen Glendower, según el recuento de Shakespeare en Enrique IV, durante una discusión con su joven primo Hotspur. Glendower aseguraba “Yo puedo evocar los espíritus del fondo del abismo”, a lo que Hotspur respondió: “También lo puedo yo y cualquier hombre puede hacerlo; falta saber si vienen, cuando los llamáis”.
Los espíritus del GI no vinieron. Ahora el GI descarga su decepción contra la dirección de la Sección XXII de la CNTE, a la cual culpa de todo y llega a calificar, sin mayor explicación, de “priísta” (“¡Derrotar la embestida contra la CNTE!”, internationalist.org, agosto de 2015) —¡pese a que acababa de concertar un pacto con AMLO!—. Lejos de tratar siquiera de analizar las razones del fiasco del boicot y la renovada ofensiva gubernamental, ¡el GI afirma de pasada que las elecciones del 7 de junio fueron “boicoteadas con gran efecto por los combativos profesores”! Al mismo tiempo, el GI se queja de que la Sección XXII retiró “los piquetes del aeropuerto, de las autopistas, de la refinería y la planta hidroeléctrica”; fustiga el “efecto desmovilizador” del repliegue magisterial y contrapone a los llamados de la CNTE por un paro nacional su propio y constante llamado por la “huelga nacional”.
Consideraciones como la cuestión de la dirigencia, el balance de fuerzas, la organización y la conciencia política de la clase obrera son de poca importancia para el fanfarrón y verbalmente aventurero GI, incluso al llamar por una “rebelión de los trabajadores” limitada a un solo estado abrumadoramente rural. Pero éstas son consideraciones cruciales para el magisterio o cualquier sindicato en lucha, y lo son para nosotros, dado que nuestro propósito es armar al proletariado con la conciencia y la dirección necesarias para librar una lucha victoriosa contra las fuerzas de la clase capitalista.
¡Forjar un partido obrero revolucionario!
Al nivel internacional, nos encontramos en un punto mínimo en la lucha de clases. La sociedad mexicana es históricamente volátil, ha habido lucha social muy significativa en el periodo reciente y el descontento es palpable. Por otro lado, salvo por algunas huelgas aisladas, la clase obrera industrial no ha flexionado sus músculos en mucho tiempo, y ha sufrido derrotas clave como la destrucción del otrora poderoso SME. No podemos saber cuándo estallará la lucha de clases ni cuál será la chispa que la detone. Al luchar por mantener nuestro programa completo y salvaguardar y cultivar las tradiciones revolucionarias del pasado, nos preparamos para el futuro estallido de lucha obrera. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, combatiendo para romper las ataduras ideológicas del proletariado con sus explotadores. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad a las masas con toda su complejidad.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/44/amlo.html
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2016.06.05 09:16 ShaunaDorothy Autodefensa vs. vigilantismo - Las “policías comunitarias” y la “guerra contra el narco” ¡Por la despenalización de las drogas! (Junio de 2013)

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Espartaco No. 38 Junio de 2013
A lo largo del último año han surgido diversos “grupos de autodefensa” o “policías comunitarias” en áreas rurales de Guerrero y Michoacán principalmente. Estos grupos toman como modelo a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de Guerrero, fundada en 1995, en tanto que fuerza policiaca, por comunidades mayoritariamente indígenas de la zona de la Montaña y la Costa Chica de Guerrero. La adopción, casi universal, de estos esquemas de “seguridad alternativa” por parte de la izquierda tiene raíz en una perspectiva liberal subrreformista que, lejos de luchar por la destrucción del estado burgués mediante la revolución socialista y la erección de un estado obrero, procura darle un maquillaje democrático al estado patronal. Mientras no sea derrocado el capitalismo, todo grupo avocado al “combate al crimen” actuará como auxiliar del estado capitalista y tendrá, a fin de cuentas, un contenido fundamentalmente reaccionario.
Narcoviolencia, miseria y opresión
La propagación de estos grupos en comunidades pobres y principalmente rurales e indígenas es una respuesta desesperada a la violencia de las mafias de los cárteles, la brutalidad policiaco-militar en el contexto de la “guerra contra el narcotráfico” y la criminalidad en general, asociada a la creciente miseria. Esta “guerra contra el narcotráfico” —que para el año pasado había costado ya la vida a unas 60 mil personas— nada tiene que ver con “proteger” a la población; la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles —el núcleo del estado capitalista— existen para mantener la dictadura del capital. Y todo mundo sabe que, desde las secretarías de estado hasta los policías de a pie, el aparato estatal capitalista mexicano está profundamente compenetrado con los cárteles de la droga. El fin principal de la “guerra contra el narco” es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. Aunque la ocasional redada contra algún gran traficante en su mansión podrá acaparar los titulares, la “guerra contra el narcotráfico” significa la siembra de terror en los barrios y pueblos pobres de todo el país, de Baja California a Chiapas y Yucatán.
En Guerrero, la brutalidad cotidiana de las fuerzas represivas del estado capitalista ha estado dirigida contra las comunidades indígenas, los combativos profesores y normalistas y los diversos grupos guerrilleros izquierdistas a lo largo de los últimos 50 años. Dominado históricamente por una mafia particularmente brutal y retrógrada de latifundistas, políticos burgueses corruptos y empresarios, Guerrero epitomiza la naturaleza racista y clasista del atrasado capitalismo mexicano. Los más de medio millón de indígenas del estado —nahuas, mixtecos (ñuu savi), tlapanecos (me’phaa), amuzgos (suljaa’)—, así como la considerable población negra, viven en la más completa miseria. Los vecinos Cochoapa el Grande y Metlatónoc, en la Montaña, tienen el porcentaje más alto del país de población en situación de pobreza extrema: 82.6 y 77 por ciento respectivamente. Según cifras de la década pasada, 46 por ciento de los indígenas del estado mayores de 15 años carecía de ingresos, la mitad de la población indígena era analfabeta y el 97 por ciento de la población de la Montaña carecía de drenaje; menos de la mitad de la población del estado contaba con electricidad y el 96 por ciento de la población indígena no tenía acceso a servicios de salud. Para la burguesía mexicana, los campesinos indígenas, especialmente en la Montaña de Guerrero, son simplemente población excedente. Es pues en este contexto más amplio —no sólo la relativamente nueva “guerra contra el narco”— de ancestral miseria y violencia extremas que han surgido los “grupos de autodefensa”.
¡Abajo el vigilantismo!
Es entendible la desesperación de estas comunidades ante la renovada oleada de violencia. Los comunistas no somos liberales sentimentales que predican una “cristiana preocupación” por los criminales lúmpenes brutalizados que van por las calles y caminos matando, mutilando, violando y robando a ciudadanos desafortunados. Sin embargo, rondar el territorio en busca de presuntos criminales no es autodefensa, sino vigilantismo. Al tiempo que sostenemos el derecho de los individuos a defenderse de manera eficaz, nos oponemos tajantemente a cualquier forma de vigilantismo: no llamamos a las masas trabajadoras a implementar “la ley y el orden” racistas de la patronal y los latifundistas.
A fin de cuentas, la solución a las galopantes tasas de criminalidad es el derrocamiento del sistema capitalista que engendra miseria y crimen. Mientras tanto, es una reacción elemental el que la población entera (no sólo los ricos, policías y criminales) tenga acceso a las armas de fuego para procurar protegerse de esta odiosa irracionalidad social. E igual de elemental es el llamado por la despenalización de las drogas. Al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, la despenalización reduciría también el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste.
Es precisamente la criminalización de todo lo relacionado con las drogas lo que ha dado pie a la formación de brutales mafias. Todo mundo sabe que miles de campesinos pobres, a lo largo y ancho del país, siembran marihuana y amapola, que después venden a los capos. Sin embargo, para la CRAC-PC no sólo el sembrar y vender, sino incluso el consumir marihuana es “un delito fuertemente sancionado” (María Teresa Sierra, “Construyendo seguridad y justicia en los márgenes del Estado: La experiencia de la policía comunitaria de Guerrero, México”, agosto de 2010, en policiacomunitaria.org, sitio de la CRAC-PC), e impone también penas a la simple posesión de drogas y la drogadicción.
Autonomía y “seguridad”
Al tiempo que ha procurado cooptarla, el estado burgués ve con recelo a la CRAC que, aunque colabora con él, no necesariamente funciona bajo su autoridad, y no deja de ser un grupo armado de campesinos pobres indígenas. Los comunitarios han arrestado a policías comunes y corrientes que incursionan en su territorio, y se han movilizado contra los planes del gobierno y empresas mineras para despojarlos de sus magras tierras. Más recientemente, un sector de la CRAC se movilizó con el magisterio guerrerense en la lucha de éste contra la “reforma” educativa.
La CRAC-PC es ampliamente percibida como una fuerza garante de autonomía regional contra la opresión racista y los constantes abusos del estado, y parece gozar de apoyo significativo entre las comunidades de la región. Nos oponemos a cualquier ataque o usurpación contra estas comunidades indígenas por parte del estado burgués para reafirmar su control de la zona. Pero una fuerza policiaca regional autónoma —sea formal o de facto— sigue siendo una fuerza policiaca subordinada al dominio del capital.
Si bien exigimos que el estado burgués respete los pactos y disposiciones que otorgan autonomía a algunas comunidades, no hacemos nuestro el llamado por la autonomía, dado que es, a fin de cuentas, utópica bajo el capitalismo. Las regiones autónomas, con derechos limitados a la tierra, entran frecuentemente en conflicto con terratenientes y posibles empresas industriales, como es el caso en Guerrero. Sólo un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado, donde obreros y campesinos dirigirán los destinos de la sociedad mediante los soviets o consejos— podría otorgar y garantizar una verdadera autonomía para las comunidades indígenas, como parte de un esfuerzo consciente y planificado por eliminar la ancestral miseria rural y la contradicción entre la ciudad y el campo.
Entendemos, de manera más fundamental, que el campesinado es incapaz de presentar por sí mismo una alternativa al sistema de explotación capitalista. El campesinado es una capa heterogénea pequeñoburguesa; el interés objetivo del campesinado como estrato social está en la propiedad privada de la tierra. Debido a estas características, el campesinado —y la pequeña burguesía entera— es incapaz de plantear un programa revolucionario propio: siempre sigue a una de las dos clases fundamentales del capitalismo —el proletariado o la burguesía—.
La izquierda y el embuste reaccionario de la “seguridad ciudadana”
La CRAC-PC encarna el programa del teólogo católico Javier Sicilia, cuyo movimiento liberal burgués de hace unos años se centraba en proporcionar al estado capitalista una “nueva estrategia de seguridad ciudadana” para “enfrentar de raíz al crimen organizado” (ver Espartaco No. 34, otoño de 2011). Y a la cola de la burguesía liberal va la totalidad de la izquierda. Así como entonces la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) saludó al de Sicilia como “un gran movimiento democrático”, hoy se ilusiona con los nuevos “grupos de autodefensa”, en los que ve “formas populares de organización de la seguridad” que, según ella, “cuestiona[n] directamente al Estado” (“Sobre las policías comunitarias y los ‘grupos de autodefensa’”, Estrategia Obrera, 4 de abril). La LTS se queja, por otro lado, de que las policías comunitarias “tienen la limitación de restringirse a los marcos de la ley”.
El problema fundamental de la CRAC y demás grupos por el estilo no es que se limiten “a los marcos de la ley”, sino que su razón de existir misma es implementar “la ley y el orden” del estado burgués. Es falso que las policías comunitarias “cuestionen directamente al Estado”; lo único que cuestionan es su eficacia en el “combate al crimen”. Aunque ha tenido una relación de “estira y afloja” con el estado y ha denunciado a “grupos de autodefensa” competidores por aceptar pagos del gobierno, el hecho es que a lo largo de su existencia la CRAC-PC ha tratado una y otra vez de obtener patrocinio estatal como policía autónoma —y a menudo lo ha logrado—. Desde finales de los 90, el entonces gobernador interino Aguirre Rivero entregó a la CRAC armas y un vehículo (Verónica Oikión Solano, et al., Movimientos armados en México, siglo XX [México DF: El Colegio de Michoacán, CIESAS, 2008]). Hace un año, Aguirre (ahora ya como gobernador perredista elegido) se deshizo en elogios a la CRAC y prometió la entrega de más de 200 fusiles AR-15 (los cuales parece que nunca entregó), radios y uniformes (Milenio, 29 de mayo de 2012). Este año le dio a los comunitarios millón y medio de pesos, mil 200 uniformes y cuatro camionetas (La Jornada Guerrero, 22 de enero de 2013).
En abril pasado el magisterio local formó una alianza con la CRAC de Tixtla que dio origen al Movimiento Popular Guerrerense (MPG). Nos oponemos a este tipo de bloque: la CRAC, aunque tiene sus contradicciones —de hecho, hay un traslape entre la CRAC y el magisterio—, es una fuerza policiaco-vigilantista enteramente ajena al movimiento obrero, y debería ser un reflejo elemental el deslindarse de organizaciones cuyo fin expreso es el “combate al crimen”. Sin embargo, ante el nuevo conflicto entre la CRAC y el estado que esta alianza propició, fue la CRAC quien rompió el bloque: unas semanas más tarde, tres de las cuatro “Casas de Justicia” de la CRAC se deslindaron del MPG y el magisterio “hasta tomar nuevos acuerdos” (La Jornada Guerrero, 1° de mayo).
Poco después, Aguirre Rivero se reunió con autoridades de la CRAC para limar asperezas; el gobernador sentenció, en referencia a la fallida alianza, que “los que quieran hacer política, que se vayan a un partido político, pero que no contaminen a la CRAC, (que) nació con propósitos nobles”. Acto seguido, entregó tres ambulancias, anunció la construcción de cuatro casas de justicia para la CRAC —cada una con un costo, según él, de 5.7 millones de pesos— y prometió: “les voy a incrementar el subsidio de 500 mil a un millón de pesos”. Un coordinador de la CRAC se limitó a exigir “un plan de seguridad con su gobierno, conjuntamente con la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de la Novena Región Militar” (La Jornada, 17 de mayo). ¡He ahí su “cuestionamiento directo al estado” —y su “negativa” a aceptar dinero del gobierno—!
No deja de ser llamativo el entusiasmo de la LTS ante el surgimiento de “nuevos grupos de autodefensa con métodos más radicales que la CRAC, que llegaron a ocasionar la muerte de personas en sus retenes”. La LTS aclara que “la CRAC se ha deslindado de ellas [sic] planteando que obedecen a la política de Aguirre Rivero y que incluso que [sic] pueden estar ligados a grupos criminales” y concluye: “Sin negar la posibilidad de que estos u otros sectores pudieran ser eventualmente cooptados, lo que hoy se ve es que son sectores más decididos a repeler los ataques del narco en sus comunidades”. La LTS no se molesta en explicar a qué grupos se refiere ni a quién mataron, pero en cualquier caso su posición es el colmo de la estupidez reformista, un ejemplo de sed de sangre vicaria —algo fácil de escribir desde alguna oficina en la Ciudad de México— y un llamado velado por linchamientos.
He aquí un ejemplo de ese tipo de “radicalismo”: en enero pasado un “Movimiento Ciudadano” de Atliaca, Guerrero, mató a un joven chofer, Benito García Hernández —a quien ni siquiera se le comprobó delito alguno—. García Hernández fue detenido en un retén y, según estos mismos autonombrados “policías comunitarios”, lo mataron —de tres disparos, uno de ellos a la sien— porque “trató de huir” (La Jornada Guerrero, 25 de enero). “Radical” combate al “crimen”, sin duda. En su celo vigilantista, la LTS por supuesto omite en su artículo cualquier mención de su posición formal por la “legalización de las drogas”.
La opresión de la mujer y los “usos y costumbres”
Al centro de los escritos favorables a la CRAC está el concepto de “usos y costumbres” que sirve de base para las decisiones de ésta. Según estos informes, la CRAC ha implementado un sistema judicial basado en la “reeducación” que contrastaría con el “ojo por ojo” de la “justicia” burguesa. Quizá, pero ello no elimina la arbitrariedad de sus decisiones ni el carácter reaccionario del atraso campesino. El concepto de “usos y costumbres” incluye, entre otros componentes retrógrados, un endoso tácito de la opresión de la mujer, en esencia como propiedad de los maridos, padres o hermanos. Si la condición de la mujer en los países capitalistas más avanzados muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo, en los países de desarrollo capitalista tardío, como México, la aguda opresión y degradación de la mujer está profundamente arraigada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso. Esta opresión alcanza niveles simplemente grotescos en el campo. En Cochoapa el Grande, 90 por ciento de las mujeres son vendidas en matrimonio; en Metlatónoc la cifra alcanza el 40 por ciento. Según el presidente municipal perredista de Cochoapa, “la venta de niñas en esa localidad...[se da] por costumbres y consentimiento social” (La Jornada, 3 de diciembre de 2011). Y la venta de esposas no es, para nada, algo peculiar de Guerrero.
Hace ya unos años, una asamblea de mujeres exigió que la CRAC prohibiera la venta de esposas. No sabemos si la CRAC como tal ha aceptado esa propuesta. Lo que sí sabemos es que entre las “faltas” que castiga con “reeducación” se encuentra la “falta de respeto a los padres” (Jesús Antonio de la Torre Rangel, “Sistema comunitario de justicia de la Montaña de Guerrero. Una historia actual de derecho antiguo”, 2006, en policiacomunitaria.org). ¿Qué hará la CRAC cuando una mujer se niegue a ser vendida, “faltándole” así “al respeto” a sus padres? ¿Qué hará la CRAC cuando una mujer le “falte al respeto” a su marido? ¿Adulterio, prostitución, aborto? No tenemos respuesta a estas preguntas, pero tenemos tan pocas ilusiones en la “justicia” campesina como en la burguesa. Según incluso una de los pocos apologistas de la CRAC que presta atención al tema, “la justicia comunitaria sigue siendo una justicia que no contempla en la práctica los derechos de las mujeres” (María Teresa Sierra, “Las mujeres indígenas ante la justicia comunitaria. Perspectivas desde la interculturalidad y los derechos”, Desacatos No. 31, septiembre-diciembre de 2009).
Los comunistas nos oponemos decididamente a este concepto de “usos y costumbres” que idealiza el atraso campesino. Los revolucionarios son los campeones más consistentes de los derechos democráticos elementales de la mujer, como el aborto legal y gratuito y el “pago igual por trabajo igual”. Al mismo tiempo, entendemos que la opresión de la mujer está arraigada en el sistema capitalista y se propaga a través de la familia, la iglesia y el estado. Por ende, luchamos por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
La eliminación de la miseria rural y de la ancestral opresión especial de los indígenas requiere una revolución socialista que destruya al estado burgués y erija un estado dedicado a defender a la clase obrera como nueva clase dominante; requiere la expropiación de los expropiadores para encauzar la economía no ya a la producción de ganancias para unos cuantos, sino a la satisfacción de las demandas de la población. La clase obrera, debido a su relación con los medios de producción, es la única con el interés histórico y el poder social para acaudillar a las masas oprimidas en la lucha por la revolución socialista. Los espartaquistas luchamos por introducir esta conciencia en la clase obrera y forjar un partido obrero leninista-trotskista, capaz de dirigir una alianza entre el proletariado industrial urbano y el campesinado pobre. Pero, tanto para la supervivencia misma de la revolución proletaria ante los imperialistas como para efectivamente empezar a eliminar la pobreza en el campo así como en la ciudad, se requiere la extensión internacional de la revolución, especialmente al coloso del norte. Sólo en el contexto de una economía planificada internacional podrá alcanzarse un desarrollo industrial comparable al de los países avanzados; sólo así podrá ponerse fin al aislamiento del campo y hacer disponibles todos los avances tecnológicos, culturales y de toda índole para las masas trabajadoras urbanas y rurales.
En un momento de auge revolucionario —una situación de poder dual— milicias obreras y de campesinos pobres étnicamente integradas, con autoridad reconocida entre las masas de los barrios y los pueblos indígenas, ciertamente lidiarían de manera firme y justa con la violencia lumpen. Mientras tanto, los esquemas de “seguridad ciudadana” bajo el capitalismo son un embuste liberal que sólo sirve para alejar a las masas obreras y oprimidas de la perspectiva de tomar su destino en sus propias manos mediante la revolución proletaria.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/38/vigilantismo.html
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2016.06.04 21:57 ShaunaDorothy “Pacto por México” de PRI, PAN y PRD: Represión, privatizaciones, ataques antisindicales - La “Pax Porfiriana” a la Peña Nieto ¡Romper con el PRD/AMLO/Morena burgueses! ¡Forjar un partido obrero! (Febrero de 2013)

https://archive.is/I8OGb
Espartaco No. 37 Febrero de 2013
Al rendir protesta como nuevo presidente de México, el priísta Enrique Peña Nieto sostuvo que uno de los ejes de su gobierno sería “recuperar la paz”. Mientras tanto, en las afueras del Congreso y otros puntos de la ciudad, movilizaba, junto con el gobierno perredista del DF, a las fuerzas represivas del estado capitalista contra estudiantes, obreros y campesinos que protestaban contra su ascensión al poder. Los policías, desatados, simplemente golpeaban y se llevaban gente al azar por las calles del centro del DF. Unas 100 personas resultaron heridas, de las cuales 29 requirieron atención hospitalaria. Hubo también decenas de detenidos, algunos de los cuales estaban acusados de “ataques a la paz pública”, un refrito de la draconiana legislación contra la “disolución social” aplicada durante varias décadas del priato a los luchadores sociales. Para que estos detenidos fueran liberados, la Asamblea Legislativa del DF modificó el artículo que tipifica ese “delito” para “quitar agravante”, en tanto que se rehusó a derogarlo como había solicitado la comisión local de derechos humanos.
Como escribimos tras la represión:
“En contraste con las extendidas ilusiones en la reformabilidad del estado burgués mostradas por YoSoy132 desde su origen, los marxistas entendemos que éste es y seguirá siendo un instrumento de violencia organizada. El estado burgués —que consiste, en su núcleo, de la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles— sirve para mantener el dominio de los explotadores capitalistas, independientemente de cuál partido esté al mando. La represión del derechista gobierno español de Rajoy en contra de manifestantes contra la austeridad, la matanza de 34 mineros negros en huelga en agosto pasado por parte del gobierno sudafricano de frente popular del CNA/PCS/COSATU, o lo sucedido ayer en México, por ejemplo, muestran vívida y brutalmente que la maquinaria estatal no sirve a los intereses de los explotados y oprimidos. Es necesario destruirla y remplazarla por un estado obrero”.
—“EPN inaugura sexenio con represión” (volante del GEM, 2 de diciembre de 2012)
“Pacto por México”: Ofensiva generalizada contra obreros y pobres
El 2 de diciembre, un día después de la brutal andanada represiva, los tres principales partidos burgueses firmaron el “Pacto por México”, una declaración de guerra a los sindicatos y a los pobres que impulsa, entre otras cosas, la “competitividad” —es decir, reducir gastos a expensas de los trabajadores—, la inversión privada en Pemex —léase privatización—, “reforma educativa” —destrucción del SNTE— y “fortalecimiento del estado mexicano” —o sea, fortalecimiento del aparato represivo—. Añadiendo insulto a la injuria, Peña Nieto ha lanzado una “cruzada nacional contra el hambre”, al tiempo que el PRI ha anunciado su “firme” intención de gravar alimentos y medicinas. El “Pacto por México” se da tras la entrada en vigor de la contrarreforma laboral. La antigua legislación laboral imponía el arbitraje obligatorio, el descuento de las cuotas sindicales directamente por el patrón y toda una serie de medidas diseñadas para mantener a los sindicatos atados al estado y la patronal. Manteniendo estas medidas, las nuevas leyes laborales facilitan los despidos, generalizan contratos temporales, impulsan aún más el outsourcing (subcontratación) y atacan la seguridad social y el derecho a huelga. ¡Abajo la contrarreforma laboral! ¡Abajo el “Pacto por México”!
Queda claro a qué tipo de “paz” se refería Peña Nieto en su discurso inaugural: una nueva versión de la “Pax Porfiriana”, la represión brutal para mantener el “orden” ante los estragos de la “flexibilización” laboral, la “apertura económica” y la miseria rural y urbana. Para dejarlo aún más claro, en diciembre pasado anunció uno de los ejes principales de su nueva estrategia de seguridad: la creación de una Gendarmería Nacional que seguiría, según el diario español El País (18 de diciembre), “el modelo de la Guardia Civil española”, la brutal fuerza policiaco-militar franquista acostumbrada a arremeter cotidianamente contra manifestantes, izquierdistas, sindicalistas y nacionalistas vascos y catalanes. Mientras Peña Nieto promete de dientes para afuera retirar al ejército de las calles en algún momento indeterminado, su nueva “estrategia” significa en realidad la militarización permanente y a gran escala de la policía y una embestida represiva dirigida contra la población en su conjunto y los luchadores sociales y militantes sindicales en particular.
Como hemos recalcado, la “guerra contra el narco” tiene como objetivo fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. Los espartaquistas llamamos por la despenalización de las drogas que, al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, reduciría el crimen y otras patologías asociadas con éste. Nos oponemos también a las medidas del estado burgués que restringen o impiden que la población porte armas, lo cual limita sus derechos y garantiza el monopolio del estado y los criminales sobre las armas (ver artículo en p. 12).
Los capitalistas mexicanos y su gobierno están resueltos a hacer que los obreros paguen el precio de la crisis económica internacional. En esta nueva ofensiva, la patronal se siente envalentonada ante la falta de respuesta de los poderosos sindicatos obreros del país, cuyas dirigencias van a la cola del PRI, el PRD o, ahora, del Morena de AMLO, todos partidos burgueses. Desde la brutal represión contra la revuelta popular de Oaxaca en 2006 hasta la destrucción del SME en 2009 y la reforma laboral en 2012, las dirigencias sindicales perredistas —por no hablar de las priístas y del SNTE— no han movido, esencialmente, un dedo para poner alto a los constantes ataques que han destruido la mayor parte de lo que quedaba de viejas conquistas sindicales.
¡Abajo la “reforma educativa”!
El nuevo centro de la ofensiva patronal es el sindicato magisterial SNTE —el sindicato más grande de América Latina con más de un millón de afiliados— mediante la “reforma educativa”. Ampliando las estipulaciones de la “Alianza para la Calidad de la Educación” —firmada por el gobierno y la dirigencia misma del SNTE en 2008—, esta reforma impondría evaluaciones continuas a los maestros y eliminaría las plazas al sujetar la permanencia y la promoción de los maestros a dichas evaluaciones; eliminaría también el control sindical de las contrataciones.
Bajo el capitalismo, el sistema educativo responde a las necesidades de la clase dominante y refleja la naturaleza racista y clasista de la sociedad. La burguesía destina recursos a la educación en la medida en que sus propias prioridades lo requieren para entrenar al futuro personal administrativo, técnico e ideológico de la sociedad capitalista. Fuera de eso, no podría importarle menos la educación de las grandes masas de explotados y oprimidos, más aún en el caso de los campesinos pobres e indígenas. Si las escuelas públicas urbanas presentan una imagen lastimosa, las rurales no tienen punto de comparación. Carentes de material, mobiliario y a menudo incluso instalaciones, no es raro que los profesores den clase al aire libre a niños mal alimentados. En el caso de los niños y jóvenes indígenas, incluso cuando tienen un maestro que hable su lengua, a duras penas existen textos en idiomas distintos del español. ¡Por el derecho de la población indígena a recibir educación en su propio idioma! ¡Ningún privilegio para ningún idioma! Los comunistas luchamos por educación gratuita y de calidad para todos —en la ciudad y en el campo—. Este propósito requiere poner fin al sistema de explotación capitalista, que está avocado a la producción de ganancias para unos cuantos burgueses, mediante una revolución socialista que expropie a la burguesía e instaure una economía colectivizada y planificada para satisfacer las necesidades de la población.
Es típico que la burguesía culpe a los trabajadores por las deficiencias en los servicios públicos, cuando el problema fundamental es la falta de recursos. Según esta mentira, se supone que si realmente les importara su trabajo y el bienestar de la población, las enfermeras, por ejemplo, superarían la falta de camas, insumos y medicinas. Similarmente, se supone que si un maestro realmente quiere enseñar, lo haría incluso sin escritorios, libros y otros materiales, ni hablar de computadoras. Agréguese a esto la ofensiva propagandística del gobierno y la burguesía que presentan al SNTE como un sector “privilegiado” por las escasas prestaciones de que los maestros aún gozan. CNN Expansión —entre muchos otros— concluye que “Sueldo de docentes agota gasto educativo” (11 de septiembre). Esto es un simple insulto para los profesores de educación pública básica y media básica, que empiezan con un salario de alrededor de 8 mil pesos al mes si tienen plaza —ésos son los supuestos “privilegiados”—; sin plaza ganan un salario de hambre según las horas de clase dadas.
Los nacionalistas burgueses del PRD y el Morena no tienen pelos en la lengua al dejar claro la verdadera naturaleza de la “reforma educativa”. Jesús Zambrano, líder del PRD —partido que apoya también esta “reforma”— sostuvo que la “camarilla” sindical “se constituyó en la traba principal para elevar la calidad de la educación y en un obstáculo para el desarrollo democrático en general y del sindicalismo en particular”. Y Morena, aunque dice oponerse a la reforma, se queja de que ésta no es lo bastante dura contra el sindicato: Martí Batres despotricó en diciembre pasado que la reforma no era más que un “ardid” mediático para dar la apariencia de atacar a la dirigencia del SNTE; según él “al SNTE no le afecta la reforma educativa, pues no se mete con su dirigencia ni con su financiamiento” (Aristegui Noticias, s/f).
Nos oponemos a esta reforma como un ataque al SNTE, a las conquistas laborales de los profesores y a la educación básica gratuita. “La Maestra”, Elba Esther Gordillo, acostumbrada a lanzar ataques asesinos contra los disidentes de la CNTE al lado del estado capitalista —como cuando apoyó la represión brutal contra la Sección XXII en Oaxaca en 2006—, ahora se encuentra en la mira de sus antiguos aliados. Pero lo que debe quedar claro es que la intromisión del estado capitalista en los sindicatos no tiene nada que ver con la “democratización” de los mismos; su objetivo es atarlos aún más, si no destruirlos de plano, y eliminar las prerrogativas sindicales existentes. El movimiento obrero debe limpiar su propia casa: la brutal y rastreramente propatronal burocracia de “La Maestra” debe ser echada de la dirigencia sindical por los profesores sindicalizados mismos.
Históricamente, los profesores han sido un sector muy combativo y un vínculo importante entre el proletariado urbano y el campesinado. Sin embargo, aunque están organizados en sindicatos que forman parte del movimiento obrero, los maestros no tienen una relación directa con los medios de producción —son, como otros profesionistas, parte de la intelligentsia, un sector de la pequeña burguesía—, y carecen de poder social. El magisterio requiere la solidaridad concreta de los sectores pesados del proletariado industrial; es necesario que la clase obrera flexione sus músculos contra la nueva arremetida patronal, contra las “reformas” laboral y educativa. Como en el caso de los sindicatos supuestamente “independientes”, la disidencia magisterial agrupada en la CNTE —que ha luchado durante décadas por la “democratización” del SNTE contra la venal dirigencia nacional— ha estado siempre subordinada al PRD/Morena. Esta política sólo puede conducir a derrotas y en ningún caso a la genuina democracia sindical. Es revelador el que hoy las dirigencias del SNTE y de la CNTE (junto al Morena) se movilicen de la misma manera en oposición a la “reforma educativa”: presentando amparos ante los tribunales capitalistas —de hecho, la CNTE acusó a la dirigencia del SNTE de “‘fusilarse’ sus estrategias y banderas de lucha” (La Jornada, 12 de enero)—. Para desatar el poder social de la clase obrera, hay que luchar por el forjamiento de una dirección clasista de los sindicatos, lo cual empieza con la lucha por la independencia política del movimiento obrero —concretamente, por romper con el nacionalismo burgués y toda ilusión en el PRD, AMLO y el Morena—.
Petróleo, populismo e imperialismo
Las nuevas “reformas estructurales” tienen también el objetivo explícito de abrir cada vez más la economía a los imperialistas, en particular los estadounidenses, verdaderos amos de la débil burguesía mexicana. Y el plato principal es Pemex, el núcleo de lo que queda de la industria estatal nacionalizada y principal fuente de riqueza del país. Así como León Trotsky —codirigente con Lenin de la Revolución Rusa de 1917— defendió la expropiación de las compañías petroleras anglo-estadounidenses en 1938, los espartaquistas defendemos la industria energética nacionalizada como una medida de autodefensa nacional del México semicolonial ante el imperialismo.
Los populistas burgueses como AMLO impulsan la ya extendida noción de que Pemex pertenece al “pueblo” o a “la nación”. La verdad es que Pemex pertenece a la burguesía, y los capitalistas mexicanos están divididos sobre cómo beneficiarse mejor de las enormes riquezas producidas por el petróleo. Independientemente de lo que hagan con Pemex, de quién gobierne y bajo qué programa, el México capitalista seguirá siendo un productor de petróleo atrasado y subyugado por el imperialismo, sujeto a las crisis del mercado y las fluctuaciones enloquecidas de los precios del crudo.
Las burguesías de todos los países de desarrollo capitalista tardío son absolutamente incapaces de romper con el imperialismo. A diferencia del populismo o el neoliberalismo, el imperialismo no es una política coyuntural desechable, sino un sistema mundial de explotación y opresión dominado por los grandes monopolios financieros respaldados por sus respectivos estados-nación con sus ejércitos y flotas, que terminaron hace ya mucho de repartirse al mundo entero y mantienen bajo su yugo a los países atrasados. Es imposible alcanzar un desarrollo industrial comparable al de los países avanzados dentro del marco del capitalismo. En su obra La revolución permanente, León Trotsky explicó:
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas”.
Al llegar al poder, el proletariado no puede detenerse en las tareas democráticas, sino que debe pasar inmediatamente a las tareas socialistas —la expropiación de la burguesía como clase, es decir, la colectivización, y la planificación económica— y luchar por la extensión internacional de la revolución, única manera de garantizar la satisfacción de las sentidas aspiraciones democráticas de las masas, como la emancipación nacional, la democracia política y la revolución agraria. ¡Por un gobierno obrero y campesino!
Zapatismo vs. revolución permanente
El regreso del PRI a Los Pinos dio pie a la movilización más grande del EZLN desde su irrupción en 1994; los campesinos indígenas zapatistas marcharon en silencio por diversos municipios de Chiapas el 21 de diciembre, simplemente para mostrar que siguen ahí. El EZLN ha resistido los embates del gobierno durante 19 años en su lucha contra la miseria rural y la opresión racista antiindígena. Los espartaquistas defendemos al EZLN contra la represión del estado capitalista al tiempo que señalamos que se trata de una organización campesina pequeñoburguesa incapaz de dar solución a las demandas del campesinado o de la población indígena. Tras varios años de silencio, el “subcomandante” Marcos emitió nuevos comunicados unos días después de la movilización. En uno, el EZLN denuncia más que justificadamente la represión llevada a cabo por todos los partidos burgueses, exige respeto a los “Acuerdos de San Andrés”, promete “construir los puentes necesarios hacia los movimientos sociales” y reafirma su “Sexta Declaración” de 2006.
El EZLN perdió parte considerable de su apoyo en 2006 a raíz de su distanciamiento del PRD, cuando la popularidad de AMLO estaba en su cénit; muchas de las críticas al EZLN de sus antiguos partidarios han venido, desde entonces, desde la derecha (ver “El pequeñoburgués EZ, demasiado izquierdista para el renegado Almeyra”, Espartaco No. 25, primavera de 2006). La realidad es que el EZLN no ofrece sino una variante campesina del populismo burgués del PRD/Morena. El llamado más prominente en la Sexta fue el de una nueva constitución “que reconozca los derechos y libertades del pueblo, y defienda al débil frente al poderoso” y que sería impuesta por un “movimiento civil y pacífico”. Es utópico pensar que mediante nueva legislación, o de cualquier otra forma, se puede reformar el régimen capitalista para ponerlo al servicio de los explotados y oprimidos. Como escribimos entonces, a pesar de sus críticas al PRD y ahora al Morena, el zapatismo “es un movimiento pequeñoburgués políticamente amorfo cuyo propósito es presionar a la burguesía nacionalista y que encauza a quienes rompen con el PRD desde la izquierda a mantenerse dentro de los límites de la política burguesa”.
El campesinado es una capa heterogénea pequeñoburguesa. Los campesinos pobres están reducidos a la producción de autoconsumo y añoran su propia parcela; los campesinos minifundistas compiten entre sí para colocar sus productos en el mercado. El interés objetivo del campesinado como estrato social está en la propiedad privada de la tierra. Debido a estas características, el campesinado —y la pequeña burguesía entera— es incapaz de plantear un programa revolucionario propio: siempre sigue a una de las dos clases fundamentales del capitalismo —el proletariado o la burguesía—. En ausencia de un partido obrero revolucionario en una lucha franca por el poder, el campesinado hoy día necesariamente limita su lucha a los marcos del capitalismo.
Después de 19 años, la política zapatista confirma y refuerza este análisis del marxismo. El nuevo comunicado del “subcomandante” Marcos incluye afirmaciones como ésta: “Nuestro nivel de vida es superior al de las comunidades indígenas afines a los gobiernos en turno, que reciben las limosnas y las derrochan en alcohol y artículos inútiles”. Ésta es una afirmación grotesca y moralista que, al menos por default, estigmatiza a las comunidades indígenas no zapatistas —que no saben apreciar los encantos de Marcos— como acólitos del gobierno, limosneros e irresponsables por querer disfrutar de algún placer, tal vez un trago. Marcos escribe también que las viviendas de los zapatistas “mejoran sin lastimar a la naturaleza imponiéndole caminos que le son ajenos”. La idealización de comunidades agrarias aisladas y tecnológicamente atrasadas podrá ser popular entre un sector de la pequeña burguesía “verde” que no tiene que vivir sus consecuencias cotidianas, pero el campesinado pobre, los explotados y los oprimidos del mundo no tienen ningún interés en aceptar esa perspectiva. Luchamos contra el aislamiento del campo y por un mundo en que todos puedan beneficiarse de los avances tecnológicos, culturales y de toda índole.
Por otro lado, la demanda de autonomía para las comunidades indígenas es una utopía bajo el capitalismo, dado que implica un acuerdo a largo plazo entre comunidades indígenas y el gobierno capitalista: las regiones autónomas propuestas, con derechos limitados a la tierra, entrarían frecuentemente en conflicto con terratenientes y posibles empresas industriales, especialmente considerando que Chiapas tiene 30 por ciento de los escasos recursos acuíferos de México, 47 por ciento de las reservas de gas natural y 21 por ciento del petróleo. Sólo un gobierno obrero y campesino —la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado— podría otorgar y garantizar una verdadera autonomía para las comunidades indígenas, como parte de un esfuerzo consciente y planificado por eliminar la ancestral miseria rural y la contradicción entre la ciudad y el campo.
Los comunistas luchamos por la erradicación de la pobreza, por una sociedad basada en la abundancia generalizada. Sólo la revolución socialista y su extensión internacional pueden realizar esta perspectiva, al establecer una economía planificada internacional que ponga al servicio de los explotados y oprimidos del mundo entero los inmensos recursos y las fuerzas productivas desarrolladas por el capitalismo. La clase obrera, debido a su relación con los medios de producción, es la única con el interés histórico y el poder social para acaudillar a las masas oprimidas hacia ese fin. Buscamos construir una alianza revolucionaria entre el proletariado y el campesinado pobre, pero ésta sólo es posible bajo la dirección de la vanguardia obrera organizada en un partido comunista. Así, nuestro propósito es construir un partido obrero como el de los bolcheviques de Lenin y Trotsky capaz de dirigir a la clase obrera en esta tarea histórica.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/37/pax.html
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2016.06.04 20:58 ShaunaDorothy Egipto: Los militares en el poder otorgan la presidencia a la Hermandad Musulmana - Los “Socialistas Revolucionarios” en la cama con la reacción islámica (Septiembre de 2012)

https://archive.is/Gl1hg
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1005 (6 de julio de 2012), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
En las primeras semanas de 2011 el mundo fue testigo de las extraordinarias escenas de millones de egipcios, de prácticamente todas las clases sociales, protestando a lo largo del país, desafiando las balas y los ataques de la policía. Bajo la consigna “El pueblo exige la caída del régimen”, lograron derrocar al odiado dictador Hosni Mubarak, aunque el resultado fue que el ejército asumió el poder en su propio nombre. En el año y medio desde entonces, la euforia en torno a la “Revolución Egipcia” ha dado paso a la dura realidad del sangriento gobierno militar, el declive aún mayor de las condiciones económicas y el ascenso de la reacción islámica: la Hermandad Musulmana y los incluso más derechistas salafistas.
A mediados de junio, los egipcios se encontraron ante una elección cuyas “alternativas” eran dos candidatos presidenciales que encarnan a las fuerzas más poderosas y mejor organizadas del país: Ahmed Shafik, antiguo comandante de la Fuerza Aérea y último primer ministro de Mubarak, en representación del ejército, y Mohamed Morsi, de la Hermandad Musulmana. Aunque muchos liberales y supuestos izquierdistas denunciaron la elección como un golpe contra la “democracia” establecida por la “Revolución Egipcia”, el resultado deriva directamente de la política de unidad nacional contra Mubarak que dominó las protestas, en las que la clase obrera no fue nunca un factor por sí misma y, en cambio, quedó subordinada a las fuerzas políticas burguesas.
El 24 de junio Morsi fue declarado ganador. Shafik, ante la amenaza de enfrentar cargos de corrupción, abandonó el país junto con la mayor parte de su familia. En esencia, el ejército permitió que la Hermandad asumiera la presidencia como una fachada para preservar el dominio del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA). Anticipando una victoria de la Hermandad, el CSFA se movilizó en el periodo preelectoral para afianzar su sangriento control sobre la sociedad. Disolvió el parlamento elegido seis meses atrás, que estaba en manos de los islamistas y en esencia carecía de poder, después de que una corte encontrara “irregularidades electorales”. Otorgó a la policía militar el poder de arrestar civiles, incluidos los obreros en huelga. Aunque una corte revocó esa medida y otras tantas, la verdad es que el ejército estaba tratando de formalizar lo que ya es una realidad: más de 10 mil civiles han sido juzgados por tribunales militares desde febrero de 2011.
Los comentaristas burgueses y los izquierdistas “socialistas” en Egipto y el extranjero utilizan con descaro el término “revolución” para describir el levantamiento del año pasado. Grupos como los Socialistas Revolucionarios (SR) egipcios llaman a derrotar la “contrarrevolución” apoyando a la reaccionaria Hermandad. En las calles de El Cairo, anuncios colocados por las diversas fuerzas políticas, incluido el ejército, cantan loas a la “Revolución del 25 de Enero”. Pintas en los muros celebran a los “mártires de la revolución”, las casi mil personas que murieron durante el levantamiento y los muchos más que el ejército ha masacrado desde entonces.
Pero hay que decir la verdad: ésta no fue una revolución. Miles y miles tomaron las calles de El Cairo, Alejandría y otras ciudades más pequeñas impulsados por la pobreza y el deseo intenso de deshacerse del gobierno militar y la opresión multilateral endémica al capitalismo egipcio. Pero todo lo que ofrecieron las fuerzas políticas al mando del levantamiento fue otra forma de dictadura de la clase capitalista. Aunque los trabajadores han protagonizado huelgas y paros durante la última década, alcanzando su clímax en 2011, la clase obrera no ha entrado en la escena política bajo su propia bandera, luchando por sus propios intereses de clase.
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Hamdin Sabahi recibió gran parte del voto obrero, quedando en tercer lugar con casi 21 por ciento de la votación. Sabahi obtuvo mucho apoyo haciendo referencia al Coronel Gamal Abdel Nasser, un líder nacionalista de izquierda con un programa de nacionalizaciones, las cuales su régimen combinó con la represión brutal. Aunque estos votos son una expresión del deseo de muchos trabajadores de rechazar tanto al ejército como a los islamistas, también son una demostración de la subordinación política del proletariado a su enemigo de clase capitalista. Durante muchos años, el ejército ha aprovechado las grandes reservas de nacionalismo —representado en las protestas del año pasado por la omnipresente bandera egipcia y la idea de que el ejército era “uno con el pueblo”— para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa de capitalistas asquerosamente ricos en la cima y los obreros y campesinos brutalmente explotados en el fondo.
Egipto es el país árabe con mayor población. Su clase obrera es una de las más numerosas, más combativas y potencialmente más poderosas de la región. No obstante el dominio militar, Egipto sigue siendo una sociedad profundamente inestable. A pesar de las semanas de interminables campañas electorales y de la presión para votar, más de la mitad del electorado no se tomó siquiera la molestia de participar en la farsa electoral del CSFA. Las condiciones materiales de vida para la abrumadora mayoría de la población de hecho han decaído, en tanto que los precios de los alimentos y el desempleo han aumentado drásticamente. Las odiadas fuerzas policiacas, incluidas las Fuerzas Centrales de Seguridad, permanecen intactas y pronto volverán a las calles a mantener “la ley y el orden”. Tanto el ejército como la Hermandad han dejado clara su intención de recuperar la “estabilidad”, lo que incluirá reprimir las huelgas.
La situación exige la construcción de un partido obrero internacionalista. Como escribimos después de la caída de Mubarak (“Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista”, Espartaco No. 33, primavera de 2011):
“Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un ‘tribuno del pueblo’, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas”.
Postrándose ante la Hermandad
Los grupos que reclaman la bandera del socialismo en Egipto son un obstáculo en la lucha por el poder obrero, al disolver los intereses de clase propios del proletariado en la supuesta necesidad de unir al “pueblo” para “continuar la revolución”. El más importante es el grupo Socialistas Revolucionarios, una tendencia asociada con el fallecido Tony Cliff, y vinculada con la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) estadounidense y con el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) británico. Particularmente desde el levantamiento del año pasado, los SR se han convertido en el grupo más influyente de la “extrema izquierda” en Egipto. Sus declaraciones y artículos son traducidos y leídos por organizaciones izquierdistas alrededor del mundo.
Los SR causaron algo de descontento entre sus filas cuando anunciaron formalmente su apoyo a Morsi, candidato de la Hermandad Musulmana, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Los orígenes de esta capitulación a los enemigos mortales de las mujeres, los obreros y las minorías religiosas pueden trazarse hasta la fundación misma de los SR en los 90, cuando se opusieron a la hostilidad de otros izquierdistas hacia el Islam político. Los SR afirman que la Hermandad, debido a su base de masas, tiene contradicciones que los socialistas pueden explotar (ver “Pandering to Reactionary Muslim Brotherhood” [Capitulando a la reaccionaria Hermandad Musulmana], WV No. 974, 18 de febrero de 2011). El 28 de mayo, los SR emitieron una declaración llamando por “un frente nacional que se oponga al candidato de la contrarrevolución”, Shafik.
Más tarde, el 4 de junio, vino una declaración con el título “A los camaradas”, que admitía que la declaración del 28 de mayo había “provocado una respuesta negativa entre cierto número de miembros de los SR”. A pesar de ello, los SR continuaron defendiendo su apoyo a la Hermandad alegando la necesidad de derrotar la “contrarrevolución”. Y aun así, el 4 de junio los SR publicaron una declaración distinta (reimpresa en el número del 8 de junio de su periódico, El Socialista) que llamaba a boicotear las elecciones si la “Ley de exclusión política” —que fue aprobada por el parlamento a principios de año para impedir que los altos mandos del gobierno de Mubarak participen en las elecciones— no era implementada. Dado que el principal candidato asociado con Mubarak era Shafik, esta línea no era sino una forma de apoyo encubierto a la Hermandad. (La ley no se aplicó.)
En su declaración “A los camaradas”, los SR describen a la Hermandad como “una organización llena de contradicciones de clase encubiertas por consignas religiosas vagas”. ¡No! Se trata de una organización burguesa basada en la religión. Y su programa religioso no tiene nada de “vago”. Durante mucho tiempo, Egipto ha sufrido la influencia del sofocante hedor de la Hermandad. Las mujeres no están obligadas por ley a usar la mascada y, sin embargo, la gran mayoría la usa por la presión social ejercida por la Hermandad Musulmana y por los salafistas, aún más fundamentalistas que ésta. Los cristianos coptos de Egipto están aterrados justificadamente tras la victoria de la Hermandad. Las mujeres, por su parte, enfrentan un futuro aún más obscuro. Para darse una idea de lo que preparan los islamistas, basta con echar un vistazo a dos propuestas de ley que presentaron en el parlamento ahora disuelto. Una, que introdujo un salafista, planteaba legalizar una vez más la horrenda práctica de la mutilación genital femenina, que de cualquier modo es ampliamente ejercida. Otra buscaba reducir la edad mínima para que una mujer contraiga matrimonio a los 14 años.
Los SR tratan de justificar su escandaloso apoyo a la Hermandad con la línea de que los “feloul” —es decir, los “remanentes” del régimen de Mubarak— deben ser derrotados a toda costa. Pero aunque los SR actualmente braman sobre los peligros del gobierno militar, cuando se desplegó al ejército en las calles de El Cairo justo antes de la renuncia de Mubarak, los SR se unieron a la celebración nacionalista. En medio de las ilusiones dominantes en el ejército, los SR se quejaban, en una declaración del 1º de febrero de 2011, de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak nunca fue “el ejército del pueblo”. Los SR incluso promovieron ilusiones en la policía, celebrando en una declaración del 13 de febrero de 2011 que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”.
Como marxistas rechazamos el marco de los SR, que plantea sólo dos opciones: capitular a las fuerzas “seculares” respaldadas por el ejército, como Shafik, o a los islamistas como la Hermandad. De hecho, ambas son formas alternativas de apuntalar el dominio capitalista. En contraste con el apoyo que dieron los SR a la Hermandad, nuestros camaradas del Grupo Trotskista de Grecia dieron apoyo crítico al Partido Comunista Griego (KKE) en las recientes elecciones griegas (ver “¡Votar por el KKE! ¡Ni un voto a Syriza!”, suplemento de Espartaco, julio de 2012). En breve, el KKE, un partido obrero, trazó, a pesar de su colaboracionismo de clases estalinista, una cruda línea de clase contra la Unión Europea imperialista en estas elecciones y afirma odiar el capitalismo. La reaccionaria Hermandad, como admiten incluso los propios cliffistas, ¡adora el capitalismo!
La incoherencia de la incoherencia
¿Qué fue lo que hicieron realmente los miembros de los SR el día de la elección? No queda más que adivinar. Sin embargo, sus correligionarios en el SWP británico apoyaron completamente su llamado a votar por Morsi. Anne Alexander escribió en un artículo de Socialist Worker del 16 de junio: “Votar por Morsi contra Shafik es un paso importante para construir un movimiento revolucionario más allá de las elecciones”. Para darse una idea del apoyo que uno puede esperar de las fuerzas islámicas basta con ver a Túnez, cuna de la “Primavera Árabe” y la sociedad históricamente más secular del norte de África. Bajo el gobierno islamista “moderado” del Ennahda, los salafistas incendian oficinas de la federación sindical UGTT y presiden un régimen de terror contra las mujeres en las universidades. En Egipto, los salafistas ya han provocado alborotos, quemando casinos, bares, tiendas de licores y supuestos burdeles, así como presionando intensamente a las mujeres para que adopten el niqab (velo) de pies a cabeza.
Los cliffistas estadounidenses de la ISO encontraron “sorprendente” la línea del voto para Morsi de los SR, añadiendo que su declaración del 28 de mayo “plantea muchas preguntas problemáticas”. Sus diferencias, sin embargo, son puramente tácticas. En “Egypt’s Election Dead End” [El callejón sin salida de las elecciones en Egipto], Alan Maass, de la ISO, se queja de que la Hermandad “vaciló durante la rebelión de 2011” y “una y otra vez se ha demostrado incapaz de defender la revolución” (socialistworker.org, 31 de mayo). Aunque Maass añade que la Hermandad es un “partidario entusiasta de las políticas de libre mercado” y “es, en general, conservadora en varios temas sociales”, la “alternativa” de la ISO y su colaboracionismo de clase fue ir a la cola del político nasserista Sabahi.
Las siempre tibias críticas de Maass no fueron bien recibidas por Mustafá Ali, de los SR, y otros, a juzgar por los comentarios en el sitio de la ISO. En un comentario del 3 de junio, Ali criticó a Maass por usar, “de manera unilateral”, “el compromiso de la Hermandad con el capitalismo como barómetro para tomar decisiones sobre si votar por ellos o no”. Ali asegura a los lectores que desde la primera vuelta de las elecciones “podemos contar ahora con millones [de personas] para presionar a la Hermandad Musulmana a cada paso”. Al día siguiente, Bill Crane, de la ISO, declaró en respuesta a Maass: “Los líderes de la Hermandad, a pesar de su política reaccionaria, tienen un interés directo en preservar las conquistas de la revolución como la democracia política y el fin de la represión estatal”.
Esta línea hace eco del apoyo por parte de diversas organizaciones oportunistas de izquierda, en Irán e internacionalmente, a la llegada al poder del Ayatollah Jomeini en la “revolución islámica” de 1978-79, que dio fin al odiado régimen del Shá, respaldado por Estados Unidos. Subrayando el poder del proletariado iraní nosotros levantamos las consignas: ¡Abajo el Shá! ¡No a los mullahs! ¡Obreros al poder! Por su parte, la ISO y el SWP se contaban entre los más entusiastas porristas de la reacción islámica. La ISO incluso tituló un artículo: “La forma: religiosa; el espíritu: la revolución” (Socialist Worker, enero de 1979). Cuando los islamistas llegaron al poder implementaron una oleada asesina de represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías religiosas, étnicas y nacionales, además de masacrar a los propios izquierdistas que los habían estado promoviendo como una fuerza “antiimperialista”.
El apoyo de los SR a la Hermandad Musulmana egipcia puede dar resultados igualmente suicidas. A finales del año pasado, los islamistas iniciaron una salvaje campaña contra los SR, a la que se sumaron las fuerzas de seguridad y que fue propagada en gran parte de los medios burgueses. El periódico de la Hermandad Musulmana imprimió un artículo de portada que acusaba a los SR de violentos, mientras que el partido Al-Nour salafista acusa a la organización de “anarquía” y de ser financiada por la CIA —un llamado abierto a encarcelarlos o hacerles incluso cosas peores—. Y, aun así, los SR continúan con su peculiar fascinación con los islamistas. Y no sólo los de la Hermandad: Hossam el-Hamalawy, dirigente de los SR, describió emocionado en un blog, hablando de la participación de su grupo en protestas organizadas por los salafistas, cómo los SR “están llegando al ala más revolucionaria del movimiento salafista y ganándose su respeto”.
Una “carta abierta” del 5 de junio escrita por la Tendencia Marxista Internacional (TMI) de Alan Woods y dirigida a los SR, plantea la preocupación de que el apoyo a la Hermandad “dañe la reputación y la influencia de los Socialistas Revolucionarios entre los obreros y, más ampliamente, las masas”. Como la ISO, la TMI promovió al candidato nasserista Sabahi quien, según un artículo de Woods del 1º de junio, “muestra un enorme potencial para la futura victoria de la izquierda en Egipto”. El apoyo a esa clase de fuerzas burguesas está en la naturaleza de la TMI, algunas de cuyas secciones han existido durante años al interior de partidos burgueses como el Partido Popular de Pakistán.
El apoyo al nacionalismo árabe ha conducido a sangrientas derrotas para el movimiento obrero a lo largo del Medio Oriente. Egipto no es la excepción: Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas sólo para suprimirlos brutalmente una vez ahí. En Egipto y a lo largo del Medio Oriente, el crecimiento del Islam político, que se alimenta de la miseria y la pobreza de las masas, se debe a la bancarrota absoluta del nacionalismo burgués y a la política estalinista de subordinación a esas fuerzas.
En su literatura para justificar el voto a Morsi, los SR esencialmente presentan a la Hermandad como si hubiera estado siempre en conflicto con los gobernantes de Egipto. Bajo Nasser, Anwar Sadat y Mubarak, los islamistas fueron reprimidos en algunas ocasiones, pero tolerados e incluso fomentados en otras. A principios de la década de 1970, Sadat desató a la Hermandad, cuchillos en mano, para aplastar a los comunistas en las universidades. Mubarak, por su parte, encontró útil tolerar a la Hermandad para presentar su régimen como el único obstáculo en el camino hacia un régimen islámico.
En el fondo, hay dos alternativas para las masas trabajadoras en Egipto: ya sea la pobreza y la intensa opresión social bajo una forma u otra de dominio burgués, o el dominio obrero y la extensión de la revolución socialista a lo largo del Norte de África y el Medio Oriente y a los centros imperialistas. Como explicó León Trotsky al desarrollar su teoría de la revolución permanente, en los países de desarrollo capitalista atrasado la burguesía es muy débil, atrasada y dependiente del imperialismo para lograr la modernización y el desarrollo general de esas sociedades. Como escribimos en “Egypt: Military and Islamists Target Women, Copts, Workers” (Egipto: Mujeres, coptos y obreros en la mira del ejército y los islamistas, WV No. 994, 20 de enero):
“La liberación de las masas egipcias requiere del derrocamiento no sólo de los militares, sino también de los capitalistas, los terratenientes, el clero islámico y de los imperialistas que lucran con la aplastante opresión de la población. El poder para lograrlo está en manos de la clase obrera, cuya conciencia debe ser transformada de la de una clase en sí, que lucha para mejorar sus condiciones en el marco del capitalismo, a la de una clase para sí, realizando su potencial histórico de dirigir a todos los oprimidos en una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista”.
La crisis económica capitalista que ha devastado el nivel de vida y las vidas mismas de los trabajadores desde el Norte de África hasta Europa, Norteamérica y Japón subraya aún más la necesidad de una perspectiva que sea al mismo tiempo revolucionaria, proletaria e internacionalista. Para llevar a cabo esta perspectiva, el factor crucial necesario es la dirección proletaria. La tarea es construir partidos obreros revolucionarios basados en la independencia respecto a todas las fuerzas burguesas y comprometidos con la lucha por un orden socialista mundial.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/egipto.html
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2016.06.04 12:45 ShaunaDorothy ¡Abajo la UE! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! Crisis económica desgarra Europa (Junio de 2012)

https://archive.is/xHS94
Espartaco No. 35 Junio de 2012
Este artículo, escrito por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania, fue publicado originalmente en Workers Vanguard No. 992, 9 de diciembre de 2011.
La crisis económica que se intensifica en Europa —expresión particularmente severa de la crisis capitalista mundial— se desató en la primavera de 2010 cuando los capitalistas financieros globales, temiendo que la fuertemente endeudada Grecia se declarara incapaz de pagar sus deudas, comenzaron a deshacerse de los bonos del gobierno griego. El temor se ha extendido no sólo a Portugal e Irlanda, sino también a economías mucho mayores, como España e Italia, que también han tenido problemas con el refinanciamiento de su deuda pública. Ahora Francia, que junto con Alemania es central en la Unión Europea (UE), enfrenta la amenaza de ver degradada su propia deuda pública. Los intentos frenéticos de la UE por diseñar nuevos “paquetes de rescate”, así como los vanos llamados a Brasil y China para que colaboren con el rescate, han resultado insuficientes. Un encabezado del servicio de noticias financieras Eurointelligence (22 de noviembre) describe el “choque de trenes en cámara lenta” del euro, la eurozona (que abarca los 17 países de la UE que comparten el euro como moneda común) y acaso la propia UE.
El miedo al “colapso crediticio” que se extiende por Europa ha desestabilizado los mercados financieros internacionales, lo que amenaza con sumir la economía mundial en otra gran desaceleración. Los bancos estadounidenses han estado reduciendo su acervo de bonos gubernamentales europeos, mientras los fondos estadounidenses en el mercado monetario cierran el grifo de dinero que prestan a los bancos europeos, lo cual ha forzado a estos últimos a endurecer sus estándares de préstamo, acaparar capital para sanear sus balances y retirarle el financiamiento a viejos clientes. Con la esperanza de apaciguar a los mercados de bonos, los gobiernos están prometiendo recortes presupuestales incluso más severos. El efecto neto ha sido el “colapso crediticio y la presión sobre la demanda agregada que la recesión impone a Europa” (Economist, 26 de noviembre). Las órdenes industriales en la eurozona cayeron en un 6.8 por ciento en septiembre, el declive más agudo desde diciembre de 2008.
Si bien originalmente los políticos burgueses de Alemania se negaban a admitir la posibilidad de que Grecia se declarara en quiebra, por temor a que ello desestabilizara el euro, ahora la canciller alemana Angela Merkel amenaza abiertamente con expulsar a Grecia de la eurozona. El 5 de diciembre, Alemania y Francia emitieron su primer llamado conjunto a enmendar el tratado de la UE introduciendo una supervisión más centralizada de la eurozona y nuevas sanciones a los países que violen las reglas de la “disciplina presupuestal”.
Durante las últimas semanas, los gobiernos que no eran considerados suficientemente vehementes en su imposición de la austeridad capitalista se vieron groseramente arrojados del poder. En Grecia, el primer ministro George Papandreou del burgués Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK), cuya credibilidad declinaba ante una población enfurecida por los recortes, fue hecho a un lado mediante un golpe político orquestado por líderes de la UE y opositores nacionales, incluyendo miembros de su propio partido, cuando sugirió someter a referéndum las medidas económicas. El nuevo gobierno, que ahora incluye al principal partido de oposición, Nueva Democracia, así como al PASOK y a una pequeña organización infestada de fascistas (LAOS), se comprometió a continuar con el programa de austeridad. Métodos similares se usaron para deshacerse de Silvio Berlusconi en Italia. En España, la furia por las medidas de austeridad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de José Luis Rodríguez Zapatero llevó a la elección del derechista Partido Popular de Mariano Rajoy.
Lo que les preocupa a todas las alas de la burguesía de los grandes países de la UE no es en absoluto salvar a países como Grecia, sino rescatar sus propios bancos. De lo que se trata en el fondo es de hacer que los obreros y los pobres paguen por la crisis capitalista. Subrayando que Alemania es la potencia dominante de la UE y la que manda, Merkel dictó una línea dura de presupuestos de austeridad a los países deudores que soliciten asistencia. Los gobiernos están metidos en una orgía de recortes al gasto, con despidos de empleados públicos, recortes salariales, reducciones en el gasto de la seguridad social, privatizaciones, etc. En Grecia, los salarios han caído en un 15.4 por ciento, mientras que la tasa oficial de desempleo supera ya el 18 por ciento y en España se acerca al 23 por ciento.
Los trotskistas internacionalistas nos oponemos por principio a la UE y a cualquier otra alianza imperialista. Reconociendo que el euro sería un instrumento de los imperialistas de la UE, nos opusimos a su implementación. También nos opusimos a la extensión de la UE hacia el este, puesto que claramente significaría un aumento de la explotación de los obreros de Europa Oriental. Al mismo tiempo, hemos combatido la discriminación chovinista contra los obreros de Europa Oriental en Europa Occidental.
Como marxistas, entendemos que una alianza o bloque imperialista puede mantenerse unida por un tiempo, pero, dado que el capitalismo se basa en el estado nación, estas alianzas terminan rompiéndose por sus propias contradicciones internas. Nuestra oposición a ellas parte de nuestra oposición básica al capitalismo y al imperialismo. Luchamos por la expropiación de la burguesía mediante la revolución socialista y por una economía planificada internacionalmente que supere los límites del estado nación. ¡Nuestro llamado es por unos estados unidos socialistas de Europa!
Hasta el momento, la clase obrera griega ha llevado a cabo catorce paros generales de uno o dos días tratando de contrarrestar la ofensiva conjunta de los imperialistas europeos y su propia burguesía. Si bien estos paros han dificultado que el gobierno lleve a cabo las medidas de austeridad, los ataques a los empleos y a los estándares de vida son implacables. En Roma, la capital italiana, el 15 de octubre cientos de miles de obreros y jóvenes se manifestaron contra el muy desacreditado gobierno de Berlusconi y las medidas que estaba tratando de introducir, como las privatizaciones y el alza en la edad de retiro. Cuando Berlusconi cayó, los líderes de la oposición liberal apoyaron al nuevo gobierno en nombre de la unidad nacional para llevar a cabo las mismísimas medidas contra las que se habían manifestado las masas un mes antes. En Portugal, un paro general de un día el 24 de noviembre detuvo casi todo el país. Pero la oposición “comunista” minó la lucha de los obreros con un llamado al interés nacional, quejándose de que se estaba “cediendo la soberanía del país” (Junge Welt, 25 de noviembre).
Los líderes sindicales reformistas no pueden conducir una lucha de clases efectiva contra la austeridad capitalista porque apoyan políticamente a la UE y más en general están comprometidos con el orden burgués. Los líderes del grueso de los sindicatos españoles están aliados al PSOE, mientras que en Grecia las principales federaciones sindicales están dirigidas por partidarios del PASOK, es decir, los mismos partidos que hasta hace poco encabezaban la campaña de austeridad en esos países. Los reformistas aceptan la mentira colaboracionista de clase de que los obreros y sus explotadores comparten un “interés nacional” y por lo tanto los obreros deben cumplir con “su parte” de sacrificios cuando la economía estalla. Pero obreros y capitalistas tienen intereses de clase contrapuestos. Los ciclos de auge y caída son endémicos al sistema capitalista y sólo serán eliminados cuando el proletariado tome el poder y le arrebate la propiedad productiva a la burguesía.
Librar una lucha de clases en Alemania y Francia en solidaridad con los obreros griegos, italianos, españoles y portugueses no sólo ampliaría sus luchas contra la austeridad, sino que también ayudaría a los obreros de toda Europa a liberarse del nacionalismo y a romper con sus propias burguesías. En Alemania, la política de colaboración de clases del Partido Socialdemócrata (SPD) ha desempeñado un papel significativo permitiendo a la burguesía alemana aumentar su competitividad frente a sus rivales. La coalición del SPD con el burgués Partido Verde, que gobernó de 1998 a 2005, fue un instrumento clave para aumentar la competitividad alemana al recortar los salarios, empeorar las condiciones laborales y llevar a cabo ataques al “estado de bienestar”, centralmente a través de una serie de medidas conocidas como las reformas “Hartz”, que redujeron drásticamente los apoyos sociales y de desempleo. El uso de mano de obra eventual aumentó dramáticamente y se creó un inmenso sector mal pagado. Con la cifra media de salarios reales habiendo declinado en un 7.4 por ciento entre 2000 y 2010, hoy 1.4 millones de trabajadores de tiempo completo requieren un apoyo adicional para sobrevivir.
Si bien Alemania ya tiene la mayor economía de Europa, el aumento de su competitividad es lo que le permite mandar en el continente. Es claro que el aumento de la rentabilidad del capitalismo alemán procede directamente de los bolsillos de la clase obrera alemana. Ello señala la conexión que hay entre la lucha contra el imperialismo en el exterior y la lucha contra el dominio capitalista en casa. Sobre todo, lo que hace falta es forjar partidos revolucionarios internacionalistas en Alemania y el resto del mundo que puedan dirigir a las masas obreras en su lucha por las necesidades vitales como parte de la lucha por el poder obrero.
La UE: De alianza antisoviética a consorcio imperialista
Dominada por Alemania y Francia, la UE existe principalmente para avanzar los intereses de estas potencias imperialistas y sus socios menores en la explotación de sus propias clases obreras y para usar a los estados más dependientes, como Grecia y muchos países de Europa Oriental, como sus hoteles de verano o sus patios traseros fabriles con mano de obra barata. Nosotros hemos sido consistentes en nuestra oposición política a la UE y sus predecesores. Así, escribimos en “Los obreros y el mercado común” (WV No. 15, enero de 1973):
“En la era imperialista, las alianzas entre estados capitalistas, incluyendo sus aspectos económicos, están dirigidas contra otros estados, ya sea avanzados o atrasados. El mercado común es esencialmente una alianza inestable entre el capitalismo francés y el alemán sobre la base de las políticas económicas más reaccionarias”.
La UE es una formación frágil expuesta a continuas tensiones producto de la disparidad de intereses nacionales de los imperialistas europeos, que constantemente amenazan con destruirla. No podría ser de otro modo. Pese a que las fuerzas productivas ya hace mucho han superado el marco nacional, el capitalismo es un sistema basado esencialmente en estados nación: cada una de las diversas clases capitalistas nacionales requiere su propio estado para impulsar y defender sus intereses en casa y en el exterior. De ahí que, bajo el capitalismo, la meta de la unión política o de un superestado europeo sea necesariamente reaccionaria y una utopía vacía.
Como escribió Lenin, el dirigente de la revolución proletaria de Octubre en Rusia en 1917:
“Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica”.
—“La consigna de los Estados Unidos de Europa” (agosto de 1915)
Lenin enfatizó que lo que determina en última instancia el reparto de ganancias entre los rivales imperialistas no es otra cosa que la fuerza. Este entendimiento se contraponía al alegato del socialdemócrata alemán Karl Kautsky, cuya fantasía de un “ultraimperialismo” planteaba la solución pacífica de tales conflictos, eliminando la necesidad de la revolución proletaria. Lenin afirmó: “Bajo el capitalismo no hay más recursos para restablecer de tiempo en tiempo el equilibrio roto que las crisis en la industria y las guerras en la política”.
Los orígenes de la Unión Europea se remontan a la década de 1950, cuando, bajo dirección estadounidense, los imperialistas europeos occidentales intentaron estabilizar su alianza contra la Unión Soviética a través de una cooperación económica más estrecha. Resultado de la Revolución de Octubre, la Unión Soviética siguió siendo un estado obrero —basado en la expropiación de los capitalistas y la colectivización de los medios de producción— pese a su degeneración bajo I.V. Stalin. Con una economía planificada, la URSS daba empleos, vivienda, atención médica y educación para todos, en agudo contraste con los saqueos del capitalismo que tan obvios son actualmente. Los trotskistas estuvimos incondicionalmente por la defensa militar de la Unión Soviética frente a los imperialistas, que siempre quisieron destruirla.
Nuestra oposición por principio tanto a la OTAN —la alianza militar posterior a la Segunda Guerra Mundial en contra de la Unión Soviética— como a la UE y sus predecesores estaba ligada a nuestra defensa de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Alemania Oriental (RDA) y Europa Oriental. Con la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, la función antisoviética de la OTAN y la UE desapareció. La UE siguió siendo un bloque comercial imperialista. Estados Unidos retiene la hegemonía militar, aunque no la misma influencia económica que alguna vez tuvo.
Poco después de la caída del Muro de Berlín en 1989, el presidente francés François Mitterrand hizo que su aprobación de la reunificación alemana, lograda cuando la Alemania Occidental capitalista se tragó la RDA, dependiera de que ambos países accedieran a una moneda común. Esto supuestamente impediría que la Alemania recién fortalecida pasara por encima de otros estados europeos, principalmente Francia. Además, la moneda sería un arma contra la hegemonía internacional del dólar estadounidense. Pero la unidad entre estas dos potencias imperialistas está a su vez cargada de conflicto, como lo han demostrado las disputas sobre cómo lidiar con la actual crisis de la eurozona.
El Tratado de Maastricht de 1992 autorizó la introducción del euro, que se intercambió por primera vez en 1999 antes de que se introdujera como dinero para consumidores en 2002. El Partido Comunista Francés (PCF) originalmente se opuso al tratado, temiendo que llevaría al dominio del imperialismo alemán sobre el francés, es decir, se opuso desde la perspectiva reaccionaria del nacionalismo francés. Posteriormente, el PCF hizo las paces con el euro. Así lo ha hecho también la mayor parte de la izquierda reformista europea, que o bien apoya abiertamente la UE o alega que puede usarse como marco para mejorar la situación de los trabajadores (una “Europa social”).
El precursor de la Liga por la Quinta Internacional y su grupo británico, Workers Power, tomó una posición abstencionista ante el referéndum sobre el tratado de Maastricht en 1992. Les entusiasmó la “carta social” de la UE, con sus promesas vacías de garantizar los derechos obreros, la igualdad sexual y esas cosas, tanto como al Partido Laborista. Workers Power (junio de 1992) afirmó que “los términos del Tratado de Maastricht también pueden ser una base para extender los derechos y conquistas a estados donde la clase obrera nunca los obtuvo o los obtuvo y los perdió” y continúa: “hasta cierto punto los obreros estarán mejor armados para resistir a escala continental cuando entren en vigor los términos de Maastricht”. El grupo francés Lutte Ouvrière (LO) escribió algo parecido en 2005: “Incluso como es, sobre bases capitalistas, con todas las injusticias e insuficiencias que la acompañan, la Unión Europea representa un progreso en algunos aspectos”. Workers Power y LO son kautskianos actuales, lacayos del capital, con una fe conmovedora en el imperialismo “democrático” y sus diversas alianzas.
Sin embargo, también desde los ámbitos burgueses ha surgido oposición a la UE y al euro. Un sector de la burguesía alemana ha sido siempre muy escéptico respecto al euro, creyendo que el imperialismo alemán funcionaría mejor con el Deutsche Mark. Hay fuertes sentimientos anti-UE entre los tories británicos, mientras que diversos grupos fascistas y populistas de derecha se oponen a la UE desde la perspectiva del chovinismo nacional. De hecho, la izquierda reformista le ha cedido la oposición a la UE —que muchos obreros consideran con razón un instrumento de la austeridad capitalista— a la derecha reaccionaria.
El tercer intento del imperialismo alemán de dominar Europa
En una declaración de 1997, la Liga Comunista Internacional afirmó que una moneda común es imposible sin un estado común:
“Controlar la cantidad de dinero dentro de sus fronteras es una de las prerrogativas básicas del estado burgués, necesariamente vinculada a otros instrumentos de la política económica. Un sistema monetario estable basado en el ‘euro’ requeriría restricciones severas y permanentes sobre la recaudación y el gasto público en todos los estados miembros de la UE... Pero como el capitalismo se basa en estados nación particulares, a su vez la causa de las repetidas guerras imperialistas por la redivisión del mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo estable. Un ‘superestado’ imperialista europeo sólo puede lograrse con los métodos de Adolf Hitler... En caso de cumplirse el proyecto de Maastricht de una moneda europea, no sería sino un episodio breve y lleno de conflictos”.
—“¡Por una Europa obrera! ¡Por la revolución socialista!” (WV No. 670, 13 de junio de 1997)
Ahora estamos ante la primera crisis económica seria desde que esa declaración se escribió, y los conflictos que han surgido en Europa amenazan con llevar rápidamente a la UE al punto de implosión. Detrás de esta fragmentación abierta yacen la inestabilidad estructural del sistema monetario de la UE y el hecho de que esté formada por estados nacionales en competencia con distintos niveles de productividad laboral. Estas diferencias, exacerbadas por la crisis, se han reflejado en los diferenciales de préstamos públicos y tasas de interés de los bonos estatales.
El imperialismo alemán obtuvo grandes ganancias al reducir los salarios en su propio país y mediante la introducción del euro, y no quiere que eso cambie. Durante varios años, Alemania ha manejado un superávit comercial, financiado al costo de una gran deuda pública y privada en otros estados de la eurozona y alentado por el hecho de que la moneda común ayuda a mantener baratas las exportaciones industriales alemanas en toda la eurozona. La burguesía alemana no está dispuesta a reducir su excedente, argumentando que ese problema corresponde a los países con déficit comercial.
Normalmente, cada país tiene su propia moneda, y un país deudor puede conseguir algún alivio y recuperar su competitividad devaluando su moneda. Esto no es posible dentro de una unión monetaria. La burguesía alemana exige a los países deudores que recorten los salarios, las pensiones y programas de seguridad social. Otra propuesta es que el capital alemán preste más fondos a los países más pobres de la eurozona, pero la burguesía alemana se opone vehementemente. En una columna en línea del Financial Times (13 de septiembre) sobre el colapso en la zona del euro, Martin Wolf escribió: “Esto me lo dijo un político italiano influyente: ‘Cedimos las viejas válvulas de seguridad de la inflación y la devaluación a cambio de tasas de interés reducidas, pero ahora ya tampoco tenemos eso’, y, además, ‘sería mejor marcharse que soportar treinta años de dolor’. Esto habla de una pérdida de fe tanto en el proyecto como en los socios”.
Bajo el esquema impuesto por la burguesía alemana, no hay salida para los países deudores como Grecia. Los severos recortes en el gasto público han tenido el predecible efecto deflacionario: la economía griega se ha contraído en un 7.5 por ciento en el último año. Una economía más pequeña significa menos entrada de impuestos, lo que profundiza el déficit y exige más austeridad. Al mismo tiempo, muchos voceros burgueses de todos los colores han emitido alarmas histéricas de cuán mal saldría todo si Grecia abandona la eurozona. Pero eso depende de las condiciones impuestas. Cuando Argentina ligó su moneda al dólar estadounidense, su economía cayó en una profunda recesión y el país entró en bancarrota en 2001. Quienes habían invertido en bonos argentinos perdieron el 70 por ciento de su dinero, desequilibrando los intereses bancarios mundiales. Tras la bancarrota, Argentina separó su moneda del dólar y su economía se recuperó, pero para entonces los salarios ya habían caído en un 30 por ciento.
El ejemplo de Argentina muestra gráficamente que Grecia estaría mucho mejor si se declarara incapaz de pagar y dejara la eurozona, reintroduciendo su propia moneda. Sin embargo, si bien esto puede proporcionar algún alivio a la espiral descendente, dejar la eurozona no aislaría al proletariado griego de la desaceleración económica mundial y la devastación capitalista. En Gran Bretaña (que está en la UE pero no en la eurozona), el gobierno tory de David Cameron está tan comprometido como sus contrapartes del continente en el recorte del gasto. El 30 de noviembre, los obreros del sector público británico estallaron un paro masivo de un día contra las medidas de austeridad, que incluían la amenaza de despidos y la extensión de la congelación salarial. La revolución socialista es la única solución al desempleo, los recortes salariales, la guerra imperialista y otras depredaciones del capitalismo en decadencia.
El eje franco-alemán se tambaleará hasta romperse
Preocupado por la estabilidad de la zona del euro (y la economía francesa) el presidente Nicolas Sarkozy había apoyado originalmente la introducción de eurobonos —un esquema en el cual todos los estados de la zona del euro emitirían bonos en común— o bien que el Banco Central Europeo comprara directamente bonos de gobierno para rescatar a los países en problemas. Pero Merkel no accedió, pues sabía que en última instancia el costo de estos esquemas lo pagaría Alemania. También el gobierno de Obama ha cabildeado para que Merkel ponga más dinero. A fin de cuentas, nada ocurre si no es aceptable para Berlín. Como país acreedor, Alemania subraya la necesidad de balancear el presupuesto y fortalecer el euro (que no es sino el marco alemán travestido), considerando la inflación como el peor de los males. El modo de justificar lo anterior es referirse a dos periodos de inflación en la historia alemana, 1923 y los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, pasando por alto la desastrosa política deflacionaria de principios de los años treinta.
Cuando el presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso, propuso introducir eurobonos bajo el nombre de “bonos de estabilidad”, el periódico derechista alemán Bild (23 de noviembre) publicó el encabezado: “Gran Bretaña, Estados Unidos y toda la UE quieren nuestro dinero”. Mientras tanto, en Francia, Jacques Attali, antiguo asesor de Mitterrand, acusó a Alemania de haber arrastrado a Europa a dos guerras suicidas durante el pasado siglo y dijo: “Hoy, nuevamente es el turno de Alemania de sostener el arma con que el continente se va a suicidar colectivamente”. El PCF intervino para criticar a Sarkozy por ceder ante Merkel respecto a la crisis y acusarlo de un “Munich financiero”, una referencia a la decisión que adoptaron Francia y Gran Bretaña en 1938 de no declarar la guerra a la Alemania de Hitler por su ocupación de los Sudetes.
En la cumbre de la UE celebrada a finales de octubre, los jefes de estado de diez naciones ajenas a la zona del euro fueron excluidos de las discusiones respecto a la crisis del euro. Esto produjo una queja del primer ministro británico Cameron, quien señaló que la crisis del euro tendría impacto en otros lugares, incluyendo Londres, uno de los centros financieros del mundo. Sarkozy reprendió a Cameron, que hasta hace poco había sido su camarada de armas en el bombardeo de Libia: “Ha desperdiciado usted una excelente oportunidad de mantenerse callado. Estamos hartos de que nos critique y nos diga qué hacer. Dice que odia el euro y ahora quiere interferir en nuestras reuniones”.
La UE se está despedazando por las tensiones de los intereses nacionales en conflicto, tensiones que también pueden verse en la imposición de restricciones al derecho de paso al interior de la UE, que supuestamente prevé el acuerdo de Schengen. En 2010, cerca de 40 mil personas que intentaban emigrar a la UE fueron detenidas en la frontera. En Holanda, Finlandia, Dinamarca y otros países del norte de Europa, los partidos populistas antiinmigrantes están ganando apoyo, amparados por las chovinistas campañas gubernamentales implementadas bajo la bandera de la “guerra contra el terrorismo” que en su mayor parte se dirige contra los musulmanes. Está en el interés de la clase obrera de cada país luchar por: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y refugiados! ¡Abajo la UE y la racista “fortaleza europea”!
El SPD y el Partido de Izquierda: Al rescate del capitalismo
Ante los ataques capitalistas resultantes de la crisis de la UE, el Partido Obrero Espartaquista de Alemania reconoce la urgente necesidad de que la clase obrera europea y especialmente el poderoso proletariado alemán emprendan acciones clasistas. El Primero de Mayo de 2010, el SpAD intervino por: “¡Solidaridad con los obreros griegos!” y por “¡Lucha de clases contra los capitalistas alemanes!” (Spartakist No. 183, mayo de 2010). Los principales obstáculos a esa lucha son los partidos obreros reformistas, el SPD y el Partido de Izquierda, junto con la burocracia sindical y los grupos izquierdistas que se orientan hacia ellos.
En el verano, el SPD salió en apoyo de los eurobonos. Peer Steinbrück, antiguo ministro de finanzas del SPD, explicó las razones en una entrevista con el Spiegel (12 de septiembre):
“Hay que explicarle a la gente que, en esta forma, la UE es la respuesta tanto a 1945 como al siglo XXI, en un mundo dramáticamente alterado, con nuevos pesos pesados, y que Alemania se beneficia de la integración de Europa a los niveles económico, político y social. Y, por supuesto, eso significa que los alemanes tendrán que pagar. Pero será un dinero bien invertido tanto para nuestro futuro como para el de Europa, para la paz y la prosperidad”.
Aquí Steinbrück y el SPD están utilizando el miedo a la guerra, que en buena parte de Europa prevalece como consecuencia de dos guerras mundiales. Para ello hace falta mucha desvergüenza: en 1999, durante la guerra de los Balcanes, un gobierno dirigido por el SPD fue el primero desde la Segunda Guerra Mundial en desplegar tropas alemanas en el extranjero. Las diferencias entre el SPD y Merkel son meramente tácticas y se reducen a determinar cuál es la mejor manera de servir al imperialismo alemán. Su apoyo a los eurobonos refleja su miedo a que las medidas de línea dura de Merkel lleven a la destrucción de la UE, matando quizá de ese modo a la gallina de los huevos de oro de los capitalistas alemanes, que le permitió a los socialdemócratas seguir sentándose a la mesa del capital alemán. El SPD ejemplifica lo que Lenin llamó partido obrero burgués: partidos que, especialmente a través de los sindicatos, conservan una base obrera, pero cuyo programa y dirigencia son totalmente procapitalistas. El SPD enlodó la bandera del internacionalismo obrero al votar a favor de los créditos de guerra para el imperialismo alemán en 1914. Desde entonces, el SPD ha sido un vehemente enemigo de la revolución.
Para muchos izquierdistas y militantes obreros, el Partido de Izquierda —una fusión del partido estalinista que gobernaba la RDA con una escisión del SPD que incluye parte de la burocracia sindical— representa una alternativa al SPD. El Partido de Izquierda puede hablar un poco más sobre la solidaridad con Grecia pero, al igual que el SPD, acepta el marco de la UE y la moneda común mientras argumenta que esa alianza de los ladrones imperialistas debería llevar a cabo más políticas progresistas. Así, el Partido de Izquierda también favorece los eurobonos. Pero, ¿desde cuándo la solidaridad obrera con las masas griegas en lucha consiste en pedirle al gobierno que ofrezca préstamos bancarios con intereses reducidos?
La cara de izquierda del Partido de Izquierda es su vicepresidenta, Sahra Wagenknecht, de la mal llamada “Plataforma Comunista”. Wagenknecht argumenta absurdamente que los presupuestos gubernamentales deben “liberarse de su dependencia respecto a los mercados de capital”. Para ello, quiere que se establezca un banco europeo que ofrezca tasas de interés convenientes. ¡Sólo un socialdemócrata de hueso colorado podría imaginar el presupuesto de un gobierno capitalista independizado del mercado capitalista! Y ya existen en Europa cientos de bancos de propiedad pública; todos ellos juegan siguiendo las reglas del sistema capitalista de ganancia. Los planes reformistas de Wagenknecht son un lavado de cara para el papel que desempeña el Partido de Izquierda en apoyar la explotación capitalista. Este partido entiende de presupuestos de gobierno, pues ya ha participado en los gobiernos de Berlín y otras regiones, que han despedido obreros y recortado el gasto público.
La federación sindical alemana DGB ha gastado mucho dinero, proveniente de las cuotas de sus afiliados, en una campaña de desplegados en la prensa por “¡Sí a Europa! ¡Sí al euro!”. Mientras tanto, la “solidaridad” de los burócratas de la DGB con la clase obrera de Grecia se ha limitado a un par de discursos el Primero de Mayo y quizá una carta de apoyo. No se ha librado una sola lucha contra el gobierno o los capitalistas alemanes, los más vehementes impulsores de las medidas de austeridad que tan duramente han golpeado a la clase obrera griega, portuguesa y de otros sitios.
La misma burocracia sindical socialdemócrata ha contribuido al avance del imperialismo alemán y su papel dominante en la UE al presidir el recorte masivo de los salarios reales. La falsa dirigencia sindical impulsa la mentira colaboracionista de clase de que lo que es bueno para la compañía y Alemania es bueno para los obreros. Más recientemente, los líderes sindicales aceptaron un recorte del 20 por ciento para todos los nuevos empleados de Lufthansa en el nuevo aeropuerto de Berlín. En poco tiempo, esta traición permitirá que Lufthansa baje sus salarios en general. Es urgentemente necesario defender los salarios y las condiciones de trabajo mediante la lucha de clases: ¡Sindicalizar a los no sindicalizados! ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Abajo la división entre empleados permanentes, trabajadores contratados y trabajadores eventuales! ¡Una compañía, un sindicato, una escala salarial! ¡Forjar una dirección sindical clasista, ligada a la construcción de un partido revolucionario!
¡Por los estados unidos socialistas de Europa!
En 1929, León Trotsky, entonces líder de la Oposición de Izquierda que luchaba por el bolchevismo auténtico contra la degeneración estalinista de la Unión Soviética y la Internacional Comunista, escribió:
“A través de la Oposición la vanguardia del proletariado europeo les dice a los actuales gobernantes: Para unificar a Europa es necesario, antes que nada, arrancar el poder de vuestras manos. Nosotros lo haremos. Nosotros unificaremos a Europa. Nosotros la unificaremos contra el mundo capitalista hostil. Nosotros la transformaremos en una poderosa base de apoyo del socialismo combativo. Nosotros la convertiremos en la piedra angular de la federación socialista mundial”.
—“El desarme y los estados unidos de Europa” (octubre de 1929)
En conjunción con la conquista del poder por el proletariado en Estados Unidos, Japón y el resto del mundo, los estados unidos socialistas de Europa sentarán las bases para una verdadera división internacional del trabajo en una economía planificada, aumentando así enormemente la productividad de la sociedad. Al establecer la genuina igualdad entre los pueblos de Europa, erradicaría la fuente de las guerras imperialistas que tantas veces han llevado a Europa al borde de la extinción.
La multiétnica clase obrera alemana, con sus diversos componentes de tierras mediterráneas, los Balcanes y Europa Oriental —que con frecuencia traen consigo las tradiciones más combativas de la lucha de clases— cuenta con vínculos vivientes con la lucha de los obreros griegos, así como con los obreros turcos y los kurdos en Turquía y con los de otras partes. La lucha de clases de los obreros alemanes resonaría poderosamente en el proletariado francés y se convertiría en un faro para la clase obrera al nivel mundial. Al centro de nuestra perspectiva como trotskistas está el reforjamiento de la IV Internacional, partido mundial de la revolución proletaria, la tarea que se han asignado la Liga Comunista Internacional y su sección alemana, el SpAD.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/europe.html
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2016.06.03 16:33 ShaunaDorothy Honduras: luchas masivas bajo la represión militar ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista! (Septiembre de 2010)

https://archive.is/gAxyi
Suplemento de Espartaco, Septiembre de 2010
Honduras: luchas masivas bajo la represión militar
¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 964 (10 de septiembre de 2010), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
Luchas sociales agudas han sacudido a Honduras, la empobrecida neocolonia de Estados Unidos, desde el derrocamiento militar del presidente populista burgués Manuel “Mel” Zelaya en junio de 2009. Alrededor de 50 mil personas protestaron en las calles de la capital, Tegucigalpa, este 1º de Mayo, y miles en todo el país se manifestaron para protestar el 28 de junio, el aniversario del golpe. El poderoso sindicato magisterial, con 65 mil afiliados, ha estado en huelga desde el 9 de agosto, luchando contra la retención por parte del gobierno de 150 millones de dólares del fondo de retiro del sindicato y contra los planes de privatizar las escuelas normales.
En solidaridad con los maestros, las federaciones sindicales han convocado a huelgas para el 7 de septiembre y el 12 de octubre, con vistas a una huelga general, para exigir un aumento del salario mínimo y oponerse a la privatización de los servicios públicos. También ha habido protestas campesinas en demanda de créditos baratos y en defensa del decreto agrario promulgado bajo Zelaya. Estas valientes expresiones de oposición popular al régimen golpista están teniendo lugar a pesar de la severa represión por el ejército, la policía y los tenebrosos escuadrones de la muerte. Decenas de opositores han sido asesinados desde el golpe, y miles han sido arrestados, secuestrados, torturados, violados o golpeados.
En medio de un amplio boicot, las elecciones de noviembre de 2009 instalaron en la presidencia a Porfirio Lobo, del Partido Nacional, en remplazo del líder golpista Roberto Micheletti, del Partido Liberal, como líder civil del gobierno apoyado por el ejército. Tras su toma de posesión en enero, Lobo amnistió a los participantes en el golpe y expulsó a Zelaya, quien había reingresado al país y recibido asilo en la embajada brasileña, mandándolo al exilio en República Dominicana. El gobierno de Obama aplaudió estos esfuerzos de “reconciliación nacional” y ha presionado fuertemente para que el gobierno de Lobo obtenga reconocimiento internacional. Mientras tanto, como han documentado diversos grupos de derechos humanos, el “nuevo” régimen hondureño intensificó inmediatamente la represión, dirigida especialmente contra los militantes sindicales, los periodistas y sus familias, así como contra los líderes y simpatizantes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), un masivo movimiento populista burgués en apoyo a Zelaya que se formó inmediatamente después del golpe.
El golpe de estado de junio de 2009, llevado a cabo por el ejército hondureño, fue instigado por el imperialismo estadounidense y/o sus lacayos hondureños. La presidencia de Zelaya había tomado un carácter cada vez más populista, tras haber enfrentado agitación social marcada por huelgas, tomas de tierras y protestas. Zelaya llevó a cabo varias reformas paliativas para contrarrestar el descontento social, y en 2008 se alió con el presidente populista de Venezuela, Hugo Chávez. Estas acciones condujeron a una polarización intensificada dentro de la burguesía, entre Zelaya y sus partidarios, por un lado, y los oligarcas más recalcitrantes, el ejército hondureño y los imperialistas estadounidenses, por el otro. A los empresarios locales les escandalizó particularmente que, en diciembre de 2008, Zelaya anunciara un aumento del 60 por ciento al salario mínimo. Un referéndum consultivo respecto a la convocatoria para una asamblea constituyente, que Zelaya había programado para el 28 de junio de 2009, fue utilizado como pretexto para el golpe militar y el estado de sitio.
Esto no fue una mera pugna interburguesa en la que la clase obrera no tenía lado. Era necesario que el proletariado se opusiera al golpe —que amenazaba la capacidad de la clase obrera de organizarse por sus propios intereses y constituía un golpe contra los oprimidos— y defendiera las reformas conquistadas bajo Zelaya. Los marxistas, sin dar ningún apoyo político al gobierno populista burgués de Zelaya, teníamos la obligación de defender militarmente a Zelaya y sus partidarios contra el golpe de estado y de tomar lado con las masas en las calles, mientras luchábamos para que el proletariado emergiera bajo su propia bandera.
Es elemental para los marxistas defender los derechos democrático-burgueses y demás conquistas de los obreros y oprimidos cuando se encuentran bajo ataque. En México, en 2005, el gobierno del derechista Partido Acción Nacional (PAN) bajo Vicente Fox trató de impedir la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador del populista burgués Partido de la Revolución Democrática (PRD). Si bien ésta fue una medida judicial y no un golpe militar como el de Honduras, nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México se opusieron al ataque, declarando:
“El ataque de Fox y cía. habría significado un golpe preventivo derechista, con la venia del congreso, para deshacerse del candidato que la pandilla clerical foxista identifica con la ‘izquierda’. Habría agrietado la delgada capa ‘democrática’ que cubre al volátil régimen capitalista mexicano y reforzado la arbitrariedad estatal. Los espartaquistas nos opusimos a este ataque del PAN contra los derechos democráticos elementales de la población entera: esencialmente, el derecho a votar por quien le venga en gana... Tomamos esta posición sin darle ningún apoyo político al PRD y sin dejar de esclarecer en ningún momento su naturaleza de clase burguesa y por lo tanto inherentemente antiobrera.”
— “Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera: ¡Romper con AMLO y el PRD! ¡Forjar un partido obrero!”, Espartaco No. 24, verano de 2005
La defensa de los militantes sindicales y los demás hondureños atrapados en medio de la represión brutal está en el interés directo del proletariado a nivel internacional. Los obreros e izquierdistas estadounidenses tienen un deber especial de defender a las masas hondureñas. Desde que fue proclamada la Doctrina Monroe, los gobernantes estadounidenses han considerado a Centroamérica y el Caribe como su propio feudo. Pese a algunas diferencias en las políticas, tanto el gobierno de George W. Bush como el de Barack Obama ayudaron a preparar el terreno para el derrocamiento de Zelaya, y luego la Casa Blanca de Obama apoyó el gobierno golpista y respaldó fuertemente el régimen de Lobo que lo sucedió. La Spartacist League/U.S. lucha por movilizar la oposición al imperialismo estadounidense con base en la oposición clasista del proletariado a los dos partidos capitalistas, el Demócrata y el Republicano.
Centroamérica y la revolución permanente
Honduras es uno de los países más pobres del hemisferio occidental y forma parte del istmo centroamericano, el cual está dividido en estados pequeños y marginales bajo la bota del imperialismo estadounidense. Hasta mucho después de la Segunda Guerra Mundial, Honduras siguió siendo la “república bananera” por excelencia, dominada por la United Fruit y la Standard Fruit. Sin embargo, hoy su economía ya no depende completamente de sus exportaciones agrícolas tradicionales. También existe un sector maquilador de industria ligera para exportación que emplea a más de 100 mil obreros. Para mantener su dominio, la pequeña y débil burguesía hondureña confía en sus cuerpos de oficiales militares bonapartistas y, de manera crucial, en el respaldo de los imperialistas estadounidenses.
El papel que los gobernantes hondureños han desempeñado en la región en nombre de los imperialistas estadounidenses pudo verse claramente en la década de 1980, cuando las fuerzas militares estadounidenses usaron Honduras —llamada el “portaaviones insumergible” de Washington— como su base de operaciones estratégica contra la Nicaragua sandinista y las fuerzas guerrilleras izquierdistas de El Salvador y Guatemala. Las guerras sucias del imperialismo estadounidense en Centroamérica formaban parte de su campaña por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, un estado obrero degenerado, y por revertir las conquistas de la Revolución Cubana, mientras se declaraba que los insurgentes izquierdistas no eran sino agentes soviéticos y cubanos.
Honduras fue una base de operaciones para los contrarrevolucionarios contras, apoyados por Estados Unidos, que buscaban el derrocamiento sanguinario del gobierno sandinista, nacionalista de izquierda, de Nicaragua. La insurrección sandinista de 1979, que derrocó a la odiada dictadura de Somoza, destrozó el aparato represivo del estado capitalista conforme los guardias nacionales (y una parte de la burguesía) huían al exilio. Nosotros luchamos entonces por defender la revolución nicaragüense y llamamos a los obreros a completarla mediante la expropiación del resto de la burguesía, y a extender la revolución socialista a toda Centroamérica. Tras una década de ataques de los asesinos contras y de un bloqueo hambreador de Estados Unidos, el callejón sin salida de la estrategia sandinista, que consistía en negociar con los imperialistas y permitir que los capitalistas locales conservaran el control de la economía, desmoralizó a las exhaustas masas nicaragüenses. En 1990 un régimen burgués apoyado por Estados Unidos fue electo, marcando la consolidación de vuelta del estado burgués.
Estados Unidos también utilizó a Honduras en su esfuerzo por aplastar al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, una vasta insurgencia guerrillera de izquierda que luchaba contra la asesina junta militar apoyada por Estados Unidos. Nosotros llamamos por la victoria de los izquierdistas salvadoreños y por la revolución obrera, declarando que la defensa de Cuba y la URSS comenzaba en El Salvador. Pero la dirección frentepopulista del FMLN obstaculizó la victoria de los insurgentes. Adoptando con ahínco una alianza de colaboración de clases con una ala “progresista” de la burguesía salvadoreña, el FMLN buscó una “solución pactada” con el régimen de los escuadrones de la muerte. En 1992, las fuerzas izquierdistas terminaron por firmar un acuerdo capitulador gestionado por Estados Unidos, lo cual fue una abyecta acomodación al “nuevo orden mundial” postsoviético. Hoy, los líderes del sandinismo y del FMLN operan como políticos abiertamente burgueses al frente de sus respectivos estados capitalistas.
Durante la última década, la repulsa popular en gran parte de Latinoamérica a los gobiernos “neoliberales”, abiertamente proimperialistas, ha sido canalizada hacia el apoyo a una nueva capa de populistas burgueses, desde Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia hasta Zelaya en Honduras. Sin embargo, este viraje no es “anticapitalista”. Mientras se presentan como defensores de las masas explotadas y oprimidas, estos gobernantes buscan cooptar y contener el descontento dentro del marco del capitalismo, que necesariamente implica la subordinación al sistema imperialista mundial. Como escribió León Trotsky, codirigente con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre de 1917, en “Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista” (1940):
“Como en los países atrasados el papel principal no lo juega el capitalismo nacional sino el extranjero, la burguesía nacional ocupa, en cuanto a su ubicación social, una posición muy inferior a la que corresponde al desarrollo de la industria. Como el capital extranjero no importa obreros sino que proletariza a la población nativa, el proletariado nacional comienza muy rápidamente a jugar el rol más importante en la vida nacional. Bajo tales condiciones, en la medida en que el gobierno nacional intenta ofrecer alguna resistencia al capital extranjero, se ve obligado en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado. En cambio los gobiernos de países atrasados que consideran inevitable o más provechoso marchar mano a mano con el capital extranjero destruyen las organizaciones obreras e implantan un régimen más o menos totalitario. De modo que la debilidad de la burguesía nacional, la ausencia de una tradición de gobierno comunal propio, la presión del capitalismo extranjero y el crecimiento relativamente rápido del proletariado corta de raíz toda posibilidad de un régimen democrático estable.”
La clave para la revolución social en Honduras y en el resto de Centroamérica y Latinoamérica es que el proletariado se levante como dirigente de todos los explotados y oprimidos en oposición política a todas las alas de la clase capitalista, ya sean “neoliberales” o populistas. El ejemplo de la Revolución Rusa de 1917, una confirmación contundente de la teoría y perspectiva de la revolución permanente de Trotsky, señala el camino hacia delante.
Al tomar el poder bajo la dirección de los bolcheviques de Lenin, la clase obrera tomó en sus propias manos las tareas democráticas históricas que antes se asociaban con las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII y procedió a sentar las bases de la reconstrucción socialista de la sociedad. El gobierno obrero y campesino soviético abolió la propiedad privada de la tierra, llamando a los campesinos pobres a completar la revolución agraria contra los terratenientes, y liberó al país del yugo imperialista. El estado obrero expropió a la clase capitalista y se apoderó de los medios de producción y del sistema bancario, lo que condujo eventualmente a una economía colectivizada y centralmente planificada. Bajo la dirección de Lenin y Trotsky, los bolcheviques entendían que, para alcanzar el socialismo —una sociedad sin clases basada en la abundancia material— hacía falta extender la revolución proletaria a través de Europa y a otros países industriales avanzados.
No puede conseguirse la liberación del dominio imperialista ni un alivio real a la desesperada pobreza de las masas sin un gobierno obrero y campesino, es decir, sin la dictadura del proletariado apoyada por los campesinos. Especialmente en un pequeño país neocolonial como Honduras, tal régimen tendría que luchar por extender inmediatamente la revolución socialista a todo el istmo centroamericano y a México, con su poderoso proletariado. Esta perspectiva debe incluir la lucha por la revolución proletaria en el corazón imperialista estadounidense, que, bajo un gobierno obrero, suministraría masivos recursos económicos y tecnológicos para la superación de la pobreza y para dar un salto cualitativo en el desarrollo de todas las Américas. Lo que urge es construir partidos leninistas como secciones de una IV Internacional reforjada, cuyo propósito sea dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas en todo el mundo.
Bajo el dominio del imperialismo estadounidense
Manuel Zelaya es un terrateniente acaudalado que en 2005 fue electo presidente siendo un político burgués convencional del Partido Liberal, el cual ha tendido a alternarse en el poder con el Partido Nacional. Durante los primeros seis meses de su mandato, Zelaya enfrentó más protestas sociales que las que habían tenido lugar en los últimos diez años. En respuesta, aprobó aumentos de sueldos e incrementó los subsidios gubernamentales a los pobres, que en Honduras abarcan dos tercios de la población. Zelaya también trató de reducir los precios de la gasolina y los altos costos energéticos de la nación presentando contratos de suministro de combustible a licitación en el mercado internacional. Esto difícilmente puede considerarse radical, pero bastó para provocar la ira de los monopolios de combustibles tanto hondureños como multinacionales.
Ante la escasez producida por la manipulación de las compañías petroleras, con las gasolineras independientes amenazando con cerrar y los camioneros prometiendo una huelga, Zelaya autorizó importaciones directas de petróleo y prometió construir contenedores petroleros de propiedad estatal a finales del verano de 2007. En enero de 2008, Zelaya se unió al pacto petrolero Petrocaribe de Hugo Chávez, lo cual le permitió adquirir petróleo en mejores condiciones. En agosto del mismo año, con la crisis económica mundial en su punto más álgido y con los precios del petróleo a la alza, Zelaya se unió a la alianza comercial y política ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) de Chávez. A cambio, Venezuela ofreció comprar 100 millones de dólares en bonos hondureños, con la idea de usarlos para construir casas para los pobres. Chávez también ofreció una línea de crédito de 30 millones de dólares para la agricultura y para cuatro millones de focos eléctricos ahorradores de energía, mientras que Cuba proyectó enviar más médicos y maestros alfabetizadores.
Los intereses empresariales hondureños se oponen al ALBA argumentando que dañaría la “libre empresa” y que interferiría con el Tratado de Libre Comercio para América Central (TLCAC) dirigido por Estados Unidos, el equivalente para Centroamérica y República Dominicana del saqueo de “libre comercio” de México bajo el TLCAN. El ex presidente conservador Ricardo Maduro advirtió: “Sería como morderle la mano al amigo que nos da de comer”. Y, en efecto, la alianza con Chávez no alegró a los representantes del imperialismo estadounidense. Según un artículo del 20 de abril publicado en la página web del North American Congress for Latin America, el entonces embajador estadounidense Charles Ford declaró en la televisión hondureña que la mayor parte de las remesas enviadas desde Estados Unidos por los inmigrantes hondureños ¡procedían del tráfico de drogas! Dado que las remesas constituyen más del 20 por ciento del PIB hondureño, esta escandalosa acusación era una amenaza no muy sutil de suspender la ayuda y aumentar las deportaciones de hondureños.
Zelaya quería que se tomara en cuenta su opinión sobre cómo y dónde opera el ejército estadounidense en Honduras. En 2006 se reunió con George W. Bush para discutir sus planes de convertir parte de la base aérea militar de Soto Cano, que aloja 550 efectivos de las Fuerzas de Operaciones Conjuntas Bravo, en un aeropuerto civil. Al mismo tiempo, se anunció la construcción de una nueva base militar, que sería “accesible” para Estados Unidos, en la región de Mosquitia en el este de Honduras. En 2009 Zelaya se sumó a la Iniciativa Mérida, supuestamente dirigida contra el narcotráfico en México y Centroamérica.
En Estados Unidos, la “guerra contra las drogas” es un instrumento de la represión gubernamental, dirigido especialmente contra los negros así como contra los chicanos y los inmigrantes latinos. En Latinoamérica, es un pretexto para extender el dominio imperialista y apoyar a regímenes a favor de EE.UU.; por ejemplo, el ejército estadounidense ha estado presente durante mucho tiempo en Colombia, vecina de la Venezuela de Chávez. Bajo la bandera de la “guerra contra las drogas”, Costa Rica autorizó recientemente la entrada de 46 buques de guerra y siete mil infantes de marina estadounidenses. En junio, mucha gente fue asesinada en Jamaica cuando Estados Unidos le exigió al gobierno que le ayudara a cazar al supuesto líder pandillero Christopher Coke. Nosotros decimos: ¡Abajo la “guerra contra las drogas”! ¡Todas las fuerzas y bases militares estadounidenses fuera de Latinoamérica y el Caribe!
La presencia de fuerzas militares estadounidenses en la región también está dirigida contra el estado obrero burocráticamente deformado cubano. La supresión del dominio de clase capitalista en Cuba, en 1960-61, condujo a enormes conquistas para los trabajadores, a pesar del gobierno de una casta burocrática nacionalista dirigida por Fidel Castro. Estamos por la defensa militar incondicional de Cuba frente al imperialismo estadounidense y la contrarrevolución interna, y llamamos por que Estados Unidos salga de Guantánamo. Al mismo tiempo, luchamos por una revolución política proletaria contra la burocracia castrista, que se opone a la perspectiva de la revolución proletaria en el continente americano, favoreciendo en cambio la búsqueda de alianzas con regímenes burgueses “amistosos”.
El imperialismo estadounidense y el golpe de estado en Honduras
La polarización de la burguesía hondureña llegó a su culminación en marzo de 2009, cuando, poco después de decretar el aumento al salario mínimo, Zelaya anunció una votación para evaluar el apoyo popular que tendría el someter a referéndum la convocatoria de una asamblea constituyente en las boletas electorales de las elecciones de ese noviembre. Los tribunales declararon que esta encuesta consultiva era ilegal y el Congreso, dirigido por Roberto Micheletti, aprobó una ley para impedir el referéndum. Mientras tanto, Zelaya le pidió al ejército que aportara la seguridad y la logística para el reparto de material electoral (la norma bajo la constitución, lo que en sí mismo da una medida del institucionalizado bonapartismo militar de Honduras).
El 24 de junio, cuando el jefe del ejército, general Romeo Vásquez, se negó a obedecer, Zelaya lo destituyó. Al día siguiente, la Corte Suprema falló que Vásquez fuera reinstalado. Ese mismo día, Zelaya dirigió a cientos de sus partidarios de Tegucigalpa a una base militar cercana para recuperar las cajas con las boletas electorales en blanco que sus oponentes querían destruir. Los rumores de un golpe se esparcieron conforme el ejército desplegaba tropas por la capital. En las primeras horas de la mañana del 28 de junio, el ejército secuestró a Zelaya, que seguía en pijama, y de la base aérea Soto Cano lo condujo en avión a Costa Rica. Ese día, los manifestantes desafiaron el estado de sitio para protestar ante el palacio presidencial. A eso siguieron grandes protestas y huelgas.
En las semanas que precedieron al golpe, el embajador estadounidense Hugo Llorens y el Secretario de Estado Adjunto Thomas Shannon Jr. se habían reunido con los oponentes políticos y militares de Zelaya, supuestamente para aconsejarles que se mantuvieran dentro de los límites constitucionales. (Llorens ya tenía alguna experiencia en golpes de estado: él fue el principal asesor de seguridad nacional de Bush respecto a Venezuela durante el fallido golpe apoyado por Estados Unidos contra Chávez en 2002.) El New York Times (30 de junio de 2009) citó a un funcionario estadounidense anónimo que dijo: “Se habló de cómo se podría retirar al presidente de su cargo, cómo podría arrestársele y con qué autoridad”. El artículo continuaba: “Pero el funcionario dijo que la especulación se había centrado en las maniobras legales para deponer al presidente, y no en un golpe de estado”.
Mientras que algunos neoconservadores del partido republicano apoyaron el golpe abiertamente, los demócratas mantuvieron una apariencia más crítica, pero con la misma meta: alcanzar la estabilidad política en Honduras como mejor manera de continuar con la explotación imperialista ilimitada. La respuesta pública inmediata de la Casa Blanca de Obama al golpe fue una estudiada neutralidad, y llamó a “todos los actores políticos y sociales de Honduras a respetar las normas democráticas”. Al día siguiente, la presión diplomática proveniente de Latinoamérica y de otras regiones llevó a Obama a cambiar de tono: “Consideramos que el golpe no fue legal y que el presidente Zelaya sigue siendo presidente de Honduras”. La Secretaria de Estado Hillary Clinton atemperó esto al negarse a contestar “sí” a la pregunta en una conferencia de prensa de si “restaurar el orden constitucional” significaba reinstalar a Zelaya en el cargo. Zelaya apeló repetidamente al gobierno de Obama para que hiciera justamente eso, sin tener éxito.
Los principales conspiradores hondureños del golpe, así como sus asesores, tienen viejos vínculos con el gobierno estadounidense y sus sangrientas guerras en Centroamérica. El general Vásquez asistió en dos ocasiones a la Escuela de las Américas del ejército estadounidense, famosa por entrenar a oficiales del ejército en la tortura y otras técnicas cruentas de contrainsurgencia. Billy Joya, uno de los asesores clave de Micheletti, encabezó el Batallón 3-16 hondureño entrenado por Estados Unidos y responsable del secuestro, la tortura y el asesinato de cientos de sospechosos de izquierdismo en la década de 1980. Los personajes estadounidenses que contribuyeron a alentar la campaña contra Zelaya incluían al siniestro Otto Reich, quien por mucho tiempo encabezara la oficina para Latinoamérica del Departamento de Estado y que en los años ochenta actuó como el brazo derecho del embajador John Negroponte para dirigir las operaciones de los escuadrones de la muerte y la contra desde la embajada en Tegucigalpa. (Reich también estuvo directamente implicado en el efímero golpe de estado contra Chávez en 2002.)
En la secuela del golpe hondureño, el gobierno de Obama orquestó un “diálogo” entre los dos bandos, poniendo a discusión el retorno de Zelaya bajo condiciones aceptables para el régimen del golpe. A finales de octubre de 2009, Zelaya y Micheletti firmaron el “Acuerdo Tegucigalpa-San José”, en el que Zelaya consentía en abandonar su propuesta de una asamblea constituyente a cambio de que se le permitiera terminar las pocas semanas que le quedaban en el cargo, con un gobierno de “unidad nacional” que concedería la amnistía a los conspiradores golpistas. Sin embargo, el régimen golpista no aceptó el regreso de Zelaya y dio largas al asunto hasta las elecciones de noviembre. Las elecciones ampliamente boicoteadas fueron festejadas por Estados Unidos y sirvieron de base para impulsar que se restituyera el reconocimiento diplomático del régimen hondureño.
El movimiento opositor FNRP
Los sindicatos han sido prominentes en las protestas desde el golpe, dejando entrever el poder potencial del proletariado hondureño. Sin embargo, la clase obrera no ha aparecido bajo su propio nombre. La oposición al golpe se aglutinó políticamente en torno al nacionalismo populista a favor de Zelaya de lo que hoy se conoce como el Frente Nacional de Resistencia Popular. La dirección del FNRP incluye líderes sindicales, izquierdistas reformistas, feministas y activistas por los derechos de los negros y los indígenas. Sin embargo, como señala un comunicado del FNRP del 12 de julio, el primer puesto del Frente Nacional está reservado para Manuel Zelaya, “reconociendo su dirección y ubicándolo al frente de este proyecto”. Disidentes a favor de Zelaya provenientes del Partido Liberal también se consideran parte del FNRP.
El manifiesto del FNRP, publicado un año después del golpe, describe la resistencia como “una combinación de fuerzas revolucionarias”. El núcleo de la política del FNRP es el populismo burgués: la oposición al neoliberalismo a favor de un mítico capitalismo nacional “progresista”. Su programa económico es por una economía “mixta” que cancele “las concesiones ilegales que se dieron bajo el modelo neoliberal en los sectores estratégicos de la vida económica del país”. Este modelo populista debe alcanzarse mediante una “lucha patriótica, pacífica y democrática” por una asamblea constituyente que “refundará el país”.
Los marxistas no damos ningún apoyo político a formaciones políticas burguesas como el movimiento de resistencia del FNRP, que subordina los intereses de clase específicos del proletariado hondureño a los de la burguesía “progresista”. Lo que hace falta es un partido obrero revolucionario, forjado en la lucha por la independencia política del proletariado frente a todos los partidos y formaciones burgueses. Al romper con el colaboracionismo de clase nacionalista del FNRP, el proletariado hondureño debe defender las demandas y aspiraciones de los campesinos y otros estratos oprimidos por derechos democráticos, revolución agraria y libertad del yugo imperialista. Estas demandas sólo pueden cumplirse mediante una revolución proletaria y socialista que se extienda a todo el continente americano.
La colaboración de clases en nombre de la “lucha democrática” y la “liberación nacional” tiene un largo y desastroso historial en Latinoamérica y más allá. Como escribimos en la “Declaración de principios y algunos elementos de programa” (Spartacist No. 29, agosto de 1998):
“El ‘frente único antiimperialista’ es la forma particular que la colaboración de clases asume con mayor frecuencia en los países coloniales y ex coloniales, desde la liquidación del Partido Comunista Chino en el Guomindang de Chiang Kai-shek en los años 20 hasta las décadas de postración de la ‘izquierda’ sudafricana ante el Congreso Nacional Africano (CNA), que se ha convertido en una fachada patrocinada por el imperialismo para el capitalismo del neoapartheid. Hoy, en América Latina, el nacionalismo ‘antiyanqui’ es la herramienta principal con la que los obreros combativos y los campesinos insurgentes son inducidos a poner sus esperanzas en los burgueses ‘radicales’. El programa de Trotsky de la revolución permanente es la alternativa a la confianza en fantasías respecto a la atrasada burguesía dependiente del imperialismo del propio país oprimido como el vehículo para la liberación.”
En contraste tajante con lo anterior, los diversos grupos de la izquierda reformistas sostienen un programa que se encuentra enteramente dentro de los límites del dominio de clase capitalista. Al día siguiente de la caída de Zelaya, el Party for Socialism and Liberation (Partido por el Socialismo y la Liberación, PSL) quiso presionar al gobierno de Obama para que actuara contra el golpe, proclamando en una pieza editorial que “la indignación global contra el golpe puede cambiar los cálculos de Washington”. Reforzando la subordinación del proletariado a su enemigo de clase burgués, el PSL, al igual que gran parte de la izquierda internacionalmente, se limita a aplaudir al FNRP y a llamar por la reinstalación de Zelaya.
Vistiendo al populismo nacionalista con algo de ropajes “trotskistas”, la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) mexicana y su organización internacional, la Fracción Trotskista (FT), reclaman ocasionalmente la perspectiva de la revolución permanente. Pero lo que hacen es distorsionar la esencia misma de la revolución permanente, que se basa en el proletariado como dirigente de todos los oprimidos en la lucha revolucionaria, independiente de la burguesía nacional y en oposición a ella. En vez de ello, esta organización se queja de que los populistas burgueses no han logrado dirigir lo suficiente una lucha “antiimperialista” contra Estados Unidos.
En una reunión internacional de la FT celebrada el mes pasado, uno de sus voceros habló de la “necesidad de construir una alternativa política revolucionaria” a las “estrategias” de los populistas burgueses, basada en la “organización independiente de los obreros” (La Verdad Obrera, 26 de agosto). Al mismo tiempo, el orador se quejó de que no sólo el Brasil de Lula y la Argentina de Kirchner, sino “también gobiernos amigos de Zelaya, como Chávez en Venezuela y Correa en Ecuador, no hicieron más que declaraciones, ¡negándose a impulsar un movimiento de masas en América Latina para derrotar a los golpistas!”
Esto es lavarle la cara a estos regímenes burgueses. Chávez, Lula y los de su calaña viven en un miedo mortal de que el proletariado surja como una fuerza independiente contra la opresión y el imperialismo, pues ello amenazaría su propio dominio de clase. Los populistas buscan maniobrar entre las diversas potencias imperialistas, y Chávez puede hacerlo más fácilmente debido a las ganancias derivadas del petróleo venezolano. Pero, independientemente de su retórica y su política, como administradores de la esclavitud asalariada capitalista, en última instancia son incapaces de romper con los imperialistas; sólo pueden renegociar los términos de su propia subordinación.
Los partidarios del FNRP de Zelaya dicen que éste “evolucionó”. Pero era y sigue siendo un político burgués, tan opuesto a la victoria de los obreros y los pobres de la ciudad y el campo como los políticos neoliberales. E, independientemente de la participación personal de Zelaya, el programa nacionalista burgués del FNRP es antitético a la independencia política de la clase obrera. En toda América Latina, lo que hace falta son partidos trotskistas construidos en la lucha política contra las muy extendidas ilusiones en el populismo y el nacionalismo. La lucha por una Federación Socialista de Centroamérica está estrechamente vinculada con la lucha obrera en México y el Caribe, así como en América del Sur y del Norte. En Estados Unidos, la clave para construir un partido obrero revolucionario es romper las cadenas que ha forjado la burocracia sindical proimperialista y que atan a la clase obrera y las minorías a los partidos del capital, y en particular al Partido Demócrata. ¡Por la revolución obrera en todas las Américas!
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/honduras.html
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2016.05.21 18:51 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional ¡Defender a Irak contra el ataque imperialista de EE.UU. y sus aliados! ¡Abajo el bloqueo hambreador de la ONU! (2 - 2) 23 de octubre de 2002

https://archive.is/DksZ2
La doctrina Bush: Los principales policías nucleares del mundo
En septiembre, la administración Bush hizo pública su “Estrategia de seguridad nacional”, una bomba diplomática que consagra el principio de la guerra “preventiva”, incluso con armas nucleares, contra cualquiera que se le ponga en el camino a EE.UU. y declara que ninguna potencia remontará jamás la enorme ventaja militar que EE.UU. ha alcanzado desde que la Unión Soviética fue destruida a través de la contrarrevolución capitalista en 1991-92. (El presupuesto militar estadounidense es ahora mayor que el de los siguientes 19 países juntos.) Esta amenaza está dirigida en primer lugar contra China, así como contra los rivales imperialistas de EE.UU. Esta nueva política representa un cambio significativo en la manera en la que EE.UU. ha dominado al mundo desde que emergió triunfante de la primera y la segunda guerras mundiales interimperialistas sobre sus rivales. Por décadas, EE.UU. ha envuelto su absoluto bandidaje en el disfraz de la “democracia” y la “liberación” de la gente de “las dictaduras”. Las Naciones Unidas con frecuencia han servido de hoja de parra “humanitaria” para el terror y la destrucción que ha desatado el imperialismo estadounidense a lo largo y ancho del mundo, desde la Guerra de Corea de 1950-53 hasta el bloqueo hambreador contra Irak.
Las quejas de los socialdemócratas y los falsos izquierdistas europeos respecto de la “unilateralidad” de EE.UU. no representan ninguna oposición clasista al imperialismo estadounidense; representan tan sólo los chillidos de estados menos poderosos y sus apologistas, que quieren un trozo más grande del botín y preferirían ser tratados de forma menos grosera. Sus maniobras en la ONU son en esencia juegos de poder para presionar un poco a los EE.UU., buscando satisfacer sus propios intereses nacionales. Lenin llamaba “guarida de ladrones” a la predecesora de la ONU, la Liga de las Naciones, y actualmente la ONU sirve para el mismo propósito: regular las disputas globales dentro del marco establecido por las potencias imperialistas más poderosas, cubriendo todas sus maniobras como misiones de “pacificación”. Hoy en día, EE.UU. se siente lo suficientemente confiado para dejar caer esta máscara y gruñir una advertencia directa: “haz lo que digo o podrías ser el siguiente”. Y de hecho lo hacen, ¡accediendo a exentar al ejército estadounidense de los tribunales internacionales que juzgan crímenes de guerra y accediendo también a las apelaciones de EE.UU. a los iraquíes para que asesinen a su jefe de estado!
El cambio de política de la Casa Blanca no es meramente una cuestión de semántica o de ausencia de sutilezas diplomáticas. Es la forma que ha tomado el “nuevo orden mundial” que surgió de la caída de la Unión Soviética. La Unión Soviética era la tierra natal de la Revolución de Octubre de 1917, la primera, y hasta ahora la única, revolución obrera victoriosa en el mundo. El sistema de explotación capitalista fue derrocado y remplazado por una economía planificada y colectivizada. Sin embargo, en ausencia de revoluciones socialistas en Alemania y otros países industriales avanzados, el joven estado obrero permaneció empobrecido y rodeado de potencias imperialistas hostiles, y los propios obreros soviéticos fueron políticamente expropiados por una casta burocrática conservadora, similar a la burocracia obrera que descansa sobre los sindicatos en los países capitalistas. León Trotsky, codirigente junto con Lenin de la Revolución de Octubre, luchó contra la degeneración burocrática de la Unión Soviética bajo Stalin y luchó por devolver a la Unión Soviética al camino del internacionalismo revolucionario. En 1933, Trotsky llamó por una revolución política para expulsar a la burocracia, al tiempo que seguía insistiendo que era deber del proletariado internacionalmente defender militarmente al primer estado obrero del mundo de los intentos internos o externos de restauración capitalista.
A pesar de la deformación estalinista, la Unión Soviética era el motor industrial y militar de todos los estados que derrocaron el dominio capitalista, desde Vietnam hasta Cuba. Sin el poderío militar soviético que lo contenga, el imperialismo estadounidense ha estado desbocado, expandiendo su presencia militar en cada continente y cada mar. Las rivalidades interimperialistas, que generalmente se subordinaban a la causa común de destruir la Unión Soviética, han pasado a un primer plano. La reelección del canciller alemán Gerhard Schröder sobre la base de su posición antiamericana sobre el conflicto en Irak (la primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en la que la Alemania capitalista ha expresado su abierta oposición a una política estratégico-militar estadounidense de importancia) es una indicación del creciente cisma en el campo imperialista. Otra es el cortejo hacia Corea del Norte por parte de Japón en septiembre, en desafío del objetivo de Bush de matar de hambre y poner en cuarentena a ese “estado delincuente”. Fox, el presidente mexicano que quiere ser el hombre de Bush en América Latina, ni siquiera puede lograr que le arrojen una migaja diplomática de la mesa de Washington en premio por sus servicios. Durante la Guerra del Golfo de 1991, Alemania y Japón pagaron, ellos solos, más del 25 por ciento del costo de la guerra, en tanto que otros aliados de EE.UU. (como Arabia Saudita) cubrieron casi todo lo demás. Sin embargo, Schröder jura que está vez no pagará ni un pfennig y Japón ha puesto en claro que tampoco planea contribuir. La recesión económica que cada vez se hace más profunda está exacerbando las tensiones entre los países de Europa Occidental, Estados Unidos y Japón. Las guerras comerciales económicas entre los bloques rivales y dentro de los mismos por la obtención de porciones más grandes del mercado mundial, conducirán en última instancia a conflictos militares.
Actualmente, EE.UU. tiene la mira puesta en arrebatar y controlar una porción mayor de la riqueza petrolera del Medio Oriente, pero el premio que busca en última instancia es China. Envalentonado por la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética, EE.UU. está incrementando la presión militar contra China —desde la expansión de las bases estadounidenses en las Filipinas hasta el establecimiento de nuevas bases en la frontera afgana—. Al mismo tiempo, EE.UU. y otros imperialistas, al igual que los capitalistas chinos de ultramar, promueven las incursiones del mercado capitalista en las “Zonas Económicas Especiales” para la explotación de libre mercado en el corazón del estado obrero deformado chino. China es uno de los siete blancos potenciales en la mira de los planes estadounidenses para un ataque nuclear preventivo, según se explica en la “Reseña de la postura nuclear” que publicó el Pentágono a principios de este año. A pesar de ello, la miserable burocracia estalinista de Beijing endosó la “guerra contra el terrorismo” de EE.UU. en Afganistan. Además, hay elementos de la burocracia que buscan convertirse en una nueva clase capitalista dominante, auxiliando a los imperialistas y a la burguesía china de ultramar en su penetración económica de China. El terrible revés sufrido en todos los niveles del progreso humano, desde la mortandad infantil y la esperanza de vida hasta la taza de alfabetización, a partir de la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética y en Europa Oriental es una advertencia para las masas trabajadoras chinas de que entregarse al “libre mercado” significa caer de lleno en la explotación capitalista y en la miseria —y más aún en el caso de China, con sus amplias extensiones de atraso económico—. Están en riesgo las conquistas de la Revolución China de 1949, que sacó a China del yugo de la dominación imperialista, terminó con la esclavitud de la mujer y mejoró enormemente las condiciones de vida de las masas obreras y campesinas a través de la creación de una economía planificada y colectivizada. Nosotros los trotskistas luchamos por la defensa militar incondicional de China —al igual que de Corea del Norte, Vietnam y Cuba— contra el ataque imperialista y la contrarrevolución interna, al tiempo que luchamos por la revolución política proletaria para expulsar a las traicioneras burocracias estalinistas que socavan los estados obreros.
La LCI empleó todos los recursos a su alcance en la lucha para detener la contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética, y en Alemania Oriental un poco antes. En ese entonces, buscamos reimplantar el comunismo auténtico de los bolcheviques de Lenin y llevar a la clase obrera el brillante análisis de Trotsky sobre el carácter contradictorio de los estados obreros deformados, para poder construir partidos revolucionarios internacionalistas que funcionaran como el instrumento necesario para defender las viejas conquistas y obtener otras nuevas. No tuvimos éxito, pero el amargo resultado de la victoria del capitalismo —un mundo mucho más peligroso de guerras y explotación imperialista desatada— hace que las luchas inmediatas resulten mucho más urgentes y fortalece nuestra determinación. En contraste, prácticamente toda la “izquierda” aulló al lado de los lobos imperialistas, al respaldar las fuerzas de la contrarrevolución en la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental. Al hacerlo, expresaron su acercamiento con sus burguesías nacionales. De ese modo, no es sorprendente que, reflejando el incremento en las diferencias entre las principales potencias imperialistas, estos “izquierdistas” hayan actuado como tamborileros a favor de los “derechos humanos” en apoyo de sus gobernantes imperialistas contra Serbia en 1999 y hoy adopten una postura “contra la guerra” que no es sino una fachada rosa para los intereses nacionales de sus propias clases capitalistas dominantes.
La falsa izquierda marcha al ritmo de sus propios gobernantes capitalistas
Es correcto oponerse al imperialismo estadounidense, pero promover la idea de que los imperialistas europeos son más benévolos y progresistas que sus rivales estadounidenses no es sino vil socialchovinismo. Sin embargo, ésta es precisamente la moneda falsa de la “izquierda” europea. De ese modo, la italiana Rifondazione Comunista (RC), la Ligue Communiste Révolutionnaire (LCR) francesa y los británicos Socialist Workers Party (SWP) y Workers Power (WP), entre otros muchos, firmaron un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes” que proclama:
“Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.”
¡Qué apelación más conmovedora a la burguesía alemana de Auschwitz, a los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, a los británicos que saquearon al subcontinente indio y dividieron el Medio Oriente, y cuyas tropas imperialistas reprimen brutalmente a los católicos en Irlanda del Norte! ¿Y qué hay de los actores secundarios de hoy, como los belgas, cuya ocupación colonial del Congo no tuvo rival en su brutalidad, o los holandeses, que subyugaron a Indonesia y también estuvieron involucrados en el tráfico de esclavos intercontinental? Y no hay que olvidar que fue la burguesía italiana la que puso campos de concentración en Libia y la que utilizó gas venenoso contra la población etíope. Además, este sangriento pasado colonial pavimentó el camino para la represión contra los inmigrantes de piel oscura por parte de los gobernantes actuales de Europa Occidental, desde el racista Rasterfahndung (un sistema que usa computadoras para fichar a las personas por su raza, principalmente a los inmigrantes musulmanes) en Alemania, hasta el terror policiaco racista institucionalizado de la campaña francesa de “Vigipirate”, las muertes por ahogamiento de refugiados albaneses que viajaban en bote provocadas por Italia, las deportaciones de personas en busca de asilo por parte de Gran Bretaña y un muy largo etcétera.
Posiblemente los “izquierdistas” firmantes de la declaración citada anteriormente sienten que sus amos imperialistas les “deben” una. Después de todo, ellos de hecho ayudaron a colocar en el poder gobiernos reaccionarios a lo largo de Europa. El SWP británico se declaró “encantado” cuando Tony Blair, el perro faldero de Bush, se convirtió en Primer Ministro por primera vez. La LCR francesa hizo una vigorosa campaña “en las calles y en las urnas” para “poner alto a Le Pen” y colocar en el poder al gaullista de derecha Jacques Chirac. El grupo cliffista alemán, Linksruck, ayudó a poner una vez más en el poder a Schröder (que aprovechó la Guerra de los Balcanes para convertirse en el primer hombre en enviar tanques del Bundeswehr fuera de Alemania desde Adolf Hitler) como un candidato antiestadounidense “a favor de la paz”. El líder de la RC italiana, Bertinotti, suelta palabrería que suena izquierdista acerca de una “huelga general europea a favor de la paz” (excluyendo notoriamente a los trabajadores estadounidenses), mientras apela simultáneamente a los jefes de estado europeos, incluyendo al derechista Berlusconi (que está aliado con los fascistas) para que se opongan a la guerra. En los hechos, Bertinotti está llamando a “una huelga a favor de la paz” por parte de los gobiernos capitalistas. Proposta y Falcemartello (la rama italiana de los grantistas británicos), acurrucados al interior de RC, se niegan a tomar un lado y defender a Irak, y promueven manifestaciones contra las bases militares estadounidenses sin dirigirse al imperialismo italiano. De hecho, Proposta respaldó al anterior gobierno de RC y la coalición “Ulivo” que invadió Albania en 1997. En el ciberespacio, Workers Power y su League for a Revolutionary Communist International (LRCI) llaman a “defender a Irak”, pero en las calles de Gran Bretaña hicieron campaña a favor de Tony Blair, que lleva a cabo la guerra contra Irak. Workers Power hizo campaña abiertamente a favor de la derrota de Serbia a manos del Ejército de Liberación de Kosovo —un instrumento del imperialismo de la OTAN durante la Guerra de los Balcanes— y apareció en una manifestación en Londres que incluía prominentemente el llamado “¡Buena suerte OTAN!”. WP también hizo la declaración demente de que “en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo, una situación prerrevolucionaria está madurando” (“La lucha para derrocar a Milosevic en Serbia”, declaración de la LRCI, 11 de agosto de 1999).
En Gran Bretaña, el SWP cliffista saca espuma por la boca contra la “guerra de Bush” y, sin embargo, apoyó la entrada de tropas imperialistas británicas a Irlanda del Norte en 1969 ¡y todavía no puede decidirse a exigir su retiro inmediato incondicional! Aunque ocasionalmente denuncian a las Naciones Unidas en sus periódicos, varios afiliados internacionales de la tendencia de Cliff constituyen el ala derecha del movimiento contra la guerra y criminalmente crean ilusiones en la ONU, cuyas sanciones contra Irak son un acto de guerra asesino. En 1990-91, el SWP organizó el Committee to Stop the War in the Gulf [Comité para detener la guerra en el Golfo] dirigido por Tony Benn, quien apoyó las sanciones de la ONU. Ahora, Linksruck ha publicado una petición en su sitio de Internet: “Apelamos al Gobierno Federal Alemán con gran preocupación: ¡Hay que hacer todo lo posible en el marco de la ONU en respuesta a los EE.UU. para evitar la amenaza de guerra!”
En Australia, la International Socialist Organisation (ISO) anunció en el número del 4 de octubre del Socialist Worker que respalda la Victorian Peace Network (VPN), un grupo contra la guerra que afirma: “Las resoluciones de la ONU sobre el desarme y los derechos humanos sólo funcionarán si son aplicadas de manera pareja, sin miedos ni favoritismos. Todas las potencias nucleares y todos los estados del Medio Oriente deben abolir sus reservas de armas químicas, biológicas y nucleares.” Éste es un llamado abiertamente proimperialista por el desarme de Irak frente al inminente ataque estadounidense y británico. Por lo que respecta a los imperialistas, sólo serán desarmados cuando sean expropiados por revoluciones obreras victoriosas. Colgándose de los faldones de liberales como el VPN, la ISO termina de nuevo en el campo del imperialismo.
De forma similar, el marcyista Workers World Party (WWP) de Estados Unidos habla de forma un poco más izquierdista en su periódico, pero en la práctica dedica sus esfuerzos a subordinar al movimiento contra la guerra a los políticos capitalistas en el Partido Demócrata del racismo y la guerra. El WWP promueve a Ramsey Clark, que fue policía en jefe en la administración de Lyndon Johnson durante la Guerra de Vietnam y hoy exige que el imperialismo estadounidense “nos guíe en el camino hacia la paz”.
Las bases militares estadounidenses a lo largo de Europa y Asia, al igual que las instalaciones de espionaje de alta tecnología como Pine Gap en Australia, se han convertido en blancos dignos de las protestas contra la guerra efectuadas por izquierdistas y sindicatos. Sería bueno que EE.UU. fuera privado de sus plataformas internacionales de lanzamiento para la guerra contra Irak. Pero, sin importar toda la palabrería electorera del canciller alemán Schröeder contra la guerra en Irak, es altamente improbable que interfiera de modo alguno con las principales bases aéreas o instalaciones militares estadounidenses a lo largo de Alemania, que alojan a unas 70 mil tropas estadounidenses. Lo que necesitamos no es un “movimiento contra la guerra” de apoyo socialchovinista a la “propia” burguesía de uno, sino una oposición revolucionaria, proletaria e internacionalista a las bases de EE.UU. y la OTAN. El Partido Obrero Espartaquista, sección alemana de la LCI, llama por el retiro inmediato de todas las tropas alemanas de los Balcanes, Afganistán y el Medio Oriente. Y mientras que gran parte de la izquierda hizo campaña a favor de la intervención imperialista en Timor Oriental en 1999, la Spartacist League/Australia se opuso a la presencia militar australiana allí desde el principio.
El grupo francés Lutte Ouvrière (L.O.) parece haberse separado del pantano e incluso denunció “la total hipocresía de los estados europeos respecto del incremento en el belicismo de Bush” (Lutte Ouvrière, 6 de septiembre). Sin embargo, L.O. no ofrece perspectiva alguna para una contienda contra la guerra basada en la lucha de clases, y mucho menos contra el reflejo local de esta campaña bélica: el incremento en el terror de estado policiaco contra los inmigrantes, los sans-papiers (inmigrantes indocumentados) y los jóvenes de “segunda generación”. L.O. ha oscilado salvajemente en los últimos meses, yendo desde el apoyo grotesco a las “huelgas” policiacas y los llamados por más policías en los barrios pobres hasta la oposición a la brutalidad policiaca. Sin embargo, en lo que es consistente L.O. es precisamente en su firme negativa a luchar por cualquier otra cosa que no sean las demandas económicas más estrechas del proletariado. De manera increíble, en meses de volantes fabriles de L.O. no puede encontrarse ni una palabra contra el racismo antiinmigrante, pero sí pueden encontrarse muchos de sus eternos balbuceos reformistas acerca de “prohibir los despidos”. De ese modo, L.O. cumple con su parte para atar a los obreros a los explotadores con la mentira de que el sistema capitalista de algún modo puede ser regulado bajo un “buen” gobierno para que sea “humanitario”.
En su compendio clásico contra la guerra, El socialismo y la guerra, escrito en 1915 en el crisol de la Primera Guerra Mundial, Lenin escribió:
“El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es el mismo: la colaboración de las clases en lugar de la lucha entre ellas, la renuncia de los medios de lucha revolucionarios y la ayuda a ‘sus’ gobiernos en su difícil situación, en lugar de sacar partido de esas dificultades en interés de la revolución.”
De hecho, el apoyo de los seudomarxistas a sus propios gobernantes, como si fueran más morales o humanos que la burguesía estadounidense, es el mismo argumento que usaron los socialdemócratas alemanes como “justificación” para “defender a la patria” y votar a favor de los créditos de guerra para el Kaiser en 1914. Este abandono de la perspectiva marxista fundamental de clase contra clase —encapsulada en el llamado inequívoco de El Manifiesto Comunista: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”— impulsó a Lenin a arrancarse la camisa sucia de la II Internacional y a construir una nueva III Internacional comunista. La traición de los socialdemócratas hizo que Lenin se diera cuenta que el oportunismo tenía una base material en el movimiento obrero mismo, particularmente entre los funcionarios sindicales que ataban su destino al sistema capitalista. La mayor contribución de Lenin al marxismo fue su conclusión de que la ruptura decisiva con los oportunistas era la precondición para que el proletariado luchara por sus propios intereses de clase y por su propio dominio de clase. Compárese este entendimiento con el oportunismo fundamental de grupos como el Comité por una Internacional de los Trabajadores de Peter Taaffe, encabezado por el Socialist Party británico, que ocasionalmente puede hacer declaraciones que suenan ortodoxas acerca de que el capitalismo es la raíz de la guerra, pero que está comprometido a apoyar a socialdemócratas como el Partido del Socialismo Democrático alemán.
Lenin explica en El socialismo y la guerra:
“Hoy la unidad con los oportunistas significa de hecho la subordinación de la clase obrera a ‘su’ burguesía nacional y la alianza con esta burguesía para la opresión de otras naciones y para la lucha por los privilegios propios de una gran potencia, constituyendo, al mismo tiempo, la escisión del proletariado revolucionario de todos los países.”
Lenin concluye que la tarea inmediata consiste en:
“[U]nir a estos elementos marxistas —por poco numerosos que sean al principio—, en recordar en su nombre las olvidadas palabras del verdadero socialismo y exhortar a los obreros de todos los países a que rompan con los chovinistas y se agrupen bajo la vieja bandera del marxismo.”
El Medio Oriente, detonador para una Tercera Guerra Mundial
Para movilizar plenamente y de manera efectiva a los obreros y a los trabajadores rurales de Irak contra el imperialismo estadounidense, es necesario que el régimen iraquí sea derrocado y remplazado por un gobierno de consejos (soviets) obreros y campesinos como el que fue establecido por la Revolución Bolchevique Rusa de 1917 bajo la dirección de Lenin y Trotsky. De ese modo, un partido leninista-trotskista en Irak hoy en día buscaría combinar la lucha por la independencia nacional contra el militarismo estadounidense con una revolución social contra los capitalistas y los terratenientes iraquíes. Los líderes árabes a través del Medio Oriente temen que una invasión estadounidense de Irak encienda el descontento social en sus propios países. Mientras tanto, Israel continúa golpeando a los palestinos, haciendo pedazos toda estructura básica de la sociedad en los Territorios Ocupados y planteando la muy real posibilidad de una expulsión masiva de los palestinos. La guerra dirigida por EE.UU. contra Irak podría proporcionar una “cubierta” a los planes genocidas de Sharon. Turquía teme que la destrucción del régimen de Saddam Hussein pueda incitar una lucha por parte del pueblo kurdo en Irak —y Turquía— por sus derechos nacionales. El Medio Oriente es un mosaico de estados artificiales cuyas fronteras fueron literalmente dibujadas por los imperialistas para que se adecuaran a sus apetitos coloniales, incluyendo el control de las vitales reservas petroleras.
La dominación imperialista ha reforzado el atraso social y la brutal represión contra las mujeres, los homosexuales y las minorías étnicas y religiosas en el Medio Oriente. La “guerra santa” antisoviética del imperialismo estadounidense en Afganistán en los años 80, junto con la bancarrota del nacionalismo árabe y las traiciones nacionalistas de los partidos comunistas estalinistas, ayudó, y no en poca medida, a alimentar el asenso del fundamentalismo islámico en el Medio Oriente. En tanto que buena parte del resto de la izquierda marchó detrás de los imperialistas y en contra de la Unión Soviética en Afganistán, nosotros, de manera única, tomamos lado con el Ejército Rojo contra los reaccionarios islámicos respaldados por la CIA. La presencia soviética trajo la esperanza de la liberación a los pueblos afganos y especialmente a las mujeres esclavizadas por el velo y la ley islámica. En ese entonces proclamamos: ¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán! ¡Extender las conquistas de la Revolución de Octubre a los pueblos afganos! Nos opusimos a la traicionera retirada de Afganistán por parte de Gorbachov y advertimos proféticamente sobre el impulso que ésta le daría a la contrarrevolución, señalando: “Es mejor luchar en Afganistan que en Moscú”.
En los centros urbanos a través del Medio Oriente hay un proletariado industrial moderno que tiene el poder social y el interés de clase para trascender las divisiones étnicas y religiosas y para barrer con el orden capitalista. La tarea es hacer al proletariado consciente de sus intereses, combatiendo todas las variantes del nacionalismo, incluyendo el nacionalismo “progresista” de la Organización para la Liberación de Palestina, y toda forma de fundamentalismo religioso. La clave es forjar una dirección revolucionaria basada en el programa de la revolución permanente de Trotsky, que enseña: “Con respecto a los países de desarrollo burgués retrazado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas” (La revolución permanente, 1929).
Trotsky enfatizó que “el destino ulterior de la dictadura [proletaria] y del socialismo dependerá, en último término, no tanto de las fuerzas productivas nacionales como del desarrollo de la revolución socialista internacional.” Hoy en día, en el Medio Oriente la lucha contra la guerra y la dominación imperialistas, y contra el opresivo dominio capitalista de los despóticos jeques, coroneles y gobernantes sionistas, no puede ser resuelta dentro de los confines de un solo país. La justicia para el pueblo palestino, la emancipación nacional de los kurdos y la emancipación de las mujeres del velo y la sharia (ley islámica), requiere que los fundamentalistas medievales en Irán y Sudán, los sangrientos carniceros en Siria e Irak, las monarquías reaccionarias en Jordania, Arabia Saudita y los estados del Golfo y los asesinos y enloquecidos gobernantes sionistas de Israel sean todos barridos. ¡Todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN y los demás imperialistas fuera del Medio Oriente! ¡Israel fuera de los Territorios Ocupados! ¡Defender al pueblo palestino! ¡Por una república socialista del Kurdistán! ¡Por una Federación Socialista del Medio Oriente!
Estas luchas deben ser enlazadas a la lucha por la revolución socialista en los países capitalistas avanzados de Europa, Norteamérica y Japón. A lo largo de los centros imperialistas, los trabajadores inmigrantes y sus hijos representan un puente viviente que conecta la lucha de clases entre las metrópolis y las antiguas colonias, y enlaza a los inmigrantes racialmente oprimidos con el poder del proletariado en su conjunto. Una lucha contra la guerra y contra la opresión racial y nacional no puede ser llevada a cabo con la política de compromisos empujada por los socialdemócratas, los exestalinistas y sus colas en la llamada “extrema izquierda”. La lucha contra la guerra presupone un instrumento revolucionario de combate: un partido trotskista internacional. Ésta es la tarea a la que está dedicada la Liga Comunista Internacional.
La vasta maquinaria de la muerte en manos de los imperialistas es una medida del enorme progreso científico y tecnológico que la Revolución Industrial hizo posible. Hoy en día, la ciencia y la tecnología son empleadas principalmente para allanar el camino a la extracción de ganancias por parte de la burguesía, a través de la aplastante explotación de la abrumadora mayoría de la población mundial, amenazando la existencia misma de la civilización humana. Para hacer que la ciencia y la tecnología actúen en bien de la humanidad se necesita arrancar los medios de producción de las manos de los gobernantes capitalistas imperialistas y crear una economía planificada internacional. Sólo de esta forma podrá empezarse a satisfacer las necesidades de los miles de millones de trabajadores que actualmente están condenados a una terrible y embrutecedora pobreza, y podrá acabarse con la amenaza de la guerra de una vez por todas. Sólo la revolución socialista puede acabar con la guerra imperialista: ¡Reforjar la IV Internacional de Trotsky, partido mundial de la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Irak-lci.htm
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2016.05.21 15:42 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (1 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Aunque las polémicas contenidas en esta Declaración se refieren a grupos seudosocialistas europeos, estas pueden ser aplicadas a grupos mexicanos como el reformista Partido Obrero Socialista y la centrista Liga de Trabajadores por el Socialismo (hermana menor del PTS argentino) que toman el lado del ELK de Kosovo y la OTAN, rehusándose a defender a Serbia —es decir, Clinton pone las bombas y el POS y la LTS la demagogia “socialista”. Por otro lado, están los estalinoides de la Tecla Indómita y liberales de La Nave Va que se oponen a los bombardeos imperialistas pero desde una perspectiva meramente nacionalista y reformista.
La guerra imperialista contra Serbia es ya la mayor conflagración militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Habiendo golpeado a Serbia por semanas con bombas y misiles crucero, hay un crescendo progresivo entre los imperialistas occidentales para una invasión a gran escala de los restos de la república de Yugoslavia dominada por Serbia. Una vez más los Balcanes se han convertido en el barril de pólvora de Europa, llevándonos a todos un paso más cerca de una nueva guerra mundial. Como internacionalistas proletarios luchando por construir un partido mundial de la revolución socialista, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) dice: ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera! ¡Defender a Serbia contra el ataque de los EE.UU. y la OTAN! ¡Abajo con las sanciones económicas de las Naciones Unidas! ¡Todas las tropas de EE.UU., la ONU y la OTAN, fuera de los Balcanes!
Una declaración fechada el 25 de marzo de la Spartacist League/U.S. afirmó:
“Cada golpe contra el imperialismo estadounidense en los Balcanes ayudará a debilitar al enemigo de clase, proveyendo así una abertura para que la clase obrera y los oprimidos luchen contra el torrente de ataques asestados por Wall Street y sus agentes políticos, los partidos Demócrata y Republicano. Luchamos por construir el partido obrero revolucionario multirracial, forjado en el crisol de la lucha de clases, que es el instrumento necesario para dirigir a la clase obrera hacia el derrocamiento de este sistema entero basado en el racismo, la explotación y la guerra a través de una revolución socialista que le arranque la industria y el poder a un pequeño puñado de individuos asquerosamente ricos y cree una economía socialista igualitaria.”
En Europa, los brutales ataques imperialistas a Serbia están siendo llevados a cabo por gobiernos capitalistas encabezados por socialdemócratas y exestalinistas. Como el historiador militar Clausewitz dijo una vez, la guerra es la continuación de la política por otros medios. Habiendo demostrado su lealtad a la burguesía en casa al imponer la austeridad capitalista racista, hoy los socialdemócratas son incluso más vigorosos que sus predecesores de derecha haciendo el trabajo sucio del imperialismo en el extranjero. El Berliner Zeitung (25 de marzo) observó: “que un gobierno roji-verde haya mandado unidades del Bundeswehr a una intervención militar por primera vez desde la fundación de la República Federal ha salvado al país de un improductivo conflicto ideológico y político.” Al principio de la guerra las secciones de la Liga Comunista Internacional publicaron inmediatamente declaraciones desenmascarando la propaganda de guerra imperialista y buscando movilizar a los trabajadores del mundo contra sus “propias” burguesías.
La destrucción del estado obrero degenerado soviético dio paso a un agudo incremento en las guerras regionales y en las aventuras militares imperialistas, mientras un nuevo nacionalismo virulento se volvía el motor de la contrarrevolución. Los conflictos interimperialistas, previamente mantenidos a raya por la necesidad de una alianza antisoviética común estallaron de nuevo. Bajo la superficie de la actual unidad de los “aliados” de la OTAN en el bombardeo a Serbia se encuentran rivalidades imperialistas fundamentales en aumento, expresadas en la creciente guerra comercial entre EE.UU. y Europa, al igual que Japón. El mundo post-soviético se parece cada vez más al mundo de antes de 1914. Fueron las maquinaciones imperialistas atizando los odios nacionalistas en los Balcanes las que llevaron directamente a la Primera Guerra Mundial.
Hoy, el bombardeo de la OTAN es un detonador para una conflagración internacional más grande y todavía más sangrienta, que potencialmente arrastraría a Grecia, Turquía y Rusia. Mientras actúa como un policía blando para la OTAN, la denuncia de la Rusia capitalista del ataque militar de EE.UU. y la OTAN en Serbia está en línea con sus ambiciones de afirmarse como un poder imperialista regional. Tanto Rusia como EE.UU. tienen arsenales nucleares enormes, y EE.UU. ya ha mostrado su disposición de utilizar estas armas con la incineración nuclear de Hiroshima y Nagasaki en 1945. ¿Quién puede imaginar que los franceses, los ingleses o los israelíes serían algo más restringidos? El capitalismo es un sistema irracional, y el ímpetu demente de obtener ganancias y poder inherente a este sistema llevará inevitablemente a una tercera guerra mundial nuclear si no es detenido mediante la revolución proletaria internacional.
Los imperialistas hacen llover terror sobre Yugoslavia
La guerra de la OTAN contra Serbia no tiene nada que ver con los “derechos humanos” o la defensa de la población albanesa de Kosovo contra la “limpieza étnica”. Esta guerra no se trata de los albano-kosovares, es una guerra de dominación hecha para realizar los planes estadounidenses a largo plazo de insertar una presencia militar substancial de EE.UU. y la OTAN en Serbia domando o desplazando, si es necesario, a Milosevic. ¿Desde cuándo se preocupan los imperialistas por los pueblos oprimidos? Cientos de miles de inmigrantes son deportados cada año por los gobiernos europeos. De hecho, estos mismos gobiernos entraron en virtual frenesí al pensar que tendrían que abrir sus fronteras a los refugiados de Kosovo.
La LCI sigue la tradición de V.I. Lenin, cuyo “El socialismo y la guerra”, un poderoso manual de internacionalismo proletario escrito en 1915 y circulado clandestinamente entre obreros y soldados a lo largo de Europa, enseña:
“Los partidarios de la victoria del propio gobierno en la presente guerra, lo mismo que los partidarios de la consigna ‘ni victoria ni derrota’, adhieren unos y otros al punto de vista del socialchovinismo. Una clase revolucionaria no puede dejar de desear la derrota de su gobierno en una guerra reaccionaria y no puede dejar de ver que las últimas derrotas militares pueden facilitar su caída.”
Lenin hizo hincapié en que en caso de una guerra imperialista contra una nación pequeña o un pueblo semicolonial, es deber de la clase obrera no sólo luchar por la derrota del “propio” gobierno, sino también defender a las víctimas de la agresión imperialista. En la presente guerra, estamos por la defensa militar de Serbia, sin darle una pizca de apoyo político al régimen de Milosevic. Llamamos por el derecho a la autodeterminación de la población albanesa de Kosovo contra el régimen serbio-chovinista en Belgrado hasta que los separatistas albaneses se convirtieron simplemente en un peón de los designios predadores de la OTAN. Para los marxistas, el derecho democrático de la autodeterminación de los albaneses de Kosovo está ahora necesariamente subordinado a la lucha contra el bombardeo imperialista y la amenaza de invasión.
De hecho, el baño de sangre multilateral nacionalista en los Balcanes fue instigado directamente por los imperialistas en su carrera para destruir a la antigua Yugoslavia a través de la contrarrevolución capitalista. La República Federal Socialista de Yugoslavia nació de la Segunda Guerra Mundial, cuando los partisanos comunistas de Tito lucharon contra la ocupación del Wermatch alemán nazi al igual que contra la Ustasha fascista croata y los monárquicos chetniks serbios. Los partisanos de Tito fueron la única fuerza en Yugoslavia durante la guerra que se opuso al comunalismo. Pero los ideales socialistas y democráticos a los que el régimen de Tito apelaba públicamente fueron enterrados por las deformaciones burocráticas y las limitaciones inherentes al estalinismo, con su programa de construir el socialismo en un solo país. Tito introdujo el “socialismo de mercado”, que abrió a Yugoslavia a la economía imperialista y reforzó las disparidades entre las diversas regiones, alimentando el nacionalismo que resurgía.
Después de la muerte de Tito, la burocracia comenzó a fracturarse a lo largo de líneas nacionales. Milosevic, que promovió las “reformas de mercado” al frente del banco central, comenzó su carrera política apelando al chovinismo por una “ Serbia mayor” particularmente contra los albaneses de Kosovo. En esto, encarnaba el nexo entre la restauración capitalista y el nacionalismo. Pero Milosevic no estaba solo en este sentido. Su contraparte croata, Franjo Tudjman, idolatra a la Ustasha fascista de la Segunda Guerra Mundial —un títere de los nazis alemanes— y el líder bosnio Alija Izetbegovic es un nacionalista rabioso y un reaccionario islámico. Los marxistas se oponen al veneno del nacionalismo y luchan por la unidad clasista de los trabajadores de Serbia, Croacia, Eslovenia, Bosnia, Macedonia, Montenegro y Kosovo para derrocar a todos los sangrientos regímenes nacionalistas de la región, desde Milosevic a Tudjman. ¡Por una Federación Socialista de los Balcanes!
La crisis terminal de la Yugoslavia titoista vino a principios de 1991, cuando los gobiernos nacionalistas de derecha recién electos en Croacia y Eslovenia declararon su secesión del estado federado. Alemania entró en escena para aplanar a sus aliados Europeos para que reconocieran su independencia. EE.UU. se unió entonces a Alemania poniendo todo su peso detrás de una Bosnia independiente bajo la dirección de fuerzas nacionalistas musulmanas. En Croacia, los Estados Unidos y Alemania proveyeron al régimen fascistoide de Tudjman no sólo con grandes cantidades de armamento moderno, sino también con entrenamiento y asesores de alto nivel. Esto le permitió al ejército croata a mediados de 1995, en conjunto con el ataque aéreo de la OTAN, derrotar a las fuerzas serbias. Cientos de miles de serbios fueron expulsados por las fuerzas croatas en el mayor acto individual de “limpieza étnica” de la guerra. Al mismo tiempo, EE.UU. financiaba y armaba secretamente a los asesinos fundamentalistas islámicos en Bosnia incluyendo a los asesinos muyajedin que lucharon contra el ejército soviético en Afganistán.
Euro “socialistas”
La guerra es una prueba decisiva para los revolucionarios. Trotsky insistió en que una posición proletaria en la guerra requería “una ruptura verdadera y completa con la opinión pública oficial sobre la cuestión más candente de la ‘defensa de la patria’.” La falsa izquierda prueba el punto de Trotssky por la negativa. Se unen al grito de guerra imperialista sobre el “pobrecito Kosovo” mientras rechazan la defensa de Serbia, cuyo derecho mismo a la existencia nacional está bajo el ataque de los poderes imperialistas. A pesar de una chapa pacifista de oposición al bombardeo, marchan unidos detrás de los objetivos bélicos de sus propios imperialismos y de los gobiernos socialdemócratas o frentepopulistas, cuyas elecciones apoyaron. El camuflaje: detener el bombardeo de la OTAN; el mensaje: váyanse a la guerra en los Balcanes con tropas terrestres bajo el control de la Unión Europea (UE). Para los izquierdistas de la “muerte del comunismo” de hoy, que hace mucho abandonaron toda convicción en la capacidad revolucionaria del proletariado, ¡los sanguinarios imperialistas —estén bajo la bandera de la ONU, de la UE o de la OTAN— son el medio para llevar los “derechos humanos” a los oprimidos del mundo!
En su propaganda supuestamente “antibélica”, la “izquierda” europea está actuando simplemente como el vocero de sus propias burguesías imperialistas, cuyos intereses ciertamente no son los mismos. “La asociación con la OTAN en la crisis yugoslava es simplemente una capa que cubre las grandes diferencias entre los EE.UU. y sus aliados europeos” dijo un antiguo oficial de la ONU al Chronicle de San Francisco. El mismo artículo (15 de abril) citó a un rango de personas de izquierda a derecha “que veían la intervención en Kosovo como un esfuerzo apenas disfrazado de imponer la voluntad de Washington en el futuro de Europa.” En Francia, el Chronicle notó: “los comentarios en los periódicos son tan constantemente hostiles a EE.UU. que un lector bien podría imaginar que París está en guerra con el Pentágono y no contra el ejército yugoslavo”, mientras el antiguo canciller alemán Helmut Schmidt se quejó de estar “agarrado del cuello por los estadounidenses”.
Así, la “izquierda” abre terreno a su propia clase dominante capitalista: su “antiamericanismo” es un substituto barato y un obstáculo al internacionalismo proletario antiimperialista. Nadando con la corriente de la “opinión pública” burguesa, las consignas de la “izquierda” coinciden con la de los fascistas descarados; por ejemplo, en Alemania los nazis levantan el llamado “¡Ni una gota de sangre alemana por intereses extranjeros!”.
Probablemente los más descarados de los “izquierdistas” pro-guerra sean los antiguos partidos estalinistas, ejemplificados por el PC francés, que está desde luego en el gobierno. Titulado: “Europa y Francia deben participar en la construcción de la paz”, un folleto firmado por el PCF junto con la Ligue Communiste Revolutionnaire (LCR) en Rouen se quejaba de que el bombardeo de la OTAN no se ha desecho de Milosevic: “¡Milosevic aún está en su lugar! ¡Los albaneses están siendo cazados o masacrados! Estos son los primeros resultados de la aventura militar. En contraste, la paz en la región implica apoyo activo y determinado a las débiles fuerzas sociales y democráticas que luchan contra las dictaduras nacionalistas y por los derechos de las minorías étnicas.”
Los falsos trotskistas de la LCR, la organización francesa del Secretariado Unificado (S.U.), son más explícitos al tocar los tambores de guerra en su propia prensa. La LCR llamó abiertamente por la intervención militar imperialista en Kosovo bajo la Organización para la Cooperación y Seguridad de Europa (OSCE) —un bloque militar dominado por Europa— o las Naciones Unidas. En su número del 1§ de abril, Rouge declaró:
“La OTAN no era la única, y sobre todo no la mejor, pieza clave para un acuerdo. Las condiciones para una fuerza policiaca multinacional (compuesta principalmente de serbios y albaneses) podrían ser encontradas bajo el auspicio de la OSCE para hacer cumplir un acuerdo de transición.”
A la semana siguiente una declaración de Rouge llamaba por un acuerdo con Serbia que pudiera ser vigilado por “una fuerza multinacional bajo el control de la ONU”. La ONU —verdaderamente una cueva de ladrones y sus víctimas— ha sido un instrumento del militarismo imperialista desde la guerra de 1950-53 contra el estado obrero deformado de Corea del Norte hasta la masacre de decenas de miles de iraquíes en la guerra de 1991 en el Golfo Pérsico.
El S.U. de Alain Krivine está actuando como el vocero de los intereses del imperialismo francés, contraponiendo a la intervención de la OTAN dominada por EE.UU. el llamado por una fuerza expedicionaria imperialista Europea en los Balcanes. Rifondazione Comunista (RC) en Italia y el PDS en Alemania (al igual que algunos miembros del SPD, como el expresidente del partido, Oskar Lafontaine) promueven mucho el mismo tipo de antiamericanismo. Aunque el gobierno de EE.UU. es la principal potencia militar imperialista, este intento de pintar a los estados imperialistas europeos como más benévolos que los EE.UU. no es sino vil socialpatriotismo. ¿Supuestamente, entonces, la burguesía alemana de Auschwitz es moralmente mejor que su contraparte estadounidense? ¿Y qué hay de la sucia historia del colonialismo francés en Argelia e Indochina o la historia del imperio británico de saqueo y asesinato en Irlanda, el subcontinente indio y el Medio Oriente? Y fue la burguesía italiana la que inventó los campos de concentración en Libia, la que usó por primera vez gas venenoso contra la población etiope y la que llevó a cabo innumerables actos de carnicería en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.
La organización seudotrotskista francesa Lutte Ouvrière (LO) tiene una bien merecida reputación por adaptarse a los atrasados prejuicios de la clase obrera al ignorar la opresión especial, ya sea ésta opresión de la mujer, homofobia, racismo o la cuestión nacional en Francia, ya que junto con el resto de la falsa izquierda niega el derecho a la autodeterminación de los vascos en Francia. Pero ellos también se han vuelto repentinamente campeones del derecho a la autodeterminación del pueblo de Kosovo. En una editorial en su número del 9 de abril, el líder de LO Arlette Laguiller escribe: “Si el gobierno francés, al igual que otros gobiernos occidentales, estuviera ayudando realmente a los kosovares, sería evidente y no veríamos las líneas interminables de refugiados que vemos en la TV.” A pesar de su supuesta oposición a los ataques militares de la OTAN, la lógica de esta posición es que los imperialistas deberían intervenir más decididamente y aplastar realmente a los serbios. Satanizando a Milosevic —en vez de a los imperialistas— como el principal enemigo en este conflicto, LO sirve como un apologista de izquierda para la burguesía.
En la misma línea, la minúscula International Bolshevik Tendency (IBT), que desprecia la independencia de Quebec y es notoria de manera más general por su indiferencia ante los derechos de los pueblos oprimidos, como los católicos de Irlanda del Norte, hoy aúlla por la “independencia para Kosovo” —aparentemente sólo luchan por la independencia de aquellos que tienen patrocinio imperialista—.
En Italia, Rifondazione predica confianza en la ONU y llama por una conferencia de potencias capitalistas europeas para resolver la crisis de los Balcanes. RC se revuelca en el antiamericanismo para darle una coartada a su apoyo a su propia clase gobernante. El llamado de RC para cerrar la base aérea de la OTAN en Italia es levantado desde la perspectiva del nacionalismo italiano y en el interés de una Europa capitalista más fuerte dirigida contra sus rivales imperialistas (como EE.UU.). Nosotros los trotskistas apelamos no al estado burgués, sino al proletariado italiano para movilizar acciones obreras contra las bases de EE.UU. y la OTAN, desde las que está siendo lanzada una guerra mortal contra los intereses de todos los trabajadores —serbios, italianos, albaneses y estadounidenses—. Nosotros decimos: ¡Aplastar a la alianza contrarrevolucionaria de la OTAN a través de la revolución obrera!
Un suplemento de cuatro páginas del 10 de abril de Proposta, la flácida “oposición de izquierda” de RC no llama nunca por el retiro inmediato de las tropas italianas de los Balcanes. Proposta apoyó al previo gobierno burgués de “Olivo”/RC que invadió Albania.
El socialchovinismo es la defensa del “interés nacional”; es decir, llamar a la clase obrera a identificarse con los fines imperialistas de la clase dominante capitalista. Significa el abandono explícito de la lucha de clases por parte de los dirigentes sindicales procapitalistas. Así, los burócratas italianos del Cgil-Cisl-Uil retiraron su llamado a una huelga de ferrocarriles apenas estalló la guerra. ¡Los trabajadores serbios no son los enemigos de los trabajadores ferroviarios italianos! ¡El principal enemigo es la burguesía italiana!
Como afirmó Lenin: “El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es uno y el mismo: la colaboración de las clases en vez de la lucha entre ellas, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a ‘su’ gobierno en la difícil situación por la que atraviesa, en lugar de la utilización de sus dificultades para la revolución.” Los líderes sindicales reformistas son sobornados con las migajas de las ganancias capitalistas. En Francia los sindicatos obtienen más ingresos del estado y los capitalistas que de sus miembros. Grupos seudoizquierdistas como LO y la LCR emulan esta corrupción política tomando sus subsidios financieros del estado burgués. ¡Pero el que paga las cuentas dicta el compás político! ¡Luchamos por la completa independencia de los sindicatos del estado burgués!
Bajo el impacto de una guerra de gran importancia en Europa, que involucra a las potencias imperialistas, presencíamos el espectáculo de los “revolucionarios” y “los antiimperialistas” de otros tiempos, uniéndose a las marchas proimperialistas de guerra. Los centristas de Workers Power se unieron a la profundamente laborista Alliance for Workers Liberty [Alianza por la Libertad de los Trabajadores] en una marcha de “Ayuda obrera a Kosovo” el 10 de abril, que estaba dominada por banderas de la OTAN y albanesas y con pancartas que gritaban “buena suerte, OTAN” y “OTAN, es ahora o nunca”. La “Ayuda obrera a Kosovo” está moldeada en la “Ayuda obrera a Bosnia”, iniciada en 1993, que, bajo la guisa de proveer ayuda humanitaria a los trabajadores en Bosnia, promovió el apoyo al gobierno Bosnio musulmán y trabajó hombro con hombro con las tropas de la ONU en la guerra fratricida entre serbios, croatas y musulmanes por lo que sirvió como el disfraz para la intervención militar imperialista dirigida en contra de los serbios bosnios.
Una declaración distribuida en una reunión pública el 30 de marzo en la ciudad de Londres por la internacional de WP, la League for a Revolutionary Communist International (LRCI, Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria), llamó a defender a los serbios contra el ataque de la OTAN —¡“aunque no en Kosovo al que no tienen el derecho de ocupar”!—. Al mismo tiempo, WP alienta a los separatistas albaneses “a tomar ventaja total del bombardeo imperialista para expulsar a las fuerzas ‘yugoslavas’”, y añaden “si la principal preocupación [de Clinton y de Blair] fueran los kosovares reconocerían su estatidad, y le darían al ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) las armas para expulsar a las tropas serbias”. Esto es una descarada apelación a los imperialistas de la OTAN.
Workers Power ha apoyado de hecho cualquier fuerza reaccionaria en los Balcanes (incluso en Serbia) siempre y cuando esté opuesta a Milosevic, el principal enemigo actual de los imperialistas. Así, en junio de 1991 cuando el IV Reich alemán estaba maquinando la destrucción del estado obrero deformado yugoslavo, llamaron por el reconocimiento inmediato de las declaraciones de independencia capitalistas restauracionistas de Eslovenia y de Croacia. Un año después, el afiliado austríaco de WP, el ArbeiterInnenstandpunkt, estuvo involucrado en un “frente unido” con la rama local del Renacimiento Nacional Serbio de Vuk Draskovic, una organización de monarquistas gran serbios y chetniks, en aquel entonces en oposición a Milosevic. Durante los ataques aéreos de la OTAN en 1995, WP se negó incluso en papel a defender a los serbios bosnios en contra del imperialismo.
No podría ser más claro que los falsos izquierdistas son socialchovinistas cuya línea de fondo es apoyar las metas de la guerra imperialista en los Balcanes, pese a las contorsiones teóricas que hacen al tratar de reconciliar su oposición de palabra a la OTAN con su apoyo al separatista Ejército de Liberación de Kosovo, que es ahora un simple peón de la OTAN. En contra de los socialchovinistas de estas épocas, Lenin polemizó contra Karl Kautsky, un líder central del SPD alemán quien durante la primera guerra interimperialista mantuvo “fidelidad de palabra al marxismo con la subordinación, en los hechos, al oportunismo”. Lenin escribe que “Kautsky ‘concilia’ el pensamiento fundamental del socialchovinismo, la aceptación de la defensa de la patria en la guerra actual, con una supuesta concesión a la izquierda, bajo la forma de abstención al votarse los créditos, con la manifestación verbal de una postura oposicionista, etc.” (Lenin, “El socialismo y la guerra”, 1915). Pero los “izquierdistas” de nuestros días, como Workers Power, están ciertamente mucho más a la derecha de Karl Kautsky.
Fue necesario el inicio de la primera guerra imperialista mundial (la Primera Guerra Mundial) y una orgía de chovinismo para destrozar a la II Internacional y para que los “socialistas” de aquella época dirigieran a la clase trabajadora a la matanza. Hoy, conforme son arrojadas las primeras bombas sobre los pueblos de los Balcanes, los que se hacen pasar por la “izquierda” ya se habían postrado desde antes ante su propio imperialismo. Frente a la Primera Guerra Mundial, Lenin llamó a los obreros a hacer de la guerra interimperialista una guerra civil en todos los países beligerantes, exigiendo una escisión de los auténticos socialistas de la II Internacional.
La postración ideológica de la falsa izquierda ante el imperialismo refleja sus muchos años de apoyo al imperialismo occidental contra la Unión Soviética en nombre de la “democracia” y “los derechos humanos”. Mientras existieron la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental, como trotskistas, llamamos por su defensa militar incondicional contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Luchamos por una revolución política proletaria para echar a las burocracias estalinistas nacionalistas. En contraste, la falsa izquierda apoyó a todo tipo de fuerzas procapitalistas en el nombre del “antiestalinismo”. El capitalista de estado Socialist Workers Party británico (SWP, Partido Obrero Socialista) de Tony Cliff y sus satélites, y falsos trotskistas como el S.U. y Workers Power (éste último con algunas contradicciones) todos se opusieron a la intervención del Ejército Rojo en Afganistán, el último acto objetivamente progresista de la burocracia del Kremlin. A principios de los 80 se unieron en ferviente apoyo a la Solidarnosc polaca patrocinada por la CIA y el Vaticano, que estuvo en la primera línea de la campaña por la restauración capitalista en Europa Oriental. Una década más tarde, todos estos grupos vitorearon a Yeltsin y sus “demócratas” proimperialistas mientras lanzaban la contrarrevolución que destruiría la Unión Soviética.
El SWP, que se regocijó cuando el nuevo laborismo fue electo, sigue al laborismo de “izquierda” de Tony Benn, al decir, “Tony Benn se opuso a la guerra de las Malvinas, a la Guerra del Golfo y a esta guerra” (folleto del SWP, “Alto a la guerra”, abril de 1999). Tony Benn es un nacionalista de la “pequeña Inglaterra” quien llamó por sanciones de la ONU durante la Guerra del Golfo y que ahora se queja de que el bombardeo no tiene la autorización de la ONU. Mientras tanto, la prensa del Socialist Party (antes “Militant”) llama por la “acción obrera para derrocar a Milosevic” (Socialist, 16 de abril) mientras que, no es necesario decirlo, nunca llaman a los obreros británicos a derrocar al capitalismo británico.
Políticamente aparte de la multitud británica del “pobrecito Kosovo”, está el Socialist Labour Party (SLP, Partido Laborista Socialista), dirigido por el lider de los mineros, Arthur Scargill. Un comunicado de prensa del SLP del 24 de marzo, cita a Scargill y tacha correctamente al Primer Ministro del Partido Laborista, Tony Blair, de asesino. Señalaba la hipocresía de los imperialistas, indicando que “la Gran Bretaña sigue ocupando parte de Irlanda”. Sin embargo, la declaración de Scargill de que el bombardeo se realiza “sin siquiera la hoja de parra de una resolución de seguridad de las Naciones Unidas” implica confianza en esa institución de los imperialistas. Una declaración más izquierdista hecha por el Normanton Constituency del SLP se titula: “Defender a Yugoslavia e Irak —Luchar contra el imperialismo”. La declaración señala correctamente al New Labour Party de Blair como “antiobrero, proimperialista”. Dice, “Nosotros creemos firmemente en el principio del derecho de las naciones a la autodeterminación, y en el caso de Yugoslavia eso significa el derecho de una nación soberana a resolver sus propios problemas.” Sin embargo, las dos declaraciones del SLP son acríticas sobre el virulento chovinismo serbio de Milosevic.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
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2016.02.28 20:00 jmbbao Mentiras masónicas

Estaba leyendo en una web freemasona lo que allí tienen y es alucinante el ńumero de mentiras por párrafo. Tan solo voy a copiar el primer párrafo y desvelaros las incorrecciones:
A famous philosopher once said, "Bees will not work except in silence; neither will virtue work except in secrecy."
Fijaos qué forma tan sutil de decir que el secreto es bueno. El primer juramento nada más entrar es el de que no desvelarás nada. Y en la web lo ponen como algo bueno, cuando obviamente donde hay secreto es porque si los otros se enterasen te quemaban vivo. Las gilipolleces que te van a enseñar en los tres primeros niveles obviamente no son nada que merezca el quemarte vivo, me refiero a los secretos de los altos niveles donde todo es pura corrupcion y mantenerla.
The Masons (also known as the Freemasons) have been around almost since the beginning of time as their history will tell you.
Esto es de una web freemasona y lo de arriba es una mentira total. Los masones no han estado "desde el comienzo de la historia" sino que esas "enseñanzas" (distorsiones satánicas) que se pasan en los altos niveles de la masonería (los niveles bajos son puro escaparate hacia el exterior y tener enredados a los que ponen el dinero, eso sí dándoles algún favor como contactos, yo te ayudo en esto y tu me compras solo a mi y tal). Lo que sí ha estado desde los primeros tiempos de la historia es la hipnosis y el contacto con los espíritus. Los que contactaban con los espíritus para recibir enseñanzas es lo que derivó en enseñanzas de un único dios, los que contactaban con espíritus que demandan caos y sacrificios y tal, se tuvieron que ocultar y cambiar de nombre y de eficie a la que adoraban, pero siempre es Moloch en sus diferentes formas de toro, buho, carnero, serpiente. La freemasonería es la más moderna y se creó poquito antes de la independencia de USA. Se creó como "libre" de la vieja masonería satánica de Europa, pero con el tiempo la freemasonería se volvió de nuevo a lo que es la masonería europea: culto al mal (como siempre me refiero a los niveles altos, en los primeros niveles no hay más que enseñanzas gilipollas, te muestran un signo y te dicen una mentira sin sentido que hasta cuesta recordar, una mentira para confundir por si dejas el tema que lo que digas no se vea como que allí ocurre nada grave. Tan solo los que han dejado de los grados altos son por tanto con información real, el resto son una amalgama de gilipolleces (aunque bueno, tienen sexo de vez en cuando así que no les verás estar mal del todo en estos bajos niveles).
They started out as members of the stonemason craft and, through the years, developed into an organization open to every man, regardless of his occupation.
Te acaban de decir que cualquiera puede entrar sin importar la ocupación. Pues inténtalo a ver, luego pones aquí que ha ocurrido. Nadie que no esté en posiciones claves de poder o ingente dinero puede entrar. Y entrando solo entras como un puto peon trabajando para la mafia satánica que realmente te usan como una marioneta. Si eres juez entras, si eres jefe de un periodico entras, si eres naranjito y tienes un partido político que apoye al ibex entras. Eso sí, existen algunas logias masónicas diseñadas especialmente como desinformación de que "cualquiera puede entrar", como por ejemplo una especial para las mujeres no recuerdo ahora el nombre pero creo que es algo así como hermanas de Isis. Esto fue para acallar quejas sobre la discriminación a la entrada de mujeres en plena revolución donde la mujer consiguió votar y resto de derechos. Era un ataque a los grupos masónicos presentes en las universidades a las que las mujeres no podían acceder. Primero se disolvieron dichos grupos (pasando realmente a estar no disueltos pero reunirse clandestinamente ahora) pero luego idearon crear grupos satélites donde cualquiera que desee entrar le dejan entrar (obviamente los jueces van al grupo principal y un barrrendero a estos satélites donde les dan tanta parida seguida que si el tipo aguanta más de 10 dias con semejante gililpollez es que no tiene cerebro, al final se va pensando que todo es una gillipollez).
Their goal is to come together to promote a better society and a better world.
Esta es buena eh? La meta es que los masones hermanos jueces liberen a cualquier mason hermano en un juicio. Que los hermanos masones políticos pasen leyes diseñadas para favorecer y enriquecer al resto de hermanos masones. Todo pura corrupcion y ayudarse entre ellos y repartirse el botin (que por cierto ya sabemos que el dinero público no es de nadie que no recuerdo ahora quien lo dijo si del pp o el psoe). Y en los niveles superiores tienen ademas las tareas de reducir la poblacion mundial y crear guerras y muerte (ya he explicado en otros posts el por qué y en este no quiero hacerlo, así lo puede leer hasta tu hijo pequeño).
Their stance is that works of good quality and high merit can only be accomplished in silence, or through secret acts.
No hay nada mejor que el secreto para que las cosas funcionen. Dame un respiro...
Because of this level of secrecy, though, hundreds of myths and mysteries have appeared in popular culture.
Vaya, por Dios. Leyendas urbanas que se diría ahora.
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2015.03.25 15:22 Mayordeedad Hay que ganar las elecciones generales. La importancia de la imagen: autocrítica e identidad

La realidad es que la desinformación, la manipulación y la mentira hacen mucho daño, generando el principal y mayor problema al que nos enfrentamos: el miedo y la desgana calan en gran parte de la población. Sed sinceros: ¿quién no conoce a una, varias o muchas personas que creen que Podemos es ETA, Venezuela, comunismo, ruina, expropiación de segunda vivienda, etc?
¿Cómo se cambia esa opinión a gran escala?
- Vía redes sociales: ahí somos líderes indiscutibles, hay que seguir peleando, mantenerse. Pero este es un frente ganado y en el que vamos en cabeza.
- Vía educación: es crucial e imprescindible, pero es una solución a largo plazo y el objetivo ahora es tomar el poder y ganar las Elecciones Generales, recordáis ¿verdad? En absoluto hablo de renunciar a ello, pero no nos hará ganar las elecciones generales ahora ni dentro de 4 años.
- Vía medios de comunicación tradicionales: nuestro discurso, formas, actitudes y fallos comunicativos están extremadamente trillados. Hay que revisar la estrategia comunicativa YA.
El discurso contra la corrupción y falta de humanidad de la élite política y financiera ha dado sus frutos, pero me temo que se ha agotado. Ahora, el quid de la cuestión es convencer a otra parte del electorado explorando otras vías. Sí, hubo un boom brutal de Podemos; como partido atrapalotodo, pareció empezar a construir una mayoría social, que con el paso del tiempo y la repentina emergencia de Ciudadanos, corre peligro de quedar a medias y enmarcado a la izquierda.
¿Aún queremos ser un partido transversal o nuestro discurso es sólo una excusa para evitar mencionar los orígenes, propuestas y comportamientos de izquierda que indudablemente tenemos?
Si queremos convertirnos en la primera fuerza política para las elecciones generales de 2015-2016, e intentarlo y participar de cara a las autonómicas y municipales precedentes, debemos ahondar en una de las principales características de Podemos: la escucha activa. Seguir tomando el pulso a la ciudadanía en general, y no sólo a la ciudadanía de izquierda a la que se le ha restado la parte derecha que ha empezado a ver a Ciudadanos como una opción más afín.
¿Gana Podemos apoyos diciendo a la gente lo que quiere oír? Sí. ¿es esto malo? Por supuesto que no, siempre que se mantenga el realismo en todo momento y lo que se diga implique la previa escucha activa antes mencionada. Los líderes deben ser portavoces de la gente. ¿Por qué la democracia representativa está en profunda crisis? Porque los ciudadanos no se sienten representados: “que no, que no, que no nos representan”. Pues a partir de ahora habrá que lanzar mensajes que sienten mejor a la mayoría de la población y que nos alejen de las acusaciones que sufrimos. Para esto es fundamental dejar de sentirnos y de reaccionar como atacados (aunque ocurra), ya que, como digo, esa vía parece agotada.
Menos homenaje a los orígenes ideológicos. Menos referencias izquierdistas. Aunque la mayoría del pueblo español sea, quizá inconscientemente, de izquierdas, tal como reflejan múltiples estudios sociológicos. Es decir: las propuestas, radicales. Los mensajes, transversales. Las actitudes y formas, extremadamente profesionales.
- El pueblo pide condena al país X. ¿Cuál es la solución? ¿Explicar que el país X no es una dictadura y sus bondades y otros asuntos? ¿Seguir como hasta ahora con un discurso ambiguo? NO. Condena rápida a las acciones del país X que sean moralmente reprobables para la mayoría del pueblo español, destacando, si acaso, aspectos positivos que el grueso de la ciudadanía comprenda y vea pragmáticos para aplicar aquí. Reorientar el debate a lo que importa: España. Otro ejemplo: dijo Pablo Iglesias que el terrorismo tenía “explicaciones políticas”. ¿Es cierto? Sí. ¿La inmensa mayoría lo comprendió? NO. Tomar el pulso y generar confianza es la prioridad.
- Se acusa a algunos miembros de haber realizado ilegalidades / acciones, opiniones o declaraciones moralmente dudosas. ¿Cuál es la solución? ¿Tardar en responder un tiempo valioso que no nos podemos permitir? ¿Escudarnos en una caza de brujas que, aun existiendo, gran parte de la población percibirá como infantilismo y le generará desconfianza? NO. Explicaciones rápidas, sencillas, contundentes y sin lugar a equívocos. Los mítines y ruedas de prensa eternas sólo emocionan a los convencidos. ¿Se pide explicaciones a Monedero? Pues se le pide y se le presiona públicamente desde Podemos para que lo haga rápidamente. Mantener la calma. ¿Hay que ir a Sálvame? ¡Se va a Sálvame! (cuando convenga). Pero con la sartén por el mango e irradiando profesionalidad y elegancia, manteniendo nuestros objetivos y principios. Tomar el pulso y generar confianza es la prioridad.
- ¿Al pueblo le genera desconfianza la forma de vestir de los miembros de Podemos? ¿Sus puños en alto? ¿La práctica ausencia de banderas españolas rojigualdas? (Será porque un sector de la población centro-moderado, potencial simpatizante, no se identifica con nosotros). ¿Cuál es la solución? ¿Seguir igual? NO. Imagen y formas más cuidadas (fijarse en personalidades como Juan Torres o, por qué no, en líderes de otros partidos). Uso de otras expresiones como el agitar de manos del 15m o mejor aún, generar otras nuevas, dejando atrás tanto puño. Más banderas rojigualdas. ¡¡¡Dejar de utilizar tanto lenguaje, actitudes y referencias izquierdistas en tanto mitin!!!, demostrando que de verdad no importa el origen a la hora de crear una verdadera mayoría social. Al grueso de la gente corriente le da igual la Tercera República y las ideas de Gramsci: quiere un trabajo, vivienda, educación y sanidad como derechos garantizados. Tomar el pulso y generar confianza es la prioridad.
- En el plano del funcionamiento interno: la limitación del poder de los círculos fue una decisión que pudo tener sentido dada la estrategia del partido a partir de la Asamblea Ciudadana. Urge la definitiva validación, publicitación y relanzamiento. ¿Nos acusan de que se desinflan y cunde el desánimo? ¿Cuál es la solución? ¿Seguir igual, negar la realidad de los círculos que sufran determinados problemas y atacar a la casta? NO. Animar a los círculos / equipos de participación / banco de talentos sea como sea, más allá de las labores de difusión. ¡Hay que mantener y aumentar la ilusión y participación ciudadana a todos los niveles de implicación, y sobre todo, generar nueva! Llegar a lugares donde, hasta ahora, cuesta más llegar: poblaciones rurales, población de mayor edad, etc. Tomar el pulso y generar confianza es la prioridad.
- Etc., etc., etc. Y ante las falacias sobre nuestras propuestas, la solución sólo podrá venir tras la explicación sencilla y cristalina de toda propuesta que vayamos generando. Y ya va siendo hora de aprovechar la influencia mediática, manteniéndonos como producto de actualidad en torno al interés que vayan generando nuestras propuestas concretas de cambio. No se trata de hacer ya el programa, sino de lanzar más iniciativas como la propuesta de Juan Torres y Vicenç Navarro o la más reciente propuesta del sistema de cuidados de María Pazos y Bibiana Medialdea. Es fundamental reorientar la toma de los medios de comunicación y ‘obligar’ a debatir nuestras futuribles medidas, saliendo del enfangamiento habitual tras llevar a cabo la política de cambio de imagen similar a la que he propuesto. Aunque luego pudieran o no ser incluidas en el programa. El hecho de ser pioneros, aumentará nuestro prestigio. Esto, además, supondrá un incremento de salud democrática y política, ampliando el rigor y la sensatez. Sé que es difícil cambiar el chip, pero si Juan Torres fue, desde el rigor, la profesionalidad y la calma, capaz de realizar una actuación estelar ante tamaña jauría mediática en aquél programa de L6N hasta el punto de que algunos nos emocionamos tremendamente y seguro que mucha gente no tan concienciada políticamente percibió, quizá debiera intentarse profundizar en esta vía, al menos por ahora.
Creo que se pilla el mensaje. Como sigamos igual de sectarios, hablando de la casta político-económico-mediática (que está bien, pero no es suficiente y hay que limitar la queja) mientras nos regodeamos en lo borrega que es la gente, lo mala que es la derecha y lo incomprendida que es la izquierda, nos espera, como mínimo, un extremadamente desagradable período de otros 4 años de bipartidismo/castismo absoluto, por no mencionar una comida de terreno de Ciudadanos en detrimento de nuestra, aún, mayoría social que no es eterna ni tan grande. Si Ciudadanos tuviera el espíritu y propuestas de Podemos, me sería indiferente que esto ocurriera, pero sabemos que no es así. Por cierto, cuando sea pertinente, hay que desmontarles de manera contundente y elegante. No puede ser que crezcan con su apelación al cambio sensato y a no querer volver a la peseta y a las dos Españas. Si es necesario, tendremos que dejar claro que nosotros no queremos ser el partido de las medidas cosméticas, el partido que no se opone a la democracia de la élite financiera, etc.
¿No queremos un rescate ciudadano? ¿No queremos abrir un proceso constituyente? ¿No queremos modernizar y abrir las instituciones a toda la ciudadanía? ¿No queremos una Democracia Real? ¡Apuntemos a donde hay que apuntar! ¡Tomemos el pulso a la ciudadanía y mantengámoslo!
Nuestra ideología no es la izquierda, ni la derecha, ni el centro. Es la transversalidad. Es la voz de la gente a favor del cambio: de los expertos de cada campo, y de la ciudadanía. Es Podemos.
ABANDONEMOS EL INFANTILISMO. ASUMAMOS NUESTRA RESPONSABILIDAD. NUNCA OLVIDEMOS NINGUNO DE NUESTROS OBJETIVOS.
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2015.01.07 18:09 BAMBUDA CREACION DE EMPLEO. CREO EN PODEMOS Y SU SISTEMA……………………………

Leyendo y teniendo en cuenta el proyecto económico llevado a cabo, creo, humildemente, que es más de lo mismo en comparación con otros partidos. Y que estas no son las directrices, con las que Podemos nos hizo soñar y creer en un cambio del sistema de nuestro país. De recuperar una democracia perdida, y de un país estable en todos los sentidos, de ser nosotros, el pueblo, quien tomase las decisiones democráticamente de nuestra situación, a nivel económico y social. Creo, y ya le digo que con todo el respeto, que están tomando medidas, que creo, que tendrían que ser más consensuadas con el pueblo, y dejarlas a decisión de la ciudadanía. Ya, que esta, es la manera que Podemos nos ha transmitido, y creo que es la correcta. Con esto no les quito la razón de todo lo que el proyecto económico determina en su escrito. También creo que deberíamos ser más directos en la creación de puestos de trabajo, ya que creo, como dicen ustedes, que el problema radica en el desempleo y la poca recaudación en la seguridad social, por el alto precio que nos está costando el paro y las ayudas sociales. Que quiero decir con esto. Que creo que no es conveniente en estos momentos, presionar a las empresas a nivel económico, pero si, creando empleo. Con esto no quiero decir a todas, pero si a esas que cada año ofrecen dividendos de más de 1000 millones de euros (Ibex). Las empresas españolas disparan el reparto de dividendos. En el conjunto de 2014 las compañías habrán destinado a la retribución a sus accionistas unos 43.500 millones de euros, un 89,3% más que en el mismo periodo del 2013. Si se excluye el histórico pago del dividendo extraordinario de Endesa, el aumento es del 26%, aunque sigue siendo un récord histórico. Este año será histórico en la Bolsa española en lo que se refiere al pago de dividendos. Según datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME), en los diez primeros meses del año las empresas han repartido dividendos –y en mucha menor medida, primas de emisión– por un total de 39.026 millones de euros. A este importe se sumarán unos 4.500 millones de euros, en parte pagados en lo que va de noviembre y en parte que se abonarán en diciembre. Con todo esto en cuestión, tengo ejemplos que comentando con ciudadanos, creen que serían una forma más corta de crear empleo, dentro de unas leyes que las amparen, ejemplo: -Endesa. Endesa repartirá el mayor dividendo jamás repartido en la historia de España, tal y como señaló en la Junta General de Accionistas el presidente de la compañía, Borja Prado, con el abono a sus inversores de un total de 14.605 millones de euros. Por qué, han recortado personal ? Hacer que contraten personal, para seguir ofreciendo un servicio que a mi parecer se queda corto y con carencias.
-Mantenimiento de líneas. -Más puntos de atención. -Atención Telefónica -Revisiones periódicas, ya que con el nuevo sistema de contador wifi se han restado muchos empleados (lectores del contador de la luz).
El gobierno de Rajoy no ha hecho nada ¿Dónde está su patriotismo en defensa de los intereses del país? Las leyes desreguladores hechas por Rajoy le impiden hacer nada. Lo mismo que cuando nos bajaban los sueldos, disminuían los servicios sociales, educación, sanidad..., en silencio regalaba miles de millones a 30 empresas nacionales. Sirva como ejemplo que sólo a Telefónica supone unos 4.000 millones
-Telefonía. Ejemplo: El segundo pago del dividendo con cargo a 2013, que ascenderá a 0,4 euros por acción, se pagará en el segundo trimestre de 2014. Para la compañía este primer tramo del dividendo que abonará el próximo mes de noviembre le supondrá un desembolso de unos 1.590 millones de euros. La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, afirma que en 2013 han recibido un total de 38.000 quejas sobre empresas de telecomunicaciones, siendo tras la banca, el sector que más reclamaciones recibe. Para solucionar este problema OCU pide:
Señalan que las quejas abarcan todos los campos de las telecomunicaciones, pero en especial problemas de facturación, contratación de fibra óptica, la abusiva aplicación de las penalizaciones por permanencia y la mala información que reciben los clientes por parte de las operadoras. Gustavo Samayoa afirma que "el mayor problema es que no se aplica ningún tipo de sanción a las compañías que además utilizan las OMIC y las Juntas Arbitrales de Consumo como órganos de resolución de sus propias reclamaciones para evitarse el gasto en un servicio de atención al cliente adecuado" la solución que proponen desde FUCI es que la Administración cobre a las empresas por cada reclamación que las OMIC tengan que tramitar.
-Textil. Ejemplo: En concreto, Ortega recibirá los cerca de 900 millones de euros en dividendo a través de las sociedades Gartler y Partler, con las que controla un 59,294% del accionariado de Inditex, que repartirá este año entre sus accionistas 1.507 millones a cuenta de los resultados de 2013, lo que supone 2,42 euros por título, un 10% más. En Bangladesh, 223.000 personas trabajan indirectamente para Inditex. El 44,7% de los proveedores de Inditex son asiáticos. La empresa fundada por Amancio Ortega tiene en ese continente 625 de sus 1.398 proveedores. Esas sociedades deben cumplir un requisito: elaborar para ella más de 20.000 prendas anuales. Tras la creación de 8.000 puestos de trabajo durante el ejercicio, parte de ellos en España, donde el grupo ya da trabajo de forma directa a más de 40.000 personas. Porque no más puestos de trabajo en España? O, trabajar con más empresas españolas?
-Creación de empresas en España de la filial, con ayudas, en principio. -intentar que las empresas obtenga más proveedores en España. -Creación de más puestos de trabajo.
-Bancos. Ejemplo: Javier Marín, consejero delegado, admitió, durante la presentación de resultados, que el ejercicio no está siendo fácil por los bajos tipos de interés y la ralentización de las de la mayor parte de las economías donde trabaja la entidad. Esto les ha llevado a ganar rentabilidad gracias a los menores costes y a buscar un modelo de negocio con menor riesgo, como sucede en Brasil. Donde más ha recortado gastos el Santander ha sido en España, donde el banco ha prescindido de 3.000 empleados y 900 oficinas tras la fusión de Banesto. Preguntado por el auge de Podemos en las encuestas, que le presentan como el partido más votado, dijo: “Aquí venimos a hablar de economía, no de política”. A continuación, apostilló: “Las encuestas, son solo eso, encuestas”. No obstante, admitió que se reunirían con representantes de Podemos, “como con los de cualquier otro partido”. Marín concluyó que lo que la economía española necesita es estabilidad y más reformas para frenar el paro. Las economías avanzadas están cogiendo tracción y las emergentes, mantienen su ritmo", comentó Javier Marín, consejero delegado del Grupo Santander, para explicar los resultados. Hasta junio, el banco obtuvo un beneficio neto de 2.756 millones, un 22,2% más que el mismo periodo del año anterior. Todo esto es, según el consejero delegado del Banco Santander. Banco Santander es un ejemplo de entidades que están ofreciendo dividendos superiores a 1000 millones de euros y siguen con sus recortes de personal Y porque un cliente de su entidad no puede sustraer dinero de su cuenta sin tener que pasar por un cajero automático, es que el sistema anterior de atención en el mostrador no era eficiente. Todas las entidades están utilizando un sistema de servicio, que está provocando un sinfín de quejas entre los ciudadanos. Creando un malestar innecesario para todos nosotros.
-Creación de ley, para un servicio que asegure las necesidades de sus clientes en determinadas entidades y puestos laborales.
Grupo Santander • Cuenta con un volumen de activos por valor de 1.281.698 millones de euros a 31 de marzo de 2013, según los datos difundidos por la propia entidad, que anuncia unos beneficios de 1.205 millones en el primer trimestre del año, con un core capital del 10,67%. La tasa de morosidad del grupo se sitúa en el 4,76% (un 4,1% en España). BBVA • Cuenta con un volumen de activos por valor de 633.073 millones de euros a 31 de marzo de 2013, según la propia entidad. Registró un beneficio atribuido de 1.734 millones de euros en el primer trimestre del año, con un core capital del 11,2%, según las exigencias de Basilea III. Tiene una tasa de morosidad del 5,3% (4,3% en España). CaixaBank • Cuenta con un volumen de activos por valor de 367.940 millones de euros a 31 de marzo de 2013, según la propia entidad. El beneficio neto asciende a 335 millones en el primer trimestre de 2013, con un core capital del 10,6%. Tiene una tasa de morosidad del 9,4%. Anuncia que ha completado la integración tecnológica de Banca Cívica y la contable de Banco de Valencia.
-Gasolineras Ejemplo: La petrolera española Repsol obtuvo un beneficio neto de 1.646 millones de euros durante los nueve primeros meses del año, y en comparación con el mismo periodo del año anterior, el incremento fue del 27,9%. Además, reportó un auspicioso aumento del 41% en su ganancia neta ajustada durante el tercer trimestre del año. En este sentido, la compañía presidida por Antonio Brufau destacó que estos resultados se produjeron “en un entorno de caída de precios del crudo -en el último trimestre-, ralentización de la demanda mundial y menor producción en Libia”. Y digo yo... ¿por qué tengo que echarme yo gasolina? ... a mí no me han dado un curso de medidas de seguridad ni instrucciones sobre el manejo de sustancias inflamables, tóxicas ni de los surtidores. Yo ya he visto a varios echando gasolina con el cigarro en la boca. No sé si os habéis dado cuenta de que el capitalismo y lo de la seguridad en el trabajo, están en plena contienda, pero el día que estalle la gasolinera…
-Creación de ley, y obligación de tener personal autorizado y competente en las gasolineras.
En España, según los últimos estudios, hay un total de 10.309 gasolineras y un 40% pertenecen a Repsol, que cuenta con un total de 3.620 gasolineras en nuestro país. La segunda empresa que cuenta con más puntos de venta es Cepsa con 1.487 estaciones de servicio, mientras que la tercera es BP con 673 gasolineras. Etc… Y con todo esto nosotros, la clase trabajadora seguimos siendo los que más pagamos. El sueldo más frecuente en España ronda los 1.000 euros al mes (12.000 euros netos al año divididos en doce pagas). Sin embargo, la nómina real de los mileuristas (coste laboral), antes de abonar IRPF y cotizaciones, asciende a 1.523 euros al mes (18.283 euros al año). Es decir, la empresa abona un total de 1.523 euros al mes para que un trabajador ingrese 1.001 limpios en su cuenta. El Estado se embolsa 522 euros de la nómina mensual de un mileurista en concepto de IRPF y cotizaciones, el 34,33% de su sueldo. Este porcentaje crece en función del nivel de renta. Por ejemplo, los trabajadores que ingresan 1.313 euros netos al mes (15.760 al año en 12 pagas) cobran en realidad 2.089 euros (25.071 al año), de modo que Hacienda les resta 776 euros mensuales (37,14% de su sueldo efectivo). Asimismo, los que perciben 1.602 euros netos (19.223 al año) ganan un total de 2.641, con lo que el pago de IRPF y cotizaciones asciende 1.039 euros al mes (39,35% de su sueldo). Estos tres casos sirven para mostrar el esfuerzo fiscal que sufre la inmensa mayoría de asalariados, cuya renta neta oscila entre los 1.000 y 1.600 euros: Hacienda quita unos 780 euros mensuales a los trabajadores que conforman la clase media en España.
Vicente Gallardo Trabalon.
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2014.10.21 22:42 Lavand Podemos y la independencia de Cataluña.

En estos días he visto alguna que otra queja sobre las palabras de Carolina acerca de la independencia de Cataluña. Soy de la opinión de que dieron una imagen muy pobre y lamentable, pero lejos de culpar a la propia Carolina (de cuya capacidad no dudo), creo que es un tema que Podemos ha ido sorteando unicamente gracias a la buena retórica de algunos de sus portavoces. Lo cierto es que Podemos carece de una posición clara con respecto a la independencia y a qué medidas concretas tomaría si llegara a gobernar; esto se le podría perdonar a un partido cuya pretensión fuese representar a alguna posición minoritaria dentro de la sociedad española, pero no a un partido que pretende ser opción de gobierno y representar a la mayoría de los españoles. Por eso mismo creo que es necesario emprender un debate claro y serio, alejado de simples proclamas sentimentales e identitarias, sobre la postura que nuestro partido debería tener acerca de la independencia de Cataluña.
Para abrir este debate que creo de primera necesidad voy a exponer brevemente la forma que personalmente asumo sería la más correcta de abordar el susodicho problema:
Voy a justiciar ahora porque me parece esta la mejor manera de tratar el asunto. En primer lugar creo que negociar las condiciones con anterioridad a cualquier referendum sería no solo beneficioso para ambas partes sino hasta necesario. Saber qué porcentaje de la deuda, del ejercito y de otro tipos de instituciones le van a corresponder al estado catalán y cuál al español, así como tener claro cuáles serán las fronteras entre ambos países, la política territorial, la actitud del estado español ante el ingreso del estado catalán en la UE y otra cantidad inmensa de variables a tener en cuenta en un proceso político de este estilo ayudaría a despejar muchas incertidumbres, aclararía qué se está votando en cada caso y además reduciría el impacto económico (al saber empresas, trabajadores, etc. qué va a ocurrir y a qué atenerse tras la declaración de independencia). Igualmente cerraría la puerta a escenarios de mucha tensión como un hipotético sí a la independencia en un referendum no vinculante parejo a una imposibilidad por parte del estado español y el gobierno catalán de llevar a buen puerto unas negociaciones acerca de los términos de la independencia (con un referendum vinculante posterior a la fijación de los términos esta posibilidad queda totalmente descartada y los catalanas tendrían una mayor certidumbre sobre su futuro como estado).
Con respecto a por qué habría de preguntar al conjunto de los españoles sobre la independencia de Cataluña (propuesta que supongo será bastante criticada) tengo varias razones que creo que un gobierno que pretenda llevar a cabo un proyecto de transformación económica y social progresista no puede pasar por alto. Personalmente desde un primer momento me chirrió la inclusión del derecho de autodeterminación de los pueblos en el programa de Podemos, sé que es una reivindicación histórica de la izquierda española, pero aun así me parece cuanto menos una reivindicación problemática. Me asaltaron varias preguntas: ¿Qué postura internacional tendría que mantener un gobierno de Podemos sobre reivindicaciones de independencia como las de la Liga norte en Italia o los movimientos independentistas de oligarquías como la boliviana?¿Reconoceríamos que ellos, a pesar de ser movimientos claramente reaccionarios, también tienen derecho a elegir su futuro? Por mí parte no estoy dispuesto a dar mi apoyo a ningún proceso de este estilo, y sin embargo me costaría justificar este rechazo si aceptase que la autodeterminación de los pueblos es un derecho universal (intento huir de visiones esencialistas de los pueblos, así que no me vale justificar que unos sí constituyen un pueblo, a saber por qué razones, y los otros no). Igualmente creo que permitir un referendum a nivel autonómico en una región de España sin consulta de ningún tipo al resto de los españoles (en los que reside la soberanía, y uno de los motivos por los que voté y votaré a Podemos es precisamente por ese intento de recuperar la soberanía) sienta un precedente que en un futuro podría constituir un arma contra un gobierno progresista que intentase llevar a cabo medidas distributivas conforme a criterios de justicia y equidad (ante medidas de justicia social determinadas regiones del país más ricas podrían considerar que les iría mejor sin el lastre que supone destinar parte de sus impuestos a regiones más pobres, y podrían intentar ganar espacios de autonomía fiscal o intentar independizarse directamente). No soy ciego a la problemática histórica y cultural inherente al problema catalán (queda un poco rimbombante llamarlo así, pero bueno xD), pero igualmente me parece que aceptar sin más el derecho de autodeterminación de los pueblos y que determinadas regiones puedan independizarse sin que el conjunto del pueblo español pueda decidir lleva a serías contradicciones a la hora de elaborar un proyecto de transformación progresista.
Un saludo.
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2014.08.29 15:10 tanacortes POLÍTICA MUNICIPAL.ORIENTACIONES.

Un solo euro que no se utiliza eficazmente y que no va a parar a un servicio público excelente debe tener responsabilidades penales por una mala gestión.
REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA: Desde el municipio es sin duda donde se puede contribuir de manera más eficaz a la mejora de nuestro entorno más visible y cercano, así como la capacidad de mejora considerable en el bienestar de los ciudadanos. Todos estamos de acuerdo en que hemos tenido décadas de dejación de funciones democráticas, hemos cedido nuestra soberanía ciudadana a partidos políticos que han quebrado el marco constitucional, y que a sabiendas han desmontado las plataformas ciudadanas, acabado su trabajo, alejada la sociedad de los cauces auténticamente democráticos solo cabe volver a reconstruirlos. Hay que llevar la democracia participativa al municipio como unidad orgánica fundamental. Volver a vertebrar el proceso de deconstrucción democrática fijado en una hoja de ruta aprobada en selectos clubs, lejos del control ciudadano. Evidentemente es urgente un nuevo proceso que camine hacia un nuevo proyecto de gestión municipal. LA POLÍTICA COMO ACTO DE SERVICIO: Entiendo la política como el mas noble acto de servicio a un pueblo, y este servicio ha de tener una limitación en el tiempo, y en general cuatro años es tiempo mas que suficiente para volcarse en estas tareas de gobierno municipal. Mediante cláusula oficial la regeneración viene con un cambio en las personas al servicio de la política municipal, debería al menos cambiar cada cuatro años en un 80% del personal dedicado a la política, esto deber ir en propuestas de futuras candidaturas municipales. Os voy a poner el ejemplo de países como Suecia como referente de desarrollo municipal democrático, concretamente del Ayuntamiento de Estocolmo, importante capital que esta al más alto nivel europeo. De aproximadamente 100 concejales únicamente 12 se dedican en exclusiva a la política, el resto de personal político así como la oposición en el ayuntamiento conjugan sus trabajos con unas horas de servicio político a la comunidad NO VIVEN DE LA POLÍTICA. Se debe fomentar un marco laboral que permita que quien se quiera dedicar vocacionalmente a servir en su municipio este protegido por ley, con el ahorro millonario en salarios exorbitados de personal político, se pagan las horas de ausencia del puesto de trabajo de los colaboradores municipales, mediante acuerdos con las distintas empresas. A cambio de este trabajo voluntario por la comunidad, se creará un estatuto donde se indiquen las ventajas de estas colaboraciones, se sumara un punto por cada año de servicio voluntario, para acceder al empleo público, así como para acceder a futuras empresas cooperativas o empresas autogestionarias que planifique el ayuntamiento. Así tendremos a profesionales vocacionales de carrera, con vocación pública real .Con mayor motivación. Para hacer mas fácil este servicio, en los Ayuntamientos de cualquier localidad de Suecia tienen guarderías, comedores, bibliotecas,…donde los hijos de los voluntarios pueden dejar a los hijos y familiares. LA AUTOGESTIÓN DE LOS SERVICIOS MUNICIPALES Y REMUNICIPALIZACIÓN: Creo en la capacidad y mayoría de edad de una parte importante de la ciudadanía capaz de responsabilizarse y participar en las tareas democráticas municipales. Con la supresión del personal exorbitado de cargos de confianza, duplicidades, direcciones generales y altos cargos, con sus consiguientes ahorros en complementos, dietas,…que son realmente el motivo de la bancarrota a nivel local.
Frente a las enormes plantillas con nomina del ayuntamiento de personal contratado por el partido de turno, generando un enchufÍsmo desesperante , y frente a la privatización que viene realizando el PP, dando contratas a empresas que lógicamente mas que mirar por un buen servicio miran por el beneficio empresarial privado, yo creo en la salida autogestionaria, creo que la sociedad esta ya preparada para asumir esta responsabilidad. Servicios que pasan a ser autogestionarios, son, colegios, guarderías, polideportivos, limpieza, jardinería, obras y servicios,etc.. Entiendan que en principio el ayuntamiento planifica, pone técnicos y expertos al servicio del proyecto, dando la responsabilidad a los mismos trabajadores, el beneficio privado empresarial pasa a ser un aliciente para crear mas empleo, fondos de previsión, y un reparto equitativo de la riqueza, en estos tiempos de desempleo atroz los beneficios económicos pasaran directamente a crear mas empleos. La autogestión es el método mas rápido y eficaz de acabar con el paro. Se tendrá en cuenta para acceder a cooperativas y empresas autogestionarias, primero las personas con familia desempleados, las personas que por edad no logren acceder al mercado laboral, y también los jóvenes, dándoles la tranquilidad y solidez laboral necesaria para realizarse. Mentiría si dijera que no es tiempo para colaborar, únicamente mediante unos impuestos justos y progresivos, según la renta de cada individuo, se puede lograr este tipo de servicios e implantar contundentemente la justicia social y la humanidad. Quien mas tiene debe realizar a día de hoy, un mayor esfuerzo. Como no tenemos una cultura autogestionaria lógicamente y para comenzar el Ayuntamiento debe planificar estos proyectos .hasta tener la capacidad de plantearse por los ciudadanos. EL CONSEJO MERITOCRÁTICO: He hablado de la supresión de personal de confianza, de un exceso de colocación a “dedo”, un inflamiento de las plantillas en nomina de lo publico, el consejo meritocrático local es un órgano que será oficial y que suprime los cargos antes mencionados, para acceder al consejo es necesario un currículum demostrable de la labor publica, empresarial, sindical, cultural, técnica, reconocida socialmente. Este consejo de expertos, que colabora, al estilo ante citado de ayuntamientos como el de Estocolmo, genera millones de euros en ahorro a las arcas publicas .Estas personas pueden formar el consejo Meritocrático, aunque se baremará según la población. Accederá a lo público quien logre pasar una oposición abierta y libre, supervisada por los ciudadanos y expuesta públicamente desde ordenanza a Director general. Merito y capacidad. TRANSPARENCIA DE LO PÚBLICO: Se creara una página oficial donde a diario se transcribirán los gastos públicos así como el nombre y apellidos de la persona que ha realizado los gastos. Todo publico, transparente y de acceso a todos los ciudadanos. En la oficina de atención al ciudadano, se orientara como si fuera una especie de defensor del pueblo, donde realizar denuncias, reclamaciones y quejas, que también funcionara como un órgano oficial. Y que en un plazo no mayor de dos meses ha de resolver, funcionara también como una inspección social-democrática. PARTICIPACIÓN CIUDADANA: Desde la pagina oficial del Ayuntamiento y a traves de internet se podrá votar y participar mediante voto, que será vinculante, donde se podrá decidir popularmente por ejemplo, si se quiere arreglar un polideportivo, o asfaltar una calle, colocar una fuente, o comprar libros para la biblioteca, donde es necesario cambiar diversas cosas ,etc… Estos planteamientos generales se deben concretar, estudiar más a fondo, pero son unas líneas generales de actuación política. La finalidad es ir de nuevo, o mejor, ir por primera vez hacia algo que merezca la pena, recuperar la decencia y la soberanía, pero ya anticipo que nada de esto se puede cumplir si no hay una férrea creencia, unos valores personales asentados, un corazón, por encima de todo. El lema fundamental de cualquier servidor público bien puede ser “busca lo imposible, lo impecable para hallar lo mas que correcto”… Quedan pendientes otros asuntos, como la constitución local de la asociación oficial del municipio, para debates, propuestas y fondos económicos, desde donde sin duda se pueden lanzar proyectos colectivos, cooperativos y autogestionarios, así como la creación de un banco municipal, con cuotas de los ciudadanos para relanzar estos proyectos sociales.
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